Exclusividad, esta es la palabra que mejor define esta nueva Mondraker de carbono. Una bici superstar tanto por prestaciones, con un comportamiento realmente endiablado, como por imagen, con una estética imponente. Con esta nueva Dune, además, el fabricante español cierra el capítulo que abrió en 2014 con la puesta en escena del primer cuadro de carbono del modelo Foxy, luego le siguió la Summun y, por último, ha llegado la hora de la bici de enduro por excelencia de la marca, esta Dune que ahora en Solo Bici hemos podido probar a fondo.

Mondraker y el carbono

La evolución de Mondraker en la producción de sus propios cuadros de carbono ha sido meteórica en los últimos tiempos. El mejor ejemplo de todo ello se plasma en esta última creación, la nueva Dune. Para quien no lo sepa y para ponernos en contexto, tanto el cuadro Foxy, como el Summum o este Dune, tienen un diseño independiente de cada uno de los tubos y emplean la tecnología Stealth que permite manipular las estructura del cuadro y jugar con sus ya características superficies planas aportando altas cotas de rigidez.

Pero también en el aspecto estético, Mondraker está realizando un trabajo que no pasa inadvertido aquí y fuera de nuestras fronteras. Solo hay que ver de cerca esta Mondraker Dune RR que hemos tenido en nuestras manos, que sin ser el modelo tope de gama, crea impresión con sus formas contundentes, pero también con una muy acertada combinación de colores y calidad de los acabados y la pintura empleada. El resultado de todo ello, y de ahí una buena parte del éxito de Mondraker, es que bicis como esta Dune tienen una personalidad propia fuera de toda duda.

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Dune, la evolución 

El cuadro Dune Carbon está totalmente rediseñado respecto a la versión de aluminio existente hasta la fecha. De todos modos, este nuevo cuadro mantiene la esencia tecnológica que ha convertido Mondraker
en una marca de referencia. Nos referimos a la geometría Forward Geometry y al famoso sistema Zero de suspensión que tan buen rendimiento ha mostrado. La construcción del cuadro en carbono Stealth Evo, que por cierto está garantizado de por vida, se ha hecho partiendo de cero, con ligeras modificaciones en cuanto a geometría, para conseguir un mejor equilibrio entre agilidad y estabilidad. Otro gran reto que abordaron en la construcción del cuadro ha sido conseguir el mejor compromiso posible entre ligereza y resistencia. De hecho, el cuadro sin amortiguador pesa tan solo 2.450 g, una cifra realmente buena si lo comparamos con el resto de los cuadros de su categoría.

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