La segunda Copa del Mundo de XCO disputada ayer en la localidad alemana de Albstadt ha sido, sin que nadie lo buscara, bastante reveladora respecto a las diferencias entre las transmisiones 1×11 de Shimano en este caso y las 1×12 que SRAM ha puesto en escena recientemente con sus grupos Eagle y de los que ya hemos hablado en noticias anteriores.

Julien Absalon (Team BMC y Nino Schurter (Scott Odlo MTB Racing) los dos dominadores de la disciplina, se disputaron ayer la victoria de la carrera al sprint, algo que por otra parte no suele ser muy común en pruebas tan selectivas y trepidantes como las de XCO. El caso es que en la última curva antes de la línea de meta, Absalon entra con una ventaja que se antojaba complicada de remontar por parte de Schurter a tenor de los escasos 200 m de distancia para sprintar. Pues bien, a mitad de la aceleración, se ve como Julien parece quedarse sin desarrollo, con una cadencia exageradamente alta y con una aparente incapacidad para seguir incrementando la velocidad de su BMC. Mientras tanto, Schurter, aparenta pedalear con un desarrollo más natural, con menos cadencia e imprimiendo más velocidad a la bici. Nino logra superar a Julien y éste se baja de la bici, a tenor de las imágenes, de muy mal humor.

photo-finish-Albstadt-XC-2016

A falta de saber qué plato usaba Absalon, un corredor como él está usando un monoplato de entre 34 y 36 dientes dependiendo del circuito, estaba casi cantado que Schurter lo iba a superar en una situación de sprint en llano, donde su plato SRAM de 38 dientes y una corona pequeña de 10 dientes le dan más metros de avance por cada golpe de pedal. Esta situación vivida ayer demuestra que la tecnología tiene su sentido y que aunque los más incrédulos perciben el marketing como un mensaje vacío que sólo persigue el incremento de ventas, detrás de éste, generalmente, hay una mejora de nuestras bicis que se puede plasmar sin ir más lejos, en ocasiones como ésta.

 

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