Una lesión en el hombro en 2013 casi le obliga a dejar el mountain bike, pero a base de trabajo y coraje, Carlos Coloma (28/09/1981, La Rioja) ha ido escribiendo con pasión su historia en el MTB nacional. En los Juegos Olímpicos de Río escribió una de sus páginas más gloriosas con el bronce y aún le quedan muchas páginas en blanco. Llegaba como un toro a los Juegos Olímpicos de Río en su tercera experiencia olímpica, tras Pekín 2008 (28º) y Londres 2012 (6º).
El día antes de la carrera, bromeando con Hermida, le dijo, literalmente: “Estoy pletórico. Llego en un gran momento. Estoy medio loco y soy capaz de cualquier cosa”. Hombre de palabra, Carlos Coloma cumplió con su pronóstico y dio a España la tercera medalla olímpica desde que el MTB está incluido en el programa de los Juegos, Atlanta 1996, tras el bronce de Marga Fullana en Sidney 2000 y la plata de Hermida en Atenas 2004. En el transcurso de la Copa del Mundo de Vallnord conseguimos apartarlo durante unos minutos de la infinidad de fans que querían hacerse una foto con él, que les firmara un autógrafo, ver la medalla –la compartió con todo el mundo, dejando que cualquiera la tuviera en sus manos– o simplemente abrazarlo.

Antes de la carrera, ¿te veías con opciones de luchar por la medalla?
La medalla está aquí. Ya había dicho que era un objetivo muy complicado, pero había entrenado muy duro. Por suerte, tras mucho entrenamiento y dedicación, ha llegado.

¿Cuál fue el momento clave de la carrera?
En la segunda vuelta, cuando cogí a Nino Schurter. Miré hacia atrás y vi que venía el grupo de Marotte y Absalon a unos 15”. Decidí tirar y darle un buen relevo para que el grupo de Absalon no nos cogiera.

En la penúltima vuelta hablabas con Marotte para que también trabajara.
Yo estaba dispuesto a todo. El problema es que Marotte no me dio ningún relevo. Sabía que si no tenía ningún percance mecánico, la medalla estaba a mi alcance.

¿Cuándo empezaste a verla ganada?
Cuando coroné la última subida con 10” demargen. Era imposible que me cogiera. En este punto solo pensaba en pilotar fino y no pinchar o tener algún incidente mecánico.

¿A qué sabe este histórico bronce?
Mira, estos últimos años han sido muy complicados, también bonitos, sobre todo tras la operación del hombro en 2013. Ha sido muy duro y haber cumplido este objetivo es algo increíble.

“ESTA MEDALLA LO COMPENSA TODO”

Ahora me dirás que sí, pero ¿compensa esta medalla tanto esfuerzo?
De largo. Ganar la medalla de bronce en los Juegos de Río es lo más bonito que me ha pasado en mi vida, después de tanto sacrificio, de invertir muchos de mis beneficios en concentraciones, en preparadores. Todo por lograr un objetivo que era muy complicado y en el que pocos confiaban. Suple de largo el esfuerzo, tanto
el mío como el de mi mujer y mis hijos. El esfuerzo y sacrificio han sido enormes. Son muchos los días que tengo que estar fuera de casa.

Sin duda, estar lejos de los niños –Lucas y Carlos, 3 y 5 años– debe de ser de complicado. ¿Qué te dijeron antes de viajar a Río?
El mayor ha seguido toda la preparación porque le gusta mucho. Él confiaba que íbamos a ganar el oro. Cuando me fui de casa me dijo que habíamos entrenado para ganar a Nino Schurter.

Un bronce no se gana todos los días, no me extraña que lo celebraras por todo lo alto.
Es que la ilusión fue enorme. Además, se dio la circunstancia de que mi medalla fue la última para España y con ella se igualaba el medallero de Londres 2012 (17). Era una medalla muy esperada. Ganarla es algo muy grande y la repercusión ha sido mucho mayor de lo que esperaba. Me dio por llorar. Piensa que cuando pasé lo del hombro pensaba que no podría seguir compitiendo. También es cierto que cuesta de asimilar este éxito. ¡Hay tantas personas que me han felicitado! Los primeros días estás en una nube.

Rápido dijiste que el bronce es de todos.

Por supuesto. Está claro que lo he ganado yo y que detrás hay un sacrificio enorme de mi familia, pero detrás de este medalla hay muchísimas personas implicadas, desde las marcas que me apoyan hasta el Gobierno de La Rioja. En mi pueblo, Albelda de Iregua, se vio la carrera en directo en el frontón. Me dijeron que la carrera la siguieron en TV un millón de personas. Es una unión de mucha energía positiva que iba destinada a cumplir el sueño de muchos y lo logré. Hay mucha gente detrás. Sin duda, la medalla es de todos. Por mi forma de correr, disfruto de lo que hago y de la gente. Sé que la gente lo ha disfrutado y la medalla de bronce va dedicada a todos ellos, y lo mejor está por venir. Sin la gente que está a mi alrededor sería imposible, no solo el haber ganado la medalla en los Juegos, sino todo. Tener el respaldo del Comité Olímpico Español, del Gobierno de La Rioja, de las marcas, me ha dado estabilidad para trabajar en la buena dirección.


Tras el bronce, ¿próximo objetivo?
Ganar el maillot arcoíris. Vamos a trabajar durísimo para ello. A partir del 1 de noviembre, el objetivo será ganar el Mundial en 2017, y lo digo con humildad. En carreras de un día soy capaz de cualquier cosa y Australia es un circuito que me va muy bien.

