Un cuadro de carbono OCLV, grupo completo monoplato SRAM en versión X1, frenos XT y componentes en carbono elegidos con un gusto sibarita para su rango de precios: en realidad no tienes excusa para gastarte más dinero…

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Cuadro

Cuando Trek renovó su gama de rally XC Superfly, llevó a cabo un esfuerzo titánico de más de dos años de investigación y desarrollo para dar con un ligerísimo cuadro de menos de 900 gamos con el que recorrer las carreras más importantes de todo el mundo. Realizado en su famoso sistema OCLV de compactación sin aire de carbono, también ha incorporado a la gama el nuevo concepto Smart Wheel Size, que propone ruedas de 27,5” en lugar de 29” para las tallas más pequeñas (15,5”) y así lograr una postura más lógica. Con lineas clásicas y cableado externo, nos encanta también su pintura mate, que transmite calidad y durabilidad.

Montaje

La versión 9.8 X1 que nos ocupa es uno de sus modelos superventas, y no nos extraña, vista la relación precio-calidad y los componentes que ofrece. Partiendo de un completo grupo SRAM X1 de 11 velocidades monoplato, rematado con unos impecables frenos Shimano XT, la Superfly viene montada con todo lo necesario para presentarte en cualquier carrera (de cualquier nivel) sin problemas. Por supuesto hay margen de mejora, sobre todo en aspectos como las ruedas, pero es que el montaje que se ofrece tiene poco o nada que objetar. A pesar de que está muy de moda el cableado interno, a nosotros nos sigue gustando que el freno trasero vaya por fuera, para reparaciones rápidas y fáciles sin tener que ir al taller… La horquilla RockShox SID RL es sencilla de regular y con un funcionamiento muy  correcto, y el resto de los componentes Bontrager en carbono de su gama RXL redondean un pack completo a la vez que permiten lograr un peso muy bueno.

Cómo va

La Trek Superfly nos ha parecido muy comprometida en todos los sentidos: es difícil buscarle pegas a ninguno de sus componentes (a este precio) y a la vez es difícil llevarse mal con su geometría, muy equilibrada, con ángulos neutros para cualquier tipo de situación, medidas actuales (aunque nosotros quizás pondríamos una potencia más corta) y una gran estabilidad gracias en parte a la geometría G2 de avance específico de la horquilla RockShox, ideada e inspirada por Gary Fisher y que Trek lleva aplicando con éxito hace años en sus bicicletas. El cuadro es lo suficientemente rígido y su geometría viva para apretarlo en cualquier carrera explosiva de XC, pero a la vez tiene una buena absorción vertical y estabilidad geométrica que nos permite usarla sin miedo en carreras de larga duración, donde las horas sobre el sillín necesitan algo de absorción de vibraciones extra. Para pruebas muy largas, existe la misma versión de la bici montada en 2×10, para los que prefieran un rango de marchas más amplio, ya que el cuadro presenta todo lo necesario para ser compatible con los dos sistemas. De todas formas, la comodidad de uso y efectividad de los monoplatos nos tiene enamorados, y garantiza un cambio perfecto sin saltos de cadena ni roces para siempre. En resumen, una bicicleta noble y efectiva a la vez, para quien quiera gastarse ese dinero y no tener que invertir nada más en mejorar la bicicleta en el futuro. 

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