Somos muchos los adictos a la bici, a salir el fin de semana con amigos, a apurar las últimas horas de luz para pedalear… Pero pocos se atreven a plantearse el ciclismo como forma de vida, no ya planteándose la quimera de hacerse profesional, sino encontrando una manera de subsistir en algún rincón del extenso universo del ciclismo.

Hemos encontrado a algunos valientes que decidieron lanzarse a la aventura de vivir del ciclismo, lejos del circuito profesional. Algunos subidos a la bici, otros, al menos cerca de ella. Estas son sus historias.


101 países en 3 bicicletas

Mientras escribo estas líneas, Pablo García contabiliza 101 países recorridos en más de 16 años. Lo ha hecho todo sobre una bicicleta (bueno, la de ahora es la tercera) y una fuerza de voluntad que escapa a toda lógica.

Este argentino que se dedicaba al turismo en Maceió, un rinconcito paradisíaco del nordeste de Brasil, decidió subirse a la bici un 19 de abril de 1999 y desde entonces no se ha bajado.

¿El secreto? La magia de su viaje, sus fotografías y sus relatos de tierras remotas han convencido a sponsors de medio mundo, que le han ayudado a continuar su viaje. En su blog podemos encontrar historias de la mafia en Italia, de refugiados en Bahréin, o incluso de un español perdido en Tanzania.


El filólogo que quería salvar el gravel

Eliseu Climent es un periodista y filólogo valenciano obsesionado con la bicicleta desde los 14 años. Ha atravesado varias veces los Pirineos, los Alpes, Dolomitas… En su lista de aventuras ciclistas encontramos Benín, Marruecos, Cuba, Eslovenia, Córcega, Islandia, Finlandia y un largo etcétera.

Defensor del gravel, la vida de Eliseu cambia en 2012. Decide realizar un curso de fabricación en Italia y vuelve con un prototipo que ha ido perfeccionando desde entonces. Un año más tarde funda su propia marca (Gravel Cycles), con diseños suyos y factura de un taller artesano en el norte de Italia.

Desde su pequeño rincón (www.gravel.cc) evangeliza sobre una modalidad del ciclismo a veces olvidada y ofrece bicicletas que luchan contra la obsolescencia y rescatan materiales clásicos para su fabricación.


Una App para ciclistas… hecha por uno

A Marc Borrell lo de la bicicleta le viene de lejos. Como a muchos, primero como afición y más tarde como obsesión. El hobby se convirtió en objetivo y acabó siendo finisher de la Titan Desert, su mayor logro encima de la bici. También hizo un Camino de Santiago particular: Barcelona-Santiago, más de 1.200 kilómetros en 12 días (barcelonasantiago.blogspot.com).

En su día a día, Borrell dedica la mayoría de su tiempo a su segunda pasión, las Apps. Por eso creó BKIE (www.bkie.com), un lugar en el que los aficionados del ciclismo pueden chatear, comprar y vender bicis. “Un espacio para ciclistas creado por ciclistas”, nos dice.

BKIE nace de la necesidad de un ciclista y quizá por eso ha interesado a la comunidad (100.000 descargas), pero Marc quiere más. Promete que si llega al millón de descargas hará un París-Barcelona en bici. Le seguiremos la pista y, si cumple su objetivo, le reclamaremos que cumpla su palabra.

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