En Trek parecen no descansar. Siempre reinventándose con la obsesión de ofrecer una bici de XC más competitiva y que se ajuste mejor a la demanda de los corredores profesionales y, en consecuencia, a nosotros los fans del XC. Fruto de esta actitud han conseguido tener un catálogo de bicis cross country de lo más variopinto y trabajado donde la Procaliber SL representa su máxima creación. Y es que podemos elegir entre su doble suspensión, la Top Fuel (renacida también ahora en 2016), o bien entre dos modelos de bicis hardtail: la Superfly o bien la Procaliber, si lo que queremos es ganar en absorción vertical.

Y es que, no nos engañemos, hoy en día la mayoría de los fabricantes saben ofrecer cuadros rígidos, pero muchos de ellos pecan de aquello que la nueva Procaliber SL puede presumir: absorción vertical. Esto lo han logrado implantando un sistema que ya habían creado para sus bicis de carretera para domar las interferencias que recibía la bici al transitar por el pavé, por ejemplo. A esta solución técnica la han apodado rótula Isospeed, que permite al tubo del sillín rotar de forma independiente y aislarlo del punto de unión entre el tubo superior y los tirantes, que aumenta así la absorción vertical sin sacrificar la eficacia del pedaleo. El único sacrificio imperceptible es el peso, unos pocos gramos de más respecto al Superfly (su cuadro HT convencional, sin sistema Isospeed).

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En marcha

No solo hemos puesto el cuadro en la bancada para extraer los datos, también hemos llegado a colgarle un dorsal y exprimirla para entender su comportamiento y qué incidencia tenía. Nuestra experiencia ha sido muy positiva. Paradójicamente lo que primero nos sorprendió fue la extremada rigidez general del conjunto. Ya sea por la calidad del carbono OCLV o la implantación del nuevo estándar de ejes más anchos (el Boost), notamos que la bici funciona a bloque y nos permite devorar kilómetros a altas velocidades. En cuanto llegaron las bajadas y el terreno más bacheado es cuando apreciamos una sutil mejora.

Decimos sutil porque sí que es verdad que la bici funciona muy bien, por ejemplo, nos permite pedalear más sentados y ejercer con más comodidad fuerza sobre los pedales, lo que hace que ganemos no solo en eficiencia, sino también en comodidad y que las pulsaciones no se disparen tanto. Pero durante la marcha no apreciamos ningún vaivén o la interacción constante de la rótula. Simplemente notamos que la bici dibuja mejor el terreno, que es más predecible y que el tren trasero no rebota tanto como en las HT convencionales. Lo mejor de este sistema es que no pierde absolutamente nada de flexión lateral de las vainas traseras. Solo percibes una mejor absorción vertical que se traduce en una gran eficiencia de pedaleo sobre todo en los terrenos bacheados.

Habrá incluso usuarios que no lleguen a apreciarlo, pero pensamos que ello se puede deber a dos motivos: el primero es que por la concepción del sistema, cuanto más pesado sea el biker, más incidencia sobre la rótula, es decir, a un biker muy ligero le costará algo más apreciarlo. Y una segunda, al ser un sistema importado de la bici de carretera, este ofrece una mejora en cuanto a absorción, pero de ninguna manera es una suspensión, pues una bici de carretera no se lo puede permitir.

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