Cuando la maneta de freno se queda sin tacto y toca el puño, pueden ocurrir dos cosas. Un motivo puede ser que las pastillas o el disco estén gastados, por lo que el recorrido del pistón puede no ser suficiente para que la bicicleta frene.

La otra razón es que haya una burbuja de aire dentro del circuito hidráulico. El sistema de frenado de nuestras bicis está formado de una bomba hidráulica en la maneta, un latiguillo por el que circula el aceite y una pinza que empuja a las pastillas hacia los discos. Si en el circuito del aceite entra aire, nuestros frenos fallan. Veamos cómo extraerlo si eso ocurre:

1- El primer paso a realizar es sacar la rueda trasera y extraer las pastillas de freno. Como vamos a trabajar con aceite, lo más prudente es alejar superficies a las que este líquido les puede afectar o contaminar, como, por ejemplo, los discos.

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2- Con las pastillas fuera de la pinza, podemos proceder a poner el separador que reemplaza el disco. Esto sirve para que los pistones no se salgan de su alojamiento. En el caso de que nos olvidemos de este paso, podemos extraer el pistón involuntariamente y derramar así todo el aceite del interior del circuito.

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3- El siguiente paso consiste en extraer el tapón del depósito de aceite ubicado en la maneta. La operación se lleva a cabo con una llave de allen. En el lugar de este tapón o tapa vamos a colocar un depósito que incorpora un kit de sangrado. Debe enroscarse con cuidado, pues se trata de una rosca de plástico.

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4- En el kit de sangrado nos encontramos, además de con el deposito de plástico que anteriormente colocamos en la maneta, con una jeringa. La llenamos con el aceite mineral que recomienda el fabricante y, en posición vertical, intentaremos sacar todas las burbujas de aire, a través del latiguillo que va a la pinza, que se han colado en el circuito.

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