Desde luego Bishop es un constructor muy poco conocido aquí en la Península, y quizás no lo hubiéramos descubierto de no ser por un pasado artículo en la prestigiosa web The Radavist, de John Watson, donde una preciosidad de bici púrpura hecha a medida y con detalles exquisitos llamó nuestra atención. Chris Bishop nació en Baltimore y como la mayoría de niños americanos de su generación, se pasó la infancia entre bicis de BMX, compitiendo los fines de semana, pero también basando toda su vida en ellas, intercambiando piezas, tuneando las bicis y experimentado con ellas, labrando sin saberlo lo que sería su futuro como diseñador de cuadros. Después de la High School, Chris se marchó a vivir a San Francisco y un poco más tarde a Portland, donde sobrevivía haciendo trabajos de carpintería y de construcción de casas en madera, ya con una atención al detalle que le obsesionaba y que posteriormente ha traspasado a su trabajo con las bicicletas. En 1996 decide volver a Baltimore y retorna al mundo de las bicis, esta vez de mensajero, con la mítica MTB GT RTS2 de doble suspensión, algo raro para un mensajero urbano. Pero pronto descubrió el mundo de las bicis fixies de piñón fijo, y junto con su colega Jason y Matt, abrieron la empresa de mensajeros Marathon Express, que gestionaban con la tienda y taller de bicis del mismo nombre, una de las principales en la ciudad en el momento.

En serio

Hacia 2002, los dos socios deciden vender el negocio de mensajería Marathon Express, pero manteniendo la tienda y el taller de bicis abierto, junto con Jason, hasta que en 2004 le echan el cierre por diversos problemas de tiempo y dinero. Chris se lanza a viajar por el mundo durante seis meses con su mujer, a modo de año sabático de reflexión. A la vuelta, inspirado por el éxito de su colega Jason, que soldaba cuadros en Portland, decide apuntarse a clases de construcción artesanal de bicis, con maestros como Steve Garn de Brew Bikes, y sobre todo con el renombrado Koichi Yamaguchi en Rifle, Colorado, que le enseña todos los secretos del oficio. Para cerrar el círculo y dar un buen servicio integral, Chris también se mete de lleno en el mundo del Bikefit, a través de uno de los más reputados bikefitters del otro lado del charco como es Serotta. Desde entonces, Chris ha estado soldando preciosas obras de arte con y sin tacos (nos encantan las de ciclocross), mejorando su calidad con el que él dice que es el único camino secreto a la perfección: “Practica, practica y practica”.

www.bishopbikes.com

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