Cabeza y corazón de Mondraker, Miguel Pina analiza el éxito de la firma española en la competición y la importancia de esta en la esencia de la marca, así como el impacto de la misma en las ventas y la nueva apuesta por el cross country.

Miguel, ¿qué importancia tiene la competición en Mondraker?
Como mil temas en estos temas de los negocios, hay cosas que no sabes bien bien por qué las haces, pero es cierto que en Mondraker desde el día 1 hemos apostado mucho por la competición. Ya desde el primer año de la marca contamos con los hermanos Misser para que defendieran el pabellón de Mondraker. Lo hacíamos y lo hacemos porque nos gustaba y nos gusta. Los que hemos vivido los inicios del MTB en España o en Europa somos más de competición, creemos en la leyenda forjada entonces. Siempre hemos pensado que para la marca era y es importante estar en la competición, al más alto nivel dentro de nuestras posibilidades. Está claro que cuesta un dinero y hay que manejar un presupuesto y, en función de la marca y de la situación, hemos podido ser más ambiciosos o menos.

Hay quien todavía se acuerda de las Petrol de Mondraker que montaban los Misser.
El primer equipo fue el de los hermanos Misser en 2002-2003 con aquella Petrol, estandarte del DH de aquel momento, que hizo llenar las carreras a escala nacional de un montón de Petrol. Mondraker recogió un poco el testigo de la Kastle verde de finales de los noventa, y al final siempre hemos apostado por el ámbito del DH, que ha sido un poco la escena racing con la que más nos identificamos y con la que podemos disponer de un producto muy puntero.

Y llega el primer salto de calidad en el equipo.
Fue en 2008, con anterioridad, en 2003, intentamos hacer un equipo más internacional con la francesa Nolvenn Le Caer y Pablo Galán, y en 2004, el equipo cogió un carácter más internacional con un par de franceses y ya apuntaba maneras, y desde 2004 a 2007 mantuvimos la estructura del Mondraker Caixa Galicia, hasta que dimos el salto al Subaru Mondraker con Fabien Barel en 2008.

¿Estarías de acuerdo en que hay un antes y un después antes de la llegada de Barel?
Para nosotros fue un punto de inflexión y esos dos primeros años nos posicionaron a escala internacional como uno de los equipos referencia. Barel ganó en 2009 la Copa del Mundo de Maribor (Eslovenia) con el prototipo de Summum.

Hasta que ficháis a Danny Hart, ¿cómo se gestó su fichaje?
El padre de Danny Hart –su representante– nos contaba que en una gran corporación como es Giant –su anterior equipo–, él era un número y al padre no le dejaban hablar con la marca; sin embargo, aquí se le trata a cuerpo de rey. Para nosotros, Danny es el vértice de toda nuestra comunicación y todo el sports marketing.

Ahora que es campeón del mundo pedirá mucho más dinero por seguir.
Ya puedes decir que sigue con nosotros. La renovación ha sido muy complicada. Al final, cuando te crees que lo sabes todo, sigues aprendiendo, y este año ha sido un culebrón venezolano lidiar con Danny con la estructura del MS y todas las marcas interesadas en él. Ya sea Canyon, la que más sonado con una cantidad de dinero muy importante que ponían sobre la mesa, como otras. Nos ha exigido bastante, pero al final ya es oficioso que Danny sigue con nosotros.

Habéis sido el mejor equipo en la Copa del Mundo DH, seguro que se os acumulan los currículums de pilotos en el mail.
Nos han llegado muchísimas más propuestas, no hay que olvidar que para los corredores tiene mucha importancia la bici, la marca de suspensiones y la estructura de equipo que se crea en el paddock. Nos han salido más novias, pero no podemos un corredor dentro del top 5, y para ir para atrás ya tenemos Laurie Greenland.

No sé qué piensas, pero me da la sensación de que en España no se os reconoce lo suficiente.
Desde hace tiempo vimos que había dos visiones de Mondraker, dentro y fuera de España; a veces se cumple eso de que nadie es profeta en su tierra. La imagen de marca fuera de España es bastante mejor que la que tenemos dentro. En el extranjero nos comparan con marcas muy elitistas.

¿Por qué crees que sucede esto?
Hay varias respuestas. En 2001, en España éramos una marca centrada en la relación calidad-precio, intentado ofrecer el mismo producto que los demás, pero más económico, eso cambió en 2006. Con el desarrollo de un nuevo producto cambió todo, y empezó nuestro proceso de internacionalización.

Está claro que respiráis competición.
Sin competición, Mondraker no tendría sentido. Estoy convencido fr que la competición nos ha hecho cerrar el círculo. Hay que tener el mejor producto, la mejor red de ventas, la mejor comunicación y cerrar el círculo con esa visión de la competición, de demostrar que ese producto tuyo es capaz de ganar carreras.

¿Cómo se mide el impacto de los éxitos deportivos en las ventas?
Poner cifras es algo difícil. Pienso que es algo en el aspecto de marca y de imagen global. Tampoco esperamos que el modelo Summum Carbon vaya a vender el triple de bicis de DH que el primer año porque Danny Hart haya sido campeón del mundo, pero muchos otros mercados nos conocen gracias a nuestros éxitos deportivos. Es muy difícil medir el retorno que realizas en competición y sports marketing. No hemos visto una mayor demanda de Summum, pero sí estamos viendo un mayor reconocimiento en todo el mundo. Por ejemplo, estamos intentando darle forma a la marca en Estados Unidos y, a raíz de nuestros éxitos deportivos, sí que hemos notado más interés del mercado norteamericano. Hemos ganado en notoriedad y visibilidad, en ventas directas no mucho.

Y ahora queréis dar el salto definitivo de calidad en el cross country.
Nos da un poco de miedo porque nos tienen muy encasillados en el DH, pero nuestra idea es hacernos transversales y atacar el cross country. Por ahora la creación del equipo de Copa del Mundo XC nos está saliendo más o menos bien.

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