10 consejos imprescindibles para hacer el Camino de Santiago en bici
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10 consejos imprescindibles para hacer el Camino de Santiago en bici

Comenzamos a recuperar la normalidad y es el momento perfecto para que muchos peregrinos, que habían aplazado su gran aventura, retomen el reto de hacer el primer Camino de Santiago en bici. Aquí tienes 10 consejos imprescindibles que serán útiles antes, durante y después del peregrinaje.

La pandemia, los confinamientos y las medidas de contención no sólo han afectado a las competiciones deportivas. Un reto cicloturista tan común y extendido como el Camino de Santiago también se ha visto muy golpeado por esta crisis, reduciendo drásticamente el número de peregrinos que lo intentan, ya sea a pie, en bici o a caballo.

Por primera vez en la historia, dos años consecutivos serán Xacobeos.

Afortunadamente, la normalidad va regresando de forma progresiva a nuestras vidas y, con el fin de incentivar este regreso al Camino, el Papa ha decidido que tanto 2021 como 2022 serán años Xacobeos. Es la primera vez en la historia que esto sucede y, entre sus ventajas, podrás entrar en la Catedral de Santiago por la ‘Puerta Santa’, ver volar el botafumeiro, contemplar la Catedral recientemente restaurada u obtener la Compostela en año santo.

Pero antes de llegar a este capítulo final, deberás pasar por un largo y exigente proceso que comienza desde mucho antes de dar tu primera pedalada. Toma nota de estas 10 claves que debes tener muy en cuenta si quieres convertirte en un ‘bicicgrino’ con éxito.

  1. La compañía es importante

Hacer el Camino en solitario es una opción perfectamente válida, incluso recomendable. Te hará vivir cada experiencia de forma más intensa y además te obligará a conocer gente y descubrir historias interesantes detrás de cada peregrino.

Si prefieres hacerlo en compañía, ten presente que hacer el Camino de Santiago es una aventura muy divertida, pero también muy exigente. Debes tener complicidad con tu compañero, especialmente si sois dos, y ser conscientes de que habrá momentos buenos y momentos malos. Una mala convivencia puede arruinar todo un peregrinaje.

  1. Preparación física y mecánica

Una vez definido el grupo de bicigrinos, prepárate físicamente para lo que tienes por delante. El Camino de Santiago es un reto asequible, pero no deja de ser un desafío físico que te obligará a completar muchos kilómetros y desnivel sobre la bicicleta. Sin una preparación adecuada cada etapa puede convertirse en un verdadero infierno. Recomendamos incluso ir ‘sobrado’ para completarlo, pues una vez comenzado deberás lidiar contra multitud de elementos inesperados, desde averías hasta lesiones, pasando por inclemencias meteorológicas.

Pero el reto físico no será lo único con lo que debas pugnar durante el Camino de Santiago. Aunque deseamos que no sufras una sola avería durante tu ruta, lo más probable es que tengas varios problemas mecánicos. Por ello, tanto si vas en solitario como si lo haces en grupo, es imprescindible hacerlo con una base de conocimientos básicos de mecánica de la bicicleta. Desde reparar un pinchazo hasta ajustar un cambio o reparar una cadena rota.

  1. Planifica el viaje

No pienses que planificar con precisión tu Camino de Santiago dejará poco espacio para sorpresas. Establece un plan que defina el número de etapas, la distancia de cada una, los puntos más críticos de cada jornada y los albergues donde vayáis a pasar la noche.

La planificación te dará seguridad, pero te garantizamos que durante todo el Camino habrá tiