El pasado martes estuvimos en la presentación de las nuevas lentes Prizm para ciclismo que Oakley organizó en Barcelona. Desde el principio, la marca enfatizó la importancia de los cristales en sus gafas: “el 80% del precio de unas Okaley son las lentes”.

Heredado de las máscaras de esquí, el tratamiento Prizm se aplica por primera vez a las gafas de ciclismo aprovechando el lanzamiento de las nuevas Jawbreaker. Aún así, encontraremos las nuevas lentes en otros modelos de Oakley (de hecho, hay otras novedades de gafas en la serie Radar y Fast Jacket). Según nos comentaron, este tratamiento no se agota con el paso del tiempo, ni pierde eficacia.

Lo que pretende Oakley con las lentes Prizm es potenciar al máximo los colores y el contraste en la visión del deportista. En palabras de uno de los responsables, el nuevo tratamiento “ecualiza los diferentes tipos de luz para lograr una visión más contrastada y potente”. Las Prizm filtran la luz mala (rueda) y, por tanto, permiten una actividad más descansada de los músculos oculares.

Hay tres tipos de cristales Prizm diseñados en función del deporte que practicamos: golf, carretera y mtb (trail). La marca ha escogido una “ecualización diferente” de los filtros de luz en función de las necesidades de cada uno de estos deportes. Cabe destacar que estas nuevas lentes Prizm alteran bastante la visión del deportista; ello no quiere decir que le haga ver cosas extrañas pero sí que modifican bastante la visión natural tanto en colores, como en contraste, profundidad de campo, etc.

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