La Orbea Loki es la primera de las bicis de la casa de Mayabia en montar ruedas de 27,5+, otro hito histórico que celebrar su 175 aniversario. Loki es el nombre de un dios embaucador de la mitología escandinava en constante metamorfosis, capaz de representar varios papeles según requería el momento para lograr sus acometidos. Gran simbiosis, puesto que la principal característica de la Orbea Loki es que, gracias a su vigoroso cuadro de aluminio hidroformado, incorpora el nuevo estándar Boost con unas vainas traseras concepcionadas para albergar los bujes más anchos, que a la postre nos permiten encajar las eficientes ruedas de 29 o bien las joviales y divertidas 27,5+.

Por ello si echamos una hojeada al catálogo de Orbea, veremos que la Loki la podemos adquirir desde solo 1.299 euros en 29 y solo por 100 euros más en la versión 27,5+. En nuestro caso hemos querido probar la versión plus y su modelo H10 que ofrece un gran equilibrio entre precio y rendimiento.

¿Para quién es la Loki?

Cuando empezamos a montar con ella pensamos en un primer momento que la Loki haría buenas migas con aquellos usuarios que buscan una bici divertida, con ración doble de tracción y que no quieren realizar un desembolso mayúsculo para una bici con la que alternar con su montura convencional.

Es decir, una segunda bici. Pero poco a poco vimos que también podía resultar una muy buena opción para usuarios iniciáticos. Me explico. En primer lugar es obvio que en los terrenos más comprometidos, las cubiertas 27,5+ con un balón de 3,0” nos ayudan a poder transitar con mayor seguridad. Y es que si encima tubelizamos sus neumáticos, podemos transitar a muy baja presión (no como una fat bike, pero cerca), lo que garantiza un gran control y tracción. Otro motivo es que, gracias a la geometría relajada, la potencia corta (solo 60 mm) y su horquilla de 120 mm nos permite adquirir una posición bastante erguida muy parecida a la de las bicis más recreativas, en las que se prioriza la comodidad postural. Y un último argumento es que equipa la tija mecánica Digit, que manualmente nos permite regular la altura de la tija para poder bajar con mayor libertad de movimientos. A partir de ahí todo radica en las manos del biker. En nuestro caso, rodando por los senderos del Montseny sobre auténticos mantos de hojas que no nos cansamos de despeinar.

En marcha

Enseguida apreciamos un rodar muy fluido, más de lo esperado. Mucho más ágil que una fat bike (obvio) y también más alegre que las bicis de doble suspensión Plus. La rigidez mayúscula del cuadro, combinada con los 120 mm de recorrido y sus neumáticos plus, nos parecen hasta el momento la mejor combinación en la era de la ruedas gordas. El lastre que representa un neumático más ancho pasa bastante desapercibido. Es decir, podríamos realizar una salida con la grupeta sin apreciar prácticamente lastre alguno. Se desenvuelve con eficiencia en cualquier tipo de terreno destacando por encima de todo en terreno roto y empachándose un tanto con el barro donde la mayor superficie de contacto le penaliza claramente y donde el efecto “aquaplaning” se acentúa.

También hemos visto que el plato de 36 dientes pasa excesivamente cerca de la vaina trasera derecha lo cual en un barrizal puede hacer que afecte a la línea de la cadena obturándose y afectando al pedaleo. De hecho dudamos que podamos montar un plato de 38 ya que llegaría a rozar con la vaina. En condiciones normales, el 98% de los casos, ello no representa problema alguno.

Manejo divertido

Su potencia corta y su manillar ancho (de 760 mm) nos ayudan a jugar con las inercias de la bici. La Loki es muy noble y de manejo predictivo. Los neumáticos de plus, a diferencia de una fat bike, nos ofrece más feeling con el terreno y un mayor control del retorno de la compresión. Eso sí, debemos frenar un poco el retorno jugando un poco con el rebote. Una vez ajustada y con la tija baja, tenemos una bici muy sensible con el terreno, en la que percibimos los límites de la bici con mayor facilidad que una doble suspensión plus.

Lanzamos un órdago

Se nos ocurre que podrían invertir en una horquilla FOX talas de 120-140, que nos permitiría potenciar aún más el carácter polifacético de la Loki. Es decir, con 140 mm, los que buscan una bici trail más tragona y radical disfrutarían de su mayor recorrido y un ángulo más abierto de dirección para atacar mejor las pendientes más pronunciadas.

Mientras que comprimiendo la horquilla a 100 mm, obtendríamos una bici más agradecida en las subidas, todavía más dinámica, que nos permitiría adoptar una postura más escaladora en las subidas. Y otra cosa que nunca nos ha gustado es que el eje pasante trasero requiere de una llave Allen para extraerlo. Estéticamente queda muy limpio e integrado, pero creemos que cuando pinchamos, cuantas más facilidades para agilizar el proceso de extracción, mejor. Por lo demás, deciros que esta Orbea Loki nos parece la bici más polifacética y accesible de cuantas Orbea hemos probado hasta la fecha. ¡Por muchos años, Loki!

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