Una vez más la carrera de Sant Andreu fue un éxito de participantes y público. El XXII Gran Premio RockShox Diputació de Barcelona contó con el concurso de los mejores descenders nacionales, de la presencia de un corredor internacional destacado, como es el caso del ingles Danny Hart, campeón del mundo en 2011 y que estrenaba bici y equipo, team Mondraker, y del favor de un numeroso y entregado público, que siguió con pasión las bajadas de todos los participantes y que se pudo en pie para aplaudir los mejores tiempos y a aquellos descenders que fueron víctima del infortunio. Un diez para los aficionados, una vez más.

Captura de pantalla 2015-03-09 a las 15.22.48
Un circuito roto, pero spectacular

De todos son sabidas las características del circuito de Sant Andreu. Todo el mundo sabe que no se trata de un trazado muy complicado, que la montaña en la que se realiza da lo que da, pero el trabajo y entrega que ponen los organizadores hacen que aquellas posibles carencias no se noten para nada. Se dejan la piel por esta carrera y saben muy bien lo que hacen. De esta forma el recorrido de dos kilómetros de longitud presentaba algún que otro retoque, siendo muy bien valorados el nuevo rock garden antes de entrar en la parte final del trazado y las variantes en meta, donde tras salir de una pequeña meseta se vieron vuelos que ponían la piel de gallina.

 Berni, con mano de hierro

Todos los corredores que acuden a esta prueba, la primera del Open de España DHI, saben a lo que van; buscan superarse. Los que se estrenan quieren obtener su mejor tiempo, los que repiten mejorar el registro de anteriores ocasiones y dejar atrás a los rivales que les superaron en ocasiones anteriores y los pro, los elegidos, la primera plaza del podio.

Y en esta tesitura nadie pudo con Bernat Guàrdia. El corredor del Intense Factory Racing no dio opción a sus rivales. Hizo el mejor tiempo de la primera manga con casi dos segundos de diferencia sobre el ingles Danny Hart, a quien los más veteranos recordaban ver correr de junior en Sant Andreu allá por 2008. Ya en la segunda manga, Berni destrozó el mejor registro que hasta ese momento tenía el campeón de España Toni Ferreiro, que en la segunda bajada mejoró notablemente sus prestaciones. Del 1:52.820 al 1:46.835, aunque poco pudo hacer con el 1:45.874 de Bernat. Una vez más Guàrdia subía a lo más alto del podio del DH de Sant Andreu, saliendo a hombros de un trazado que parece hecho a su medida.

Al final, Danny Hart tuvo que conformarse con la tercera plaza. El de Mondraker decepcionó un poco, aunque probablemente esté todavía acoplándose a su nueva máquina y no quisiera forzar en exceso.

 Canals y Vázquez, quien tuvo, retuvo

Destacaremos también el cuarto lugar de Pasqual Canals. ‘Pasqua’ aparca la moto de momento y vuelve a las carreras de MTB, esta vez con la ayuda de Intense y demuestra que no ha perdido la destreza que le caracterizaba. No menos loable es la quinta plaza del Máster 30 David Vázquez. El ‘Nene’ sigue siendo un mago del DH y una vez más hizo gala del pilotaje que le caracteriza. David estuvo tanto tiempo sentado en el ‘hot seat’ a la espera que lo desvancaran que casi lo quema. Vázquez quiere estar y llegar en forma al Mundial de Vallnord y gracias a ello seguiremos disfrutando de su pilotaje en los circuitos. Gracias David. Y qué decir de Iván Oulego, que con 39 años fue el quinto mejor Élite. Estrenaba bici, Evil, después de diez años con Massi, y ‘’O Show’ Oulego volvió a maravillarnos. Podría pasarse a Máster, pero él quiere seguir compitiendo en Élite para poner las cosas difíciles a los que suben y que esta competitividad los haga mejores. Esto se llamar amor por el DH.

El triunfo en el resto de categorías fue para Álex Marín en junior, Carles Barcons en Máster 40, Joaquín Fructuoso en Máster 50, Ferran Padilla en Cadetes, Blanca Julià en Féminas y Vikoria Giménez en Féminas Júnior.

 Nos vemos en 2016

La lluvia de cava en el podio ponía punto y final a una exitosa celebración del DH de Sant Andreu de la Barca, con una sensación de satisfacción por parte de todos.

Y, tras la celebraciones, y antes de sentarse a la mesa a comer una enorme paella, miembros del club organizador, Moto Club Sant Andreu, recorrían a pie metro a metro el recorrido recogiendo todos los desperdicios naturales que pudieran dejar los aficionados, como latas o bolsas, y descintando el trazado, agradeciendo así la hospitalidad que permanence para siempre en el corazón de los aficionados.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.