La historia de Ibis Cycles arranca en 1981, cuando un barbudo Scot Nicol, uno de los pioneros del Klunking junto con gente como Joe Freeze o Gary Fisher, comienza a soldar cuadros en su garaje de Mendocino, California, con una cómoda geometría, corta y rápida, que hace que en pocos meses se encuentre con pedidos pendientes y comience a plantearse dedicarse a fabricar bicis. A la gente le gustaban las Ibis (Ballooners como las llamaban entonces por la zona); tanto, que en 1984, Scot tuvo que mudarse a Sebastopol, California, para aumentar la producción, entonces caracterizada por una fabricación a medida de cuadros que incluían multitud de opciones y extras a sumar al precio de los entonces 1.000 dólares que costaba una Ibis.

Después de una época de producción de bicis de trial y también de algunos tándems, en 1987 aparece la Ibis Avión, uno de sus primeros hits comerciales, con muy buenas críticas en la época. Tampoco se les resiste el carbono o el titanio, con los que hicieron grandes cuadros como el Szazbo. En 1990 comienzan a aparecer las versiones originales de los nombres que conocemos hoy, como la Mojo o la Hakkalugi, con su mítico hand-job, o también la ahora coleccionable BowTi (en titanio), una verdadera obra de arte de la mano de John Castellano, que colaboró con Nicol durante un tiempo.

En el año 2000, Scott Nicol tomó la (mala) decisión de vender la empresa a un grupo de inversión y en 20 meses la empresa se fue a la ruina, aunque John Castellano siguió vendiendo algunos de los modelos clásicos de Ibis bajo su propia marca.

Por suerte, en el Interbike de 2005 Ibis Cycles resucitó de la mano de Scot Nicol, que formó un equipo junto a Hans Heim, Tom Morgan y la diseñadora Roxy Lo, que es la artista que hay detrás de las preciosas líneas de su ya clásico modelo Mojo. Esta bici dio un buen empujón a la marca, que se apoyó en sus ventas para desarrollar nuevos modelos y plataformas, y consiguió una buena alianza con Dave Weagle y su sistema de suspensión DW-Link. Actualmente, bicicletas como la nueva Mojo HDR o la Ripley han consolidado la marca como una referencia mundial, y ya no sólo de culto nostálgico, sino en innovación y productos tecnológicamente avanzados durante estos 30 años de historia.

Y como les gusta decir en Ibis, “fabricamos las bicis que nos gustaría montar a nosotros”. Así que con esta filosofía de vida y de empresa, tenemos Ibis para años…

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