El año 2011 supuso el pistoletazo de salida de la Camber, una bicicleta que Specialized Bicycles puso entonces en escena como modelo a priori, de gama media y disponible únicamente en medida de 26’’. Viso en perspectiva, quizás con la relativa incertidumbre que todavía en aquel momento existía sobre el posicionamiento de las ruedas de 29’’, la bici apareció en esa medida y no en otra. Eso nunca lo sabremos. Lo que es obvio es que las 26’’ comenzaban a quedar desfasadas justo en aquellos momentos.

La prueba de ello es que Specialized reconvirtió la Camber a 29’’ apenas dos temporadas después de su lanzamiento, en el año 2013. En ese mismo año, además de dar el salto a las ruedas grandes, la bici creció también hasta niveles de precio más elevados, llegando incluso a tener su primera versión S-Works. Una bici que precisamente ya probamos en su día y en exclusiva para todos vosotros; corría entonces el mes de septiembre de 2013.

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Ahora, a las puertas de 2016, volvemos a probar la joya de la corona del trail en Specialized.

S-Works, otra liga

Nuestra Camber de test vuelve a ser, por tanto, una S-Works. Una denominación que, como sabrás, encierra tras de sí el máximo nivel de acabados, calidad y, por supuesto, también de prestaciones que a día de hoy puede ofrecer Specialized. Cuando hablamos de S-Works, lo hacemos de bicicletas que en nuestra opinión están por encima incluso de la media de muchos otros modelos tope de gama del mercado. Si bien la compañía californiana ya se caracteriza por mimar las especificaciones de cada una de sus bicis, hay que decir que el caso de los modelos S-Works es otro nivel.

Y no nos referimos únicamente a detalles de más o menos lujo o calidad de los componentes. Specialized tiene también la habilidad de adaptar bicis como esta a los diferentes tipos de usuario que la vayan a comprar. Sirva como ejemplo un simple detalle; revisando las especificaciones de la Camber, reparamos que en talla S y M los discos Shimano XTR que equipa son de 180 y 160 mm delante y detrás, mientras que en las tallas L y XL son de 200 y 180 mm, así optimizan la frenada de la bici teniendo en cuenta que en una talla S o M, generalmente, monta un biker más ligero que en una talla de bici mayor. Lo cierto es que pocas marcas llegan a este nivel de detalle de cuidado por el producto y, cómo no, también del usuario.

Lujo y practicidad

Queremos dejar claro que el hecho de que esta S-Works Camber sea una bici exclusiva y con un precio muy elevado (10.000 euros) no la convierte en delicada ni está condicionada en su uso. Todo lo contrario, esta bici es sólida y está preparada para ser utilizada sin miramientos. Detalles como los neumáticos en versión control, más pesados, pero más seguros, en lugar de unos más ligeros, los S-Works, pero que por el contrario, hacen que la bici sea menos fiable (más riesgo de pinchazos), o un sillín más convencional, el Henge, en lugar de uno de carbono, ligero pero menos resistente a un uso como el que se hace con esta bici, revelan que los componentes se han elegido desde el punto de vista de la funcionalidad y no tanto desde la excentricidad, obsesionados únicamente por la ligereza. Lista para ser sometida a un uso agresivo, como corresponde sin duda a una bici trail como esta, que, desde luego, no está hecha para ir de paseo por pistas forestales.

El Brain, la clave

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La mayor novedad de esta Camber de 2016, que no la única, es la incorporación, por primera vez en la historia de este modelo, de la tecnología Brain, pionera y exclusiva por parte de Specialized en la industria de la bicicleta desde el año 2002. Para quien no lo sepa, el concepto Brain está basado en el funcionamiento de una válvula de inercia que se mantiene cerrada impidiendo el paso de aceite en el interior de un circuito cerrado conectado a nuestro amortiguador. De esta forma, mantiene siempre bloqueada la suspensión de la bicicleta. Esta válvula solo activa el amortiguador para que trabaje cuando recibe vibraciones producidas por el terreno, al pasar sobre baches o al impactar la rueda trasera con el suelo tras un salto. Así, el Brain pone a funcionar las suspensiones solo cuando se necesitan y, lo mejor, sin que el ciclista tenga que pensar en ello, se hace de manera autónoma. Este famoso sistema evita el hundimiento ineficiente de la trasera de la bici y, evidentemente, potencia la eficiencia de pedaleo.

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