La marca italiana es una especialista en realizar bicis rígidas de claro acento XC, solo hace falta echarle un vistazo a su nutrido catálogo, plagado de bicis de rally, y a su equipo de competición, capitaneado por David Valero, asiduo y protagonista de los pódiums de las pruebas del Open de España. Y es que la marca centenaria –sus inicios datan de 1983–, siempre ha estado muy vinculada a la competición y, en consecuencia, al desarrollo de sus bicis.

Aunque esta misma temporada presentaron la Iron, su bici estrella para la presente temporada, hemos querido probar la CSL-X2 porque encajaba mejor con el rango de precio que nos habíamos establecido para contar con una bici de carbono, rígida y con una transmisión 1×11.

Cuadro de calidad

Examinando detenidamente su cuadro, la vista se nos va directamente a ese slooping, muy marcado en la unión del tubo horizontal con el tubo de sillín. Pero estética al margen, tecnológicamente hablando, su cuadro posee todos los requerimientos exigibles a una bici de estas características: pedalier tipo Press Fit, cableado interno, dirección cónica, anclaje del freno trasero tipo Postmount y eje delantero de 15 mm y 12 mm trasero para dotarla de la máxima rigidez posible y, por defecto, efectividad.

Componentes acertados

Una selección de componentes contrastada y con periféricos (sillín, potencia y manillar) con el glamour de la gama WCS de Ritchey. Y es que no vamos a descubrir ahora que el diseño y la imagen para los italianos es importante. Como la mayoría de las demás marcas de este comparativo, han incluido la transmisión SRAM X1 para ofrecer una bici de altos vuelos, pero en su versión más accesible. Para gestionar la suspensión delantera, la contrastada RockShox SID RLT, a estas alturas tal vez la horquilla más empleada por corredores de XC. Sobran las palabras, su funcionamiento es ejemplar, pero tiene tendencia a hacer topes, requiere de un buen reglaje y puesta a punto. Lo que menos nos ha entusiasmado es el rendimiento de unos frenos, creemos, algo sencillos.

Punto de confort

Después de haber estado montando las demás bicicletas, esta CSL-X2 es tal vez la que ofrece una geometría más cómoda dentro de la deportividad de este tipo de bicis, claro está. Y es que es parecida de angulaciones y distancia de ejes a la Specialized Stumpjumper Elite Carbon, pero sin embargo posee una pipa de dirección algo más generosa y un centímetro más de recorrido de suspensión que hace que nuestra posición sobre la bici sea algo más amable. Además, ya sea por la confección del cuadro o sus vainas de 440, es un poco más estable que las demás. La combinación de la rigidez del cuadro con las ruedas de montaje con aros Notubes hacen que, al no ser unas ruedas especialmente rígidas, el tacto y el confort sea bueno. Sus ruedas de 29”, su triángulo trasero generoso y la disposición y forma de las vainas contribuyen a un pedaleo cómodo y muy dinámico en pistas tipo maratón. Por filosofía de marca, Olympia posee la misma bici en versión 650b, más apta para terrenos técnicos y sinuosos.

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