La historia comienza en los años 70, cuando Geoff Fox, el hermano de Bob, funda una empresa de acce­sorios de moto llamada Moto-X Fox, e inicia su propia línea de suspensiones con el primer amortiguador Fox. Pero Bob ya era por entonces una mente inquieta; con sus conocimientos de mecánica decidió que se podría ir un paso más allá y diseñó lo que llegaría a ser el primer amortiguador de aire para moto, el Fox Air Shox, creado por completo en el garaje de un amigo que tenía acceso a la maquinaria necesaria. El ingenio en esa época pre­dominaba por encima de los medios materiales, y tal fue el éxito del producto, que en 1978, Fox Racing Shox se separó de Moto-X Fox para constituirse en una compañía propia y centrarse en los amortiguadores de aire.

Sin embargo es 1991 el año que nos interesa, cuando el amortiguador Alps 1 vio la luz, aunque lo hizo parcial­mente, ya que se quedó en fase de prototipo, pero sirvió de todas formas para desarrollar lo que en 1992 sería el Alps 2, el primero que fue llevado a producción. 10 años después, FOX se lanza a la fabricación de horquillas y revoluciona el mercado del mountain bike.

Conocimientos cruzados

A Bob le gusta hablar de polinización para definir la ins­piración que reciben entre todos los deportes y vehículos sobre los que trabajan: “Implicarnos en diversos merca­dos y sectores de alta tecnología nos hace más sabios técnicamente”. Según nos cuenta, su llegada tardía al mercado del MTB fue causada por su deseo de que el pri­mer producto colmara las expectativas que su historia y conocimiento de las suspensiones hacía prever. No que­rían lanzar un producto incompleto, sino colocarse direc­tamente en la élite de las suspensiones, y lo consiguieron con nuevos métodos de construcción de los puentes, siste­mas hidráulicos o instaurando la medida de 32 mm.

Otras genialidades fruto de la mente de Bob son las válvulas de inercia, los diseños de amortiguador con cámara tipo DHX o el mismísimo sistema TALAS, sin olvidar grandes colaboraciones que Bob ha gestado, como el Brain Shock, junto con Specialized, o el sistema DCRV, de la mano de su colaboración con Trek. Igualmente, Bob nos cuenta que el siguiente paso que vislumbra en el horizonte es el del control electrónico de las suspensiones, donde FOX ya está colaborando con Shimano en un proyecto muy ambicioso, y que, nos cuenta, sólo necesita algo más de tiempo para que las barreras de la incredulidad y la tradición se vayan suavizando y el publico acepte estos cambios.

Mucho más por delante

Hoy en día, Bob Fox, a pesar de estar semirretirado a sus 73 años, mantiene su entusiasmo inquieto, con un toque infantil que enmascara su genialidad, y que le hace continuamente pensar en la siguiente innovación que pueda incorporar en sus productos. “That’s who we are” es uno de sus lemas, refiriéndose a su deseo de innovar, de triunfar y, en el fondo, de algo tan humano como querer ser los mejores en lo que hacen.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.