Defendiendo los colores del equipo profesional de Merida desde hace más de diez años, ¿has tenido algo que ver en la creación de la nueva Ninety-Six?

Cierto, ya son más de diez años… Sí, los corredores del equipo nos implicamos testando prototipos, en este caso, en mayo de 2014 pude pedalear sobre prototipos de aluminio antes de que se produjera en carbono. Es toda una responsabilidad, ya que a veces las necesidades de la alta competición no tienen nada que ver con la demanda de usuarios potenciales.

Después de tres años fuera del catálogo, se parecen en algo la Ninety-Six actual con la anterior, ¿o solamente ha heredado el nombre y el recorrido de la suspensión trasera?

Lógicamente, el saber hacer de la primera Ninety-Six se ha utilizado en la actual, pero la nueva va mucho más allá de colocar unas ruedas de mayor tamaño a un cuadro que ya existía. El amortiguador ahora está anclado al tubo horizontal, esto hace que el cuadro gane en rigidez y tenga un comportamiento más reactivo, que es lo que los corredores de XC necesitamos. Además, al adoptar ruedas de mayor tamaño, se han tenido que rediseñar los puntos de unión y las bieletas para mitigar flexiones y dotar de más rigidez a una bici más grande.

Y con la Ninety-Nine, ¿qué diferencias destacarías?

La Ninety Nine era una muy buena bici con características diferentes a la Ninety Six; estaba enfocada más para maratones, ya que tenía un comportamiento más estable y cómodo. La Ninety-Six, en cambio, es una bici más peleona y rápida de reacciones, ideal para XC y corredores con una conducción más nerviosa y agresiva, como es mi caso.

Como corredor oficial Merida, tienes el privilegio de probar las nuevas bicicletas con un año de antelación. ¿Cuál fue la prueba elegida para el estreno?

La Ninety-Six la estrené en la primera Copa del Mundo de 2015, en Nove Mesto (República Checa), después de haber participado en la Cape Epic con la Ninety-Nine. La tendencia es que los circuitos de Copa del Mundo sean cada vez más técnicos, y Nove Mesto no es una excepción, con un trazado lleno de raíces. La Ninety-Six me ayudó a conseguir un top 10 en un año especialmente complicado que me costó incluso conseguir colarme entre los quince primeros.

José Antonio Hermida

¿Estás condicionado a usar una bici u otra?

En absoluto. No tengo órdenes estrictas de usar una o la otra… En los circuitos que generan dudas, suelo probar las dos bicis y, tras analizar pulsaciones, vatios y la fatiga, cansancio, decidimos con cuál de las dos rendiremos más en las ocho vueltas que dura la carrera.

¿En cuántas pruebas la has utilizado?

Tendría que hacer memoria, pero más o menos habré hecho la mitad de las pruebas con la rígida Big Nine y la otra mitad con la doble Ninety-Six, incluyendo las Copas del Mundo de Nove Miesto, Albstadt y Lenzerheide.

Si no hay contratiempos, por lógica, participarás en tu quinta olimpiada. A poco más de seis meses para la cita de Río de Janeiro, ¿has decidido con qué bici vas a competir?

Es la pregunta del millón! (se ríe). Después de haber reconocido el circuito, pienso que se adapta tanto a la rígida como a la doble, pero habrá que esperar a que pasen las lluvias del verano brasileño y ver cómo repercuten en el trazado. Las zonas de rocas no cambiarán, pero los tramos de tierra que ahora están compactos se removerán con el paso del tiempo y los entrenamientos de los corredores. Si como pienso que va a pasar se deteriora mucho, necesitaré una bici doble como la Ninety-Six, que proporcione tracción y aporte un plus de seguridad en los Rock Gardens.

¿Qué virtudes destacarías de su comportamiento?

Ligereza, agilidad y tracción, con una reactividad muy similar a la rígida Big Nine. Aporta mucha seguridad en los Rock Gardens y saltos cada vez más presentes en las pruebas de la Copa del Mundo.

Disponible también en 27,5”, ¿qué diámetro de rueda se adapta más a tus características?

Por mi estatura (mide 172 cm), en doble suspensión, me correspondería llevar una 27,5”, pero la dificultad de los Rock Gardens en los circuitos de XC actuales condicionan la elección del diámetro de rueda. La garantía que aporta una rueda de 29” a la hora de pasar ocho veces un obstáculo complicado acusando el cansancio físico hace que sea la elegida por la inmensa mayoría de los corredores.

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