Tiralíneas transalpino

Olympia presenta su nuevo modelo de doble suspensión, la Brave 29, orientado al sector de rally, en el que la marca italiana se mueve como pez en el agua, con una geometría y unas medidas pensadas para ir rápido como un misil.

Olympia

Texto: Marc Gasch
Fotos: Looker Photography

Lo primero que nos llama la atención de la Brave al sacarla de la caja es su tamaño. Acostumbrados a las últimas tendencias de bicis de 29” muy compactas, las medidas de la Olympia nos hacen mirar dos veces el albarán de entrega para comprobar que la talla es la correcta. Es una bici grande. Si estás acostumbrado a llevar normalmente una talla M, comprueba bien las medidas antes de comprarla, quizás necesites una S. Con un tubo de sillín de 457 mm y un tubo horizontal elevado de 603 mm, la bici nos coloca en una posición alta y estirada.
Una vez ajustada, arrancamos y enseguida comenzamos a descubrir su naturaleza: es una bici pensada para ir rápido en zonas donde es fácil llevar velocidad de crucero. Su estabilidad proviene también de la longitud total de 1.135 mm, una medida que hace que la bici avance sobre raíles, aunque esa misma particularidad hace que nos tengamos que anticipar antes en las curvas por sus medidas, en nuestra opinión, un tanto más largas.

Una geometría larga favorece un comportamiento estable en zonas rodadoras y rápidas

Cuestión de vainas
Seguimos analizando los datos de geometría y llegamos a la medida que más nos ha sorprendido, sus 460 mm de longitud de vainas. Son objetivamente largas y nos atenemos a la tendencia actual del mercado, que cada vez más se decanta por acortarlas en las 29er para ganar en capacidad de reacción. La bici no reacciona como un rayo, pero, eso sí, en terreno recto y llano (se me ocurre la Titan Desert, por ejemplo), la bici avanza como un verdadero misil y no hay piedra ni bache que la perturbe. Para hacer una pequeña comparación con bicis similares en su segmento, una Cannondale Scalpel posee unas vainas de 444 mm, y una Specialized Epic, de 448 mm. La diferencia es más que notable.

Por lo demás, la bici se muestra como una buena opción rutera, devoradora de kilómetros si nuestro medio natural son las zonas rodadoras abruptas incluso con kilómetros por delante para recorrer. En cuanto al equipamiento, lo que más destacamos es la elección de los frenos Shimano XT, sin ninguna duda para nosotros de los mejores frenos del mercado en la actualidad, por precio, calidad y nivel de fiabilidad. Volviendo al cuadro de esta Brave, nos gusta su personalidad y decoración, que independientemente de gustos individuales, es bastante distinguida. El lado menos positivo, por otra parte, es cierta flexión que percibimos en la parte trasera, consecuencia, creemos, de unos puntos de giro de las bieletas reducidos y que son el eslabón débil de la cadena.

Muy bien vestida
Como ya hemos apuntado antes, el equipamiento está muy logrado, con la inclusión de un completo y fiable grupo XT, que aunque no es ligero, sabemos que funciona igual de bien que un XTR a menor precio. Las ruedas nos han gustado y son ligeras, con unos bujes Miche que funcionan de maravilla y unas clásicas llantas Crest, una de las mejores en relación peso-precio-calidad del mercado. Los componentes Ritchey, una buena elección también en este tipo de montura y precio.


La suspensión, un monopivote articulado, no es sencillo de ajustar, con un tacto algo seco y rebotón que el dial de rebote no acababa de solucionar. La plataforma del Monarch ayudaba a mejorar la capacidad de pedaleo del sistema, algo necesario y que se agradece en una bici de XC como ésta. En resumen, una correcta bicicleta de rally de doble suspensión para gente que disfruta de una conducción estable, espacios abiertos y altas velocidades. Abstenerse amantes de los singletracks o las bicis juguetonas, la Brave 29 es una bici para devorar millas, sin duda.

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