Cuando una bicicleta recibe un Eurobike Gold Award es que algo bueno esconde. Lo suficiente para picar nuestra curiosidad y que quisiéramos sacarla a rodar por nuestros senderos favoritos y comprobar qué hay detrás de la nueva Ghost Riot LT. Con su novedoso sistema Riot Link de suspensión y la inclusión del afamado amortiguador Cane Creek DB Inline, que está revolucionando el comportamiento de algunas Trailbikes, tiene todas las cartas para salir ganadora. 

La Riot ya lleva un tiempo en el catálogo de Ghost, pero su renovación para este año, con la incorporación de la gama LT (Long Travel), que añade una horquilla de 150 mm delantera y mantiene sus 130 mm traseros, manifiesta que se trata de una trailbike capaz de mucho más que andar por senderos.

La marca germana ha querido ampliar su rango de uso añadiendo algo de recorrido delantero y, por tanto, también relajando algo sus ángulos, que se mantienen en una medida muy correcta para el uso al que se destina. Además, el hecho de añadir el amortiguador Cane Creek DB Inline para que trabaje en conjunto con su sistema Riot Link, del que hablaremos más adelante, hace que la bici cobre vida, con un tacto compacto, sólido y cómodo que nos ha encantado. Vamos por partes…

Líneas germánicas

De lejos, la Riot parece una clásica bici con sistema Four Bar, amortiguador en posición baja a lo Kona y un clásico esquema de dos triángulos principales, más el de refuerzo del tubo horizontal. Al acercarnos a ella, las cosas cambian. El cuadro está diseñado con lo que Ghost llama Ultra Lightweight Carbon, una combinación de carbono de calidad en alto módulo y ultraalto módulo (según su propia nomenclatura), y lo que más nos llama la atención son sus duras formas, futuristas, con marcadas aristas en los tubos, que no solo tienen una función estética, sino que tratan de aumentar la rigidez del conjunto a la vez que conseguir un cuadro ligero (y lo consiguen).

Se nota un muy buen trabajo del carbono en cada esquina, con detalles muy bien trabajados, protectores allá donde hace falta (muchos) y un buen esquema de cableado interno que se integra a la perfección. El tubo de dirección es una obra de arte, aunque nos habría gustado algo más compacto, especialmente en talla M, donde arroja 12 cm de longitud, que dificultan el conseguir una postura baja de manillar si no eres muy alto. Nos ha gustado mucho el sistema de posicionamiento de la pinza de freno trasera, mediante un soporte en aluminio que, en lugar de atornillarse al cuadro, queda fijado al propio eje pasante de 12 mm, que transmite las torsiones a este en lugar de al cuadro.

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