El primer modelo que lanza la marca hispanosuiza Savannah Venture pretende acercar la alta gama a todos los públicos. Bajo esta premisa han confeccionado su bici primigenia, la High Carbon 650 Black, con un montaje plagado de componentes de contrastada calidad a un precio que no adivinarías. ¿Cómo lo consiguen? ¿Síndrome de Robin Hood tal vez? Me temo que no. Lo que está claro es que el precio importa. ¡Y mucho!

Lo primero que nos llamó la atención de esta bici es, impepinablemente, los 1.870 euros que vale (precio de lanzamiento limitado a un número máximo de reservas) y los numerosos componentes de alta calidad en su haber. “¿Cómo puede ser? Estos precios están fuera de mercado, tan solo Canyon sería capaz de toserles”. Pues no íbamos desencaminados, ya que ambas marcas comparten una política comercial similar, a diferente escala, claro está. Los responsables de Savannah Venture han apostado por eliminar intermediarios, representantes o distribuidores para poder ofrecer al consumidor final un precio competitivo acercando así el producto de alta gama a precios más populares.

Rompiendo moldes

Seguramente no hayáis oído hablar de la marca previamente, pero llevan vinculados al sector desde 1997. Cuenta con su sede central en Suiza, donde diseñan y distribuyen, y además tienen una central ubicada en Madrid. Por el momento acaban de echar a andar con un único y exclusivo modelo, la High Carbon 650 Black, que ahora nos ocupa, pero como ya avanzamos anteriormente, se van a anunciar nuevos modelos para la temporada 2016.

Cuadro musculoso

El cuadro de la 650 Black es esbelto, con su cuerpo principal en negro mate y con una tubería realizada en carbono monocasco, con dirección cónica, eje de pedalier convencional (de rosca) y un triángulo trasero vigoroso. Sus tirantes, vainas y una tija generosa de 31,6 mm garantizan altas cotas de rigidez. El guiado de cableado es externo y la colocación de la pinza de freno tipo Post Mount en la vaina superior. En cuanto a la geometría, es totalmente acorde con una bici de XC agresiva, con unas vainas compactas de 438 mm, tubo horizontal corto y una ángulo de dirección de 70º.

Su sello, el montaje

En lo que realmente destaca en esta bici por encima del cuadro es su excepcional montaje. Para empezar han apostado al completo por la fiabilidad y funcionalidad del grupo Shimano XT para la transmisión y frenos. Si bien el funcionamiento está fuera de toda duda, nosotros habríamos preferido un doble plato, más simple y sin duplicidad de relaciones, en vez del triple que monta pero el fabricante en seguida nos ha puntualizado que en los próximos montajes se va a incluir de serie un doble plato, así que nada que objetar. Y este no será el único cambio ya que incluirán un manillar de 680 mm, 80 mm más ancho del que hemos probado nosotros para la ocasión, lo cual celebramos.

En cuanto a la horquilla de aire, funciona con solvencia y su bloqueo remoto nos aporta comodidad. Pero la verdad es que si por nosotros fuera, habríamos ahorrado algo en algún otro componente de la bici con menos peso específico en el funcionamiento general y montado una horquilla con barras de 32 mm (y no 30 mm) para un mayor aplomo. Una RockShox Reba se agradecería en vez de emplear periféricos de carbono o bielas o pulsadores SLX en vez de XT. En cuanto a los demás componentes, nada que objetar, ya que están a la altura de lo que toda buena bici de XC debe montar. Ruedas que se pueden tubelizar sin problemas y con una rigidez y fiabilidad envidiables, cubiertas ligeras y rodadoras de puro XC (en verano y terreno seco son un poco traicioneras) y un conjunto de potencia, manillar y tija acabado en carbono y con grandes cotas de rigidez. Montaje de carreras total.

Funcionamiento

Nos recuerda a las bicis de 26” de antaño, muy reactiva de reacciones, con una rigidez muy acentuada y con aquellos manillares en carbono planos estrechos para arañar unos gramos al peso final y unas bielas de triple plato con la que dar siempre con la cadencia adecuada. Su hábitat natural son las sendas y pistas poco abruptas, ya que se desenvuelve con mucha agilidad en la curvas enlazadas y en todo tipo de subidas, pero se le indigesta un poco el terreno bacheado, rocoso o trialero, puesto que su excepcional rigidez demanda que el usuario posea una alta capacidad física debido al poco grado de absorción del cuadro. Una tija de 27,2 mm con algo más de flexión ayudaría a ganar algo más de absorción de su vigoroso triángulo trasero.

Como era de esperar, el funcionamiento del grupo XT al completo es excepcional. Sigiloso, suave y preciso, es nuestro aliado perfecto en salidas de larga duración, donde podemos jugar con un amplio abanico de relaciones. La guinda del pastel son los frenos XT, que en conjugación con su geometría deportiva nos permite apurar entre curva y curva. Muy divertida, las ruedas de 27,5” la dotan de un dinamismo ideal para aquellos usuarios que se dejen ver por alguna de las numerosas marchas y quieran una compañera de fatigas capaz de sacar lo mejor de uno mismo.

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