A Pep Tatché se le puede ver a menudo en diversos duatlones de montaña, marchas y competiciones de mountain bike. Siempre me sorprendió su físico. Para ser un veterano (máster 40), la verdad es que conserva una apariencia de atleta que muchos jóvenes envidiarían. Se nota que su cuerpo acumula años de entrenamiento duro y disciplina. Esa percepción se convirtió en certeza cuando tuve oportunidad de conocerle en el paddock de una prueba de bici de montaña.

Pep me pareció un auténtico ejemplo a seguir por jóvenes. Una referencia que explicar a todos aquellos a los que, a veces, nos da pereza salir en bici o entrenar. Una persona que a pesar de tener la vida llena de compromisos, con 4 hijos pequeños y una ocupación profesional de alta exigencia, mantiene un nivel deportivo admirable. Todo ello es, sin duda, fruto de la ilusión, la constancia y la pasión por los valores del deporte. Dejemos que Pep nos lo cuente en primera persona.

Josef Ajram – Cuéntanos, Pep, ¿desde cuándo practicas deporte?

Pep Tatché – Pues hace sólo 30 años: desde el verano de 1985, cuando con 11 años y después de mucho insistir, mi padre me compró una bici de carretera.

J.A. – ¿Siempre con el mismo nivel de exigencia?

Pep Tatché – ¡Siempre! ¡Ja, ja, ja! Lo de la autoexigencia va conmigo desde siempre. Haga lo que haga, siempre me he comparado con los mejores. Mejorar, optimizar, superar, son cosas que me llenan, que me hacen feliz.

J.A. – ¿Cuántas horas, de promedio, dedicas a hacer deporte por semana?

Pep Tatché – ¡Buf!, intento sacar 4 horas al fin de semana y 2 ó 3 horas entre semana, pero soy irregular debido a las obligaciones. Esto ahora ya no me agobia, porque sé que cuantas menos horas entreno, más ganas tengo de hacerlo y de mayor intensidad serán las siguientes sesiones. Realmente he comprobado con los años que lo que dice un buen amigo mío es cierto: menos es más, si sabes exprimirte cuando toca.

J.A. – ¿A qué te dedicas profesionalmente?

Pep Tatché – Soy ingeniero por vocación y actualmente me dedico a lo que siempre había soñado: dirijo el departamento técnico de una ingeniería muy particular, con 10 ingenieros al cargo, combinando tareas de gestión con tareas de creación de nuevos artilugios para hacer la vida mejor. Hacemos de todo, desde grandes máquinas para reparar aviones hasta rodillos para ciclismo, desde el primer paso de diseño hasta la fabricación en masa.

J.A. – ¿Nos puedes describir un día normal en tu vida en el que tengas que combinar trabajo, familia y deporte?

Pep Tatché – Muy fácil: desayuno familiar a las 7 h, llevo los 4 niños al cole y me voy a trabajar en bici, hasta el mediodía, cuando si el trabajo lo permite, me escapo a rodar una horita con comida on board. Soy experto en comer encima de la bici durante la vuelta a la calma, me sirve luego para ser hábil con la comida durante las marchas largas. Por la tarde trabajo hasta las 19.00, cojo la bici y me voy a casa, bañeras de niños, cena familiar, 4 tareas de hogar y caigo K.O. antes de las 23.00.

J.A. – ¿Tienes alguna táctica o truco para poder sobrevivir a tu día a día?

Pep Tatché – Mi truco principal es que tengo una mujer que no merezco y me respeta esta afición, y luego el tener objetivos me llena de ilusión para afrontar cada día, intentado mejorar en todo lo que sea posible. Tener competiciones o marchas a la vista me invita a entrenar siempre con muchas ganas.Y en las semanas que casi no puedo entrenar, la ida y vuelta al trabajo se convierten en auténticas series de calidad: son lo que llamo yo series en corbata.

J.A. – Nos han contado que eres el rey del rodillo, ¿a qué se debe ese rumor?

Pep Tatché – ¡Ja, ja, ja, ja! Cuando nació nuestro primer hijo casi no podía salir, entonces, obsesionado por no perder el punto de forma, me compré un rodillo con conexión a Internet para poder competir online. Me apunté a la LEVE (una liga de rodillo virtual) y me enganchó tanto, que hacía rodillo a horas intempestivas cada día. Llegué a hacer 20.000 km durante 2009 sólo en rodillo. Desde entonces he seguido basando mi estado de forma en el rodillo; compitiendo con rodillo me es más fácil exprimirme con más frecuencia.

J.A. – ¿Alguna vez has pensado en tomarte el deporte más relajado o renunciar a él?

Pep Tatché – No, nunca, y mira que mi mujer, que es una santa, y mis padres me lo sugieren a menudo, pero yo creo que cuantas más dificultades tengo para hacer deporte, más ganas tengo de hacerlo bien y más motivado estoy.

J.A. – En tu caso, ¿qué te aporta dedicarte al deporte como lo haces?

Pep Tatché – Para mí el deporte es competición, o sea que entreno para competir. La competición si sale bien, me llena muchísimo, por el reconocimiento que conlleva, y esto me motiva a seguir entrenando; pero si no sale bien, me motiva aún más para intentar mejorar. Y los entrenos me aportan buen humor, claridad mental y valentía para afrontar el día a día. O sea que también puedo decir que compito para poder entrenar.

J.A. – Una frase con la que motivar a cualquiera de nuestros lectores que no lo tuviera fácil para montar en bici.

Pep Tatché – Para encontrar la motivación suficiente la clave es conocerse bien a uno mismo y reconocer la realidad personal de cada caso, descubriendo paso a paso lo que te hace sentir mejor y poniendo pequeños objetivos; intentando lograrlos haces lo que sea con ilusión y no por obligación.

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