La falta de luz en otoño e invierno puede ser motivo de que muchos ciclistas salgan menos habitualmente a rodar por la montaña, pero existen un sinfín de opciones para hacerlo con comodidad y sin poner en compromiso nuestra seguridad.

Hoy nos centramos en concreto en las luces traseras, cuya misión principal no es la de iluminar, sino la de ser vistos a cuanta más distancia, mejor. Luces delanteras y traseras son complementarias. Y es que aunque para la práctica del MTB se pueda pensar que no son tan necesarias como para los ciclistas de carretera o ciudad, nos puede salvar de muchos sustos cuando cruzamos por zonas urbanizadas o aquellas pistas de montaña altamente transitadas. Si vamos en grupeta (para las salidas nocturnas es algo muy recomendable por razones de seguridad obvias), incluso sirven para tener una mejor referencia del ciclista que nos precede y evita que nos perdamos. Además, en los últimos años, hemos presenciado una evolución de las luces y sus baterías.

Para poder escoger la mejor opción posible hay que tener en cuenta unos factores que harán que nuestra visibilidad deje de ser una preocupación en nuestras salidas nocturnas. Aquí tienes las claves:


1- Tipo de batería y recarga

En función del tipo de batería que elijamos, mediante pilas o baterías de litio, condicionaremos el peso y proporción de la luz. Las pilas aportan una gran autonomía y rápido recambio, pero penalizan en peso y volumen de la luz, al contrario de las luces que se recargan a través de puertos USB.

2- Potencia lumínica

Es una evidencia, pero cuanta más potencia, más seguridad. Actualmente existe un poco de lío a la hora de valorar la potencia, ya que existen varias medidas para valorar la potencia de luz (LUX o lúmenes, por ejemplo) y además, dependiendo del fabricante, no llegan a ser todo lo potentes que dicen que son.

3- Tipo de soporte

El soporte es básico para fijarlo fuerte para un uso intensivo y agresivo como es el MTB. La pinza o abrazadera ha de ser de calidad y permitirnos a la vez una extracción de la luz fácil para poder recargarla o limpiarla.

4- Compacta y resistente

Compacta para que no interfiera en el ciclo de pedaleo y además quede más bien integrada en la estructura de la bici, generalmente en la tija o sillín. Y resistente al agua, básico para el MTB moderno, donde un día de lluvia y el barro son elementos con los que solemos convivir.

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