La frecuencia cardíaca puede aportar información relevante sobre la evolución del estado de forma, a través de su lectura e interpretación. Después del auge de los potenciómetros en los últimos años, algunos ciclistas han decidido prescindir totalmente del uso de la frecuencia cardíaca. Es más, es probable que algunos de vosotros ya no penséis en utilizar nunca más un pulsómetro, pues es bien sabido que la información del pulso puede verse afectada por numerosas variables como el estado de hidratación, la temperatura o la duración del propio entrenamiento, entre otras. Pero ¿y si os dijésemos que la frecuencia cardíaca es todavía una herramienta muy útil? La clave, para sacarle partido, es saber interpretar sus variaciones, para ello es imprescindible medirla con regularidad y aplicar algunas pautas que os vamos a explicar.

¿Cómo la usábamos hasta ahora?

Tradicionalmente hemos utilizado el pulso o frecuencia cardíaca solo para saber a qué intensidad estamos ejercitándonos. Por tanto, basándonos en métodos como el de Karvonen, podemos establecer también distintas intensidades de ejercicio a las que entrenar. Este método utiliza unos porcentajes para trabajar que serían generales a todos los deportistas y que, por ello, a muchos no les funciona del todo bien.
Con la aparición de los vatios hemos visto que si nos fijábamos solo en la FC, los vatios eran muy variables dentro de una serie, y viceversa; si nos centrábamos en los vatios, la FC era muy variable dentro de un mismo esfuerzo. No existe, por tanto, una relación totalmente estable entre vatios y pulso. Esto hay que reconocer que ha sido uno de los problemas de por qué no han sabido convivir ambos métodos en la mayoría de los deportistas.

Fitness pulsómetre 1

Y es cierto que, al establecer la intensidad del entrenamiento, no hay quien le gane a un potenciómetro, que mide con mayor precisión al tener menos variables que produzcan deriva en los datos, como ocurre con en el pulso. Ahora bien, tenemos que aclarar que los vatios nos dicen cuánto trabajo externo (físico) estamos realizando, mientras que la frecuencia cardíaca nos informa cómo está reaccionando nuestro sistema cardíaco ante ese trabajo. Esto ha posibilitado que, en la actualidad, numerosos profesionales de la preparación física hayan propuesto utilizar la FC para saber cómo reacciona nuestro cuerpo ante entrenamientos exigentes, por lo que cobra importancia capital a la hora de saber cómo estamos recuperándonos de un entrenamiento y en qué nivel de asimilación estamos, para así tomar decisiones en el plan de entrenamiento para ajustarlo a las necesidades que vamos detectando sobre la marcha. Recientemente están apareciendo numerosas y nuevas utilidades a la frecuencia cardíaca, a pesar de haber estado muy olvidada en los últimos años. Por ejemplo, algunos han propuesto analizar su variabilidad para identificar cuándo entrenar fuerte o suave; otros ver lo rápido que aumenta nuestro pulso al principio del entrenamiento y lo rápido que disminuye al final del mismo, también aporta información muy útil sobre cómo nos estamos adaptando a nuestros entrenamientos. Así, os invitamos a que incorporéis de nuevo el pulsómetro a vuestra rutina y así monitorizar de esta manera vuestra adaptación a los entrenamientos y el trabajo físico.

Fitness pulsómetre 2

OS PROPONEMOS UN SENCILLO TEST PARA QUE PODÁIS APRECIAR EL BENEFICIO DEL USO DEL PULSO. PARA UTILIZARLO ÓPTIMAMENTE, DEBEMOS HACER LO SIGUIENTE:

Al principio del entrenamiento y, tras el calentamiento, realizar un pequeño bloque de 10 minutos a un ritmo que te suponga el 80 % de tu FC máxima. Mientras mantenemos esta intensidad submáxima, grabar los datos de la intensidad (vatios o velocidad) y cómo percibimos ese esfuerzo (pensar en un número del 1 al 10, que es nuestra percepción del esfuerzo) durante los últimos dos minutos. Una vez obtenidos los datos en varios tests de este tipo, por ejemplo, si lo hacemos una vez por semana, podremos extraer nuestras propias deducciones, teniendo en cuenta la variación del pulso, que será principalmente de tres tipos:

1. Si disminuye la intensidad y/o aumenta nuestra escala de percepción del esfuerzo, es un signo de que estamos cansados y, por lo tanto, necesitaremos tomarnos unos días tranquilos.

2. Si ha aumentado la intensidad y/o disminuido nuestra percepción del esfuerzo, es un signo de que hemos mejorado nuestro rendimiento y estamos adaptándonos al entrenamiento.

3. Si ha aumentado la intensidad, pero también ha aumentado la percepción del esfuerzo, es un signo de que posiblemente estemos muy cansados, y aquí si que necesitemos tomarnos al menos una semana de relax.

Coste y prestaciones

Hoy en día es muy fácil sacar un gran provecho a un medidor de frecuencia cardíaca. En primer lugar porque hace tiempo ya, los precios se estabilizaron y desde 80 hasta 100 euros podemos encontrar dispositivos capaces de medir nuestro pulso y además analizarlo posteriormente a través de nuestro PC. Esto contrasta, por ejemplo, con los todavía desorbitados precios de medidores de potencia, que dan una información más precisa sobre nuestro nivel de forma, pero que, lógicamente, están al alcance de muy pocos. Para la información que dan y las aplicaciones que permiten, lo cierto es que no puede decirse que sean caros.

TEXTO: www.underbike.com

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