¿Te ves también en los siguientes Juegos?
Por supuesto. Ahora es mucho decir que vamos a luchar por una medalla en Tokio 2020, pero mi meta es llegar al 100 %. Llegaré con 38 años. Me veo capaz. En estos momentos estoy con muchas ganas y más motivado que nunca para seguir dándolo todo. Físicamente estoy preparado para ello.

Por cierto, ¿dónde guardarás la medalla?
Haré una vitrina en mi casa y la pondré en un sitio especial. Arriba en mi casa tengo un pequeño museo con alguna de las bicis que han sido más importantes para mí, como con la que fui subcampeón de España en cadete, y aquí irá la de los Juegos de Río.

A tu edad, ¿qué te queda por mejorar?
Seguir en la dinámica con mis preparadores, José Ignacio Barruetabeña y Mikel Zabala. Desde que empecé con ellos voy a más. Hubo un parón tras la lesión de 2013, pero desde hace dos años voy a más. Mi hombro está recuperado al 100 %. Tengo cosas que mejorar pero me las guardo para mí. Solo te
diré que el año que viene habrá sorpresas.

Esperemos que con tu medalla el MTB reciba un nuevo impulso.
Nuestro deporte va a más. Cada vez hay más patrocinadores en la Copa del Mundo y en los circuitos se premia el espectáculo y que los aficionados puedan seguir las carreras con facilidad. El MTB está en buena línea.

Las 5 claves de su medalla de bronce en Río 2016
CAPAZ DE LO MEJOR EN UN DÍA

 


1- SENTIRSE QUERIDO

Todo los grandes corredores necesitan sentirse respaldados y tener todo bajo control para rendir al máximo, pero puede que Carlos Coloma un poco más. En una decisión controvertida, el seleccionador nacional, Cristóbal Sánchez, lo seleccionó primero a él antes que nadie, justo después de alcanzar su mejor ranking UCI, 7º. Esta elección le aportó la seguridad necesaria para llegar en plenitud de facultades físicas y mentales a la cita de los Juegos de Río. Después, la carrera ya lo puso en su sitio, en el podio.

2 – CABALLO GANADOR
Siempre que el nombre de Coloma es elegido surgen ciertos comentarios que a veces ponen en duda su rendimiento, quizá porque cuando se le elige no esté en su momento. No fue el caso de Río. Pero de Carlos se sabe, y siempre se ha dicho, que en las carreras de un día es capaz de todo. Sabe abstraerse de todo lo que le rodea y centrarse solo en dar lo mejor de sí mismo sobre la bici. El secreto de este rendimiento en las pruebas de un día es su gran capacidad de concentración, de mentalización. Se lo cree. Trabaja este aspecto como pocos y después lo expresa a la perfección dando pedales.

3 – UN ENORME PROFESIONAL
Carlos entiende a la perfección el deporte que practica, el entorno del MTB. Sabía, no ahora con los Juegos, sino desde que se dijo que iba en serio en el mountain bike, pero sobre todo de un tiempo a esta parte, que si quería dar que hablar en este mundo tenía que dedicarse en cuerpo y alma. En ser profesional, sin importarle invertir buena parte de sus beneficios en generar un equipo a su alrededor que le aporte lo que él por su cuenta no puede. Es el caso, por ejemplo, del trabajo que ha realizado con el boxeador José Ignacio Barruetabeña Barru y con el preparador Mikel Zabala. Ambos lo han llevado por el buen camino, entre algodones, marcándole un plan de trabajo duro y específico. Él se machacó en el gimnasio y los resultados llegaron en forma de medalla en los Juegos de Río. Además, sabe de sobras que sin sacrificio no hay éxito. Se le rompe el corazón por no poder estar más días con sus peques, pero también sabe de sobras que sin dolor, sin sufrimiento y máxima dedicación, no suele alcanzarse el éxito.

4 – UNA BICI HECHA A MEDIDA
Carlos quiere tener entre las piernas una doble como sea, pero a lo largo de la temporada ya se pudo ver que no se defendía mal con la nueva Rakish rígida, un entendimiento que acabó en el altar en los Juegos de Río. Tanto en su equipo como en la selección le preparan la bici a su gusto y la lleva montada con los componentes que de verdad se ajustan a su posición sobre la bici y a su forma de llevarla. Es una bici que tal como la lleva se queda en 8,900 kilos. Una bici que él mismo define como muy competitiva y fiable, con una gran respuesta del cuadro, que tiene un gran comportamiento en las zonas reviradas como cuando “hay que tirar”.
El Rotor, con el plato ovalado de 36, le va como anillo al dedo, así como las ruedas Prototype. Y no se volvió loco. No quiso rizar el rizo. Lejos quedan ya aquellos problemas habituales de tija fruto de su conducción. En Río, como de hecho vino realizando a lo largo de todo el año, no quiso tentar a la suerte y apostó por un material seguro: “Es toda una garantía. No hay que empezar a quitar peso por quitar”.

5 – DE LA ESTABILIDAD AL ÉXITO
Superados los problemas físicos de 2013 y ciertas dudas de hace año y medio, Carlos Coloma disfruta desde hace años de la estabilidad necesaria personal –junto a su mujer y sus dos hijos–, para después tener el mejor de los rendimientos sobre la bici, para lo que también necesita un entorno profesional estable, que le arrope. Después, él pone el resto. Y que nadie crea que se le van a subir los humos tras la medalla. No es su forma de ser. se le puede discutir que a veces sea tan directo, pero por ahora cumple a la perfección una de sus máximas: “Si no eres humilde, tu carrera será muy corta”.
Fotos: Jesús Andrés Fernández

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