Buscando la bicicleta ideal para todo, el segmento trail está ganando adeptos. Y es que, aunque en este país haya muchos picados a los que les encante pelear contra el crono y ser los más rápidos de la zona, hay otros que prefieren disfrutar sin demasiadas prisas de una ruta variopinta, sin lastrar demasiado en las subidas, afrontando los descensos más complicados con seguridad o rodando por los terrenos más rotos con el máximo confort. Para ellos están pensadas las One Twenty, unas dobles que, combinando ligereza, rigidez y durabilidad, permiten superar todos los obstáculos que se interponen en el camino.

Familia One Twenty

Con una amplia oferta de cinco opciones diferentes, que van desde los 5.699 euros de la tope de gama 8000 con el triángulo principal en carbono hasta los 1.799 euros de la más básica 500 con cuadro de aluminio, todas los modelos disponen de la versión en 27,5” (tallas S, M y L) o en 29” (tallas M, L, XL) e idénticas geometrías.

Así es la One Twenty 7000


La segunda de la gama, con idéntico cuadro y basculante que la One Twenty 8000, la unidad que ha llegado a la redacción, tiene como base un cuadro monocasco de carbono y un basculante de aluminio para ruedas de 29”, ideados y desarrollados en el Departamento de I+D que la marca tiene en Stuttgart. Una vez concebida en Alemania y en estrecha colaboración, la montura se fabrica en una de las tres fábricas que poseen en Taiwán con los materiales más avanzados y un estricto control de calidad; no en vano, Merida lleva 40 años fabricando bicicletas y es la segunda productora del mundo.

El triángulo principal, con el interior de los tubos pulidos con el sistema AWS, que gracias a unas inserciones de silicona que después se eliminan logra más rigidez y durabilidad, y reforzado con partículas Nano en las zonas más expuestas a los golpes, que mejoran un 40 % su resistencia, tiene un aspecto limpio y estilizado. El cableado es totalmente interior, con un guiado eficiente gracias a un sistema que evita que los cables se muevan por dentro del tubo diagonal evitando ruidos y unas camisas especiales que hacen que el cable del cambio no se comprima ni se expanda por la oscilación del basculante.

El tubo de dirección es conificado y sobredimensionado en la parte inferior, lo que aporta rigidez y más precisión a la conducción. El basculante es asimétrico, con cojinetes sobredimensionados en el lado del freno para ganar rigidez, la pinza va montada directamente sobre la puntera trasera para facilitar el ajuste y es el soporte de un amortiguador que está colocado con un sistema flotante sin conexión con el triángulo principal. La suspensión es la Revelation RL de RockShox de 130 mm de recorrido y barras de 32 mm, que sin ser tope de gama, es ligera (1.796 gramos) y estéticamente sobresaliente; modulable de dureza y rebote de forma muy sencilla, se controla el bloqueo/desbloqueo mediante control remoto tirado por un cable.

El amortiguador es también de RockShox, un Monarch RL de gama media ajustable de dureza y rebote con una palanca que permite elegir la posición firme o móvil. El nuevo grupo XT, con una cadena KMC, es el encargado de la transmisión 2x11v; basado en el XTR, con aspecto renovado, un doble plato de 34/24 dientes y un casete 11-40, nos ofrece un amplio abanico de relaciones. El conjunto de frenos también es XT, con discos de 180 mm.

Las ruedas llevan un aro Sun Ringlé Helix TR 27 de aluminio y 29”, 32 radios sin conificar, cabecillas de acero cromado y bujes Shimano XT, y vienen montadas con unos neumáticos Schwalbe Nobby Nic 2.25” con refuerzo lateral Snakeskin. Un sillín Prologo, la potencia y el manillar de doble altura, ambos de aluminio, la tija 31,6 mm de carbono y los puños son de Merida y están decorados con el color verde característico de la casa.

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