900 km DE PURO MTB

La más antigua, dura y aventurera. Está considerada una de las referencias del calendario biker internacional, la más atractiva, la de mayor encanto e historia. La Crocodile Trophy vivio el pasado 2013 su 19ª edición, y sigue manteniendo el mismo espíritu que la vio nacer en su día. La veteranía es un grado.

Tropy

Fotos: Regina Stanger/Crocodile Trophy

En el mes de junio de 1770, el explorador británico James Cook, al mando de la nave Endeavour, encontró en la remota costa australiana un lugar en el que descansar y reparar su navío. En ella permanecerían durante siete semanas, tiempo en el que estudiaron la fauna y flora locales, de la que les llamó especial la atención una especie, la de los canguros, y convivieron con la tribu local que habitaba esta latitud por aquel entonces. Con el paso de los años, este enclave australiano fue bautizado Cooktown en honor a su descubridor, y la nave que comandaba este británico ávido de sed de conocimiento dio nombre también a la desembocadura del río y a un sinfín más de emplazamientos locales.
Esta paz interior que experimentó el propio Cook y su tripulación se puede sentir desde la colina Grassy, donde la edición de 2013 de la Crocodile Trophy ponía su punto y final. Detrás quedaban nueve duros días de superación. De superación y de competición, porque no hay que olvidar que esta prueba es competitiva, pero, más allá de la competición, la Crocodile Trophy está impregnada de un aroma de aventura que sólo destilan aquellas convocatorias bikers con más experiencia y glamour en el calendario internacional.

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Más de 80 participantes llegados de todo el mundo miraban de calmar los nervios como podían en Smithfield, punto de inicio de la prueba. Se trataba de una etapa singular, en la que había que dar cinco vueltas a un circuito, y que sirvió a los bikers de toma de contacto de lo que les iba a esperar en días posteriores. Las piernas, gracias a los estudiados 35 kilómetros, la jornada de menor kilometraje, ya intuían lo que les iba a esperar en los próximos días. Y el panorama no iba a ser otro que una de las carreras más bonitas que uno puede encontrarse en el mundo biker. Si a cualquier aficionado con conocimiento biker o a cualquier pro de largo recorrido le preguntáramos qué prueba desearía correr en la que todavía no haya participado, a buen seguro la mayoría mencionaría la Crocodile Trophy, o al menos estaría entre una de las elegidas. Cuando esto sucede no es fruto de la casualidad.

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