Hace años iba a casa de mis padres y siempre que cogía una revista de las de mi madre, aparecía un tío guap0 impecablemente vestido y de familia noble. Hace unos meses tuve la ocasión de conocerle a fondo conviviendo con él durante una semana en la Cape Epic en Sudáfrica y, en lugar de ver a ese tío de las revistas de mi madre, conocí a un auténtico loco del ciclismo. Rafael Medina Abascal, 35 años, casado y padre de un niño y una niña, XX Duque de Feria y XVII Marqués de Villalba, empresario y un loco de la bici que combina como puede sus largas jornadas dedicado a su trabajo, con su familia, con su gran pasión deportiva, el ciclismo… ¿Cuál será su secreto?

Josef Ajram – ¿Qué hace un tío como tú en un deporte como éste?

Rafael Medina Abascal – Me encanta el deporte en general. Siempre me gustó, no sólo practico varios deportes sino que me encanta seguirlos. El ciclismo profesional es un deporte durísimo, muy sacrificado, el más duro de todos, pienso; de auténticos guerreros del siglo XXI, ya sea en MTB o carretera. A mí me aporta por encima de todo diversión, si no, no lo haría, bienestar físico y mental, también equilibrio, mucho equilibrio.

J.A. – ¿Cuál fue el detonante para decantarte por el ciclismo? ¿Hacías antes algún deporte con intensidad?

R.M.A – Hice maratones y medias maratones en carrera a pie. Pero aquello me dejó secuelas físicas debido a mi peso (92 kg) y a la intensidad con que lo hacía. Rondando las 3:30 h en la maratón de NY, por ejemplo. El ciclismo me ayudó a salir y recuperarme precisamente de una grave lesión de espalda. Me enganchó mi primer Camino de Santiago en MTB con alforjas en 8 días desde Roncesvalles, con mi tío Antonio Abascal y sus amigos de Barcelona, en mayo de 1999.

J.A. – Prefieres mountain bike o carretera. ¿Por qué?

R.M.A – No me gusta comparar, la verdad. Ambas me aportan mucho y bueno. Me divierte mucho el MTB para ir con amigos, disfrutar de la naturaleza y a veces llegar a sitios inalcanzables en coche. Aun así, debo admitir que la bici de carretera es muy adictiva y también la disfruto mucho, pero de forma distinta. Ambas son experiencias únicas y diferentes.

J.A. – ¿Qué te ha aportado a tu vida empresarial el acabar la Titan Desert o la Cape Epic?

R.M.A – Me ha aportado mucho, realmente. Ambas son experiencias únicas, cada una en su terreno, y sobre todo auténticas pruebas de superación personal, tanto física como psicológicamente. Pasas meses de entrenamiento muy ilusionado, con la meta de acabar dichas pruebas, luego llegan, sufres mucho, solo y en pareja, pero afortunadamente las acabas. Esta ilusión, perseverancia , esfuerzo, trabajo en equipo y humildad trasladada a tu profesión es fundamental para llevar a buen puerto tus retos profesionales igualmente.

J.A. – ¿Cómo ve tu círculo social el hecho de que superes una Cape Epic? ¿Entienden la magnitud de la carrera?

R.M.A – Nadie sabe lo que es la Cape Epic. Peor aún, en España te preguntan sólo que en qué posición quedaste… Está claro que lo verdaderamente importante aquí no interesa. El viaje, la experiencia, el desafío, el entorno, estar entre en Índico y el Atlántico, el montaje general de la prueba, el ambiente… Es todo. Verte en carrera rodeado de pros, medallas de oro olímpicos, campeones del mundo, etc. Todos ellos quieren ir. Y aunque llegues casi tres o cuatro horas más tardes que ellos a meta, es gratificante poder vivir de cerca estas carreras con ellos. Pocos o ningún deporte me atrevería a decir que te brinda la oportunidad de participar y competir oficialmente tête a tête con los pros.

J.A. – Cómo se compagina tu nuevo cargo en Massimo Dutti con la dedicación que exige la bici y con el tener hijos. ¿Cuál es tu secreto?

R.M.A – La familia es lo más importante, más aún ahora con bebes. Para ellos va mi tiempo libre. La bici viene después, ahora mismo. Creo que la vida está llena de etapas. Ahora comienza una etapa nueva en mi vida profesional que va acompañada con un cambio de vivienda, de Madrid a Barcelona. El entorno de Barcelona y alrededores es muy bike friendly, creo, y el clima también acompaña, así que algo de tiempo sacaremos los fines de semana para salir a rodar seguro y que pueda disfrutar de la familia también.

J.A. – ¿Qué desafíos tienes en mente para los próximos años?

R.M.A – ¡Muchos más de los que verdaderamente puedo! Me gustaría poder hacer retos pero de un día y que requieran un desplazamiento más cercano al que pueda ser Sudáfrica o Marruecos, al menos hasta que los niños crezcan, no me compensa irme de casa una semana entera a una prueba. Cuando crezcan, mi ilusión es que la familia pueda acompañarme, hacer y disfrutar de pruebas como la Cape Epic, que además de lo dicho, he de decir que es una prueba hecha para el disfrute también de los familiares de los participantes, por las facilidades que les brindan en todos los sentidos.

J.A. – ¿Te queda pendiente pedalear con alguien con el que te haría ilusión? ¿Has pedaleado con alguien al que admiras?

R.M.A – Me haría ilusión rodar con Fabián Cancellara alguna vez, la verdad, una leyenda viva del ciclismo de carretera. Aun así, mi ídolo de la infancia es Miguel Indurain. Tuve la suerte de hacer con el varias pruebas benéficas para nuestra Fundación Laureus en Londres, París o Ciudad del Cabo. Me merecen un superrespeto todos los ciclistas pros, más aún los que no salen en las noticias/periódicos, que hacen un trabajo que nadie ve, por su sacrificio adicional. A ellos mi admiración como deportistas y como personas.

J.A. – Una frase que motive a nuestros lectores…

R.M.A – One life, live it well. (Una vida, vívela bien).

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