Àlex Marín destila una madurez y una profesionalidad no demasiado habitual en los corredores de su edad, 19 años. Tras prometer mucho en su etapa como júnior, con podios y buenas carreras en los circuitos más complicados de la Copa del Mundo, el descender de Barcelona afronta su primer año élite convencido de sus opciones. Está listo para comerse el mundo.

Àlex, tras tu último año como júnior, ¿estás preparado para tu primer año élite?

Tengo muchas ganas de empezar. Lo afronto como una nueva experiencia, como una oportunidad de aprender de los grandes. Es una nueva etapa, en la que ojalá me quede muchos años, y me permite seguir aprendiendo de los mejores. Tengo un equipo para conseguir este objetivo, ahora solo queda disfrutar.

¿Hay mucha diferencia entre ambas categorías?

Una de las diferencias principales es que un podio en júnior quiere decir que en élite entrarás de los 30-40 mejores, ya que hay mucho más nivel, más gente y se corre mucho más. Esto supone un esfuerzo y tiene que salirte una bajada mucho mejor.

Y tú, ¿como piloto?

No tendré que cambiar muchas cosas. Cada uno tiene su forma de pilotar y la mentalidad siempre es la misma, ya seas júnior, élite, máster 30 o máster 40, ya que tienes la presión de hacerlo bien y dar el 100 %.

¿Qué balance haces de la pasada campaña?

Empecé un poco a ciegas debido a la lesión, sin saber dónde estaba mi sitio. Las cosas no me salían, pero poco a poco fui puliendo cosas y tuve muy buenas carreras y aprendí mucho, como en Val di Sole, yendo primero me caí en la final. Son cosas que pasan cuando vas al 110 %.

Pon nota a tu rendimiento en la pasada Copa del Mundo.

Un ocho, un notable alto, pero la nota no la referiría a los resultados, sino a la experiencia que he adquirido. Para llegar al excelente me falta superar los problemas que tuve y los errores que cometí, que sé que no puedo repetirlos.

¿A qué errores te refieres?

Este es un deporte muy mental y a veces me presiono demasiado. Ha habido ocasiones en las que he dudado, y en el DH no se puede dudar si quieres que te salgan las cosas. En el DH hay que tener las cosas muy claras e intentarlo sin saber lo que pueda pasar.

¿Los objetivos en tu primer año élite?

La temporada pasada como júnior mi mejor resultado fue un 39º, pero sé que tengo que mejorar bastante para estar en el top 30. Este sería un buen resultado en mi primer año élite y entrar en el top 20 sería muy especial. Sé de corredores que han dado el salto como yo que lo han conseguido en su primer año, pero en este deporte cuesta muchísimo.

¿Quienes han sido tus referentes?

Siempre intento quedarme con lo mejor de cada uno. Los que tengo más cerca son mis compañeros de equipo Marcelo Gutiérrez y Guillaume Cauvin. Tienen mucha experiencia y son los que me ayudan en los momentos en los que lo necesito.

¿No tuviste ídolos en tus primeros años?

No. Todas las personas que han llegado a la Copa del Mundo se lo han currado mucho y solo por eso ya se merecen mi respeto.

Te se supone un gran talento, pero seguro que no descuidas la preparación física.

Correcto. La entreno con Óscar Sáiz. Ahora nos centramos en hacer un trabajo más de volumen y los entrenamientos son más duros, pero el trabajo físico depende de cada uno. Este es un deporte muy explosivo. Disputamos muchas carreras y se requiere mucha potencia, de ahí que sobre todo estemos trabajando la parte del tronco, así como brazos y piernas. Hacemos series con la bici de descenso y buscamos fortalecer la parte abdominal.

Y, cómo llevas la presión. ¿Te afecta mucho?

Sí que se nota, yo la noté mucho en el Mundial de Andorra, pero hay que pensar que si la tienes, es porque estás haciendo bien las cosas. Es una ayuda y también un problema.

Viajemos al pasado, ¿cómo empezaste en este deporte?

Empecé haciendo motocross cuando tenía tres años, hasta que hubo un momento en el que se igualó mi interés y mi rendimiento en el DH y el MX. A partir de aquí, sin prisas, con ilusión y pasándolo bien, hasta ahora, hasta que di el salto al contactar con la gente de FOX ropa hace cuatro años.

¿Cuáles dirías que serían tus principales virtudes?

Soy un chico que cuando confía en una persona intenta aprender de ella al máximo. Aprendo las cosas muy fácilmente y esto me beneficia a la hora de poder entrenar mejor y de saber que todo está bajo control.

¿Tu estilo sobre la bici?

Me gusta tenerlo todo controlado. No voy nunca por encima de mis posibilidades; en una competición, cuando arriesgas, puede irte bien o mal, si vas al 110 % no tiene por qué salirte bien.

Siempre se puede ir mejorando.

Cada uno va aprendiendo cosas nuevas poco a poco. La experiencia te hace mejorar y salir a competir fuera también. Correr en diferentes circuitos, en diferentes terrenos, con polvo, con barro…

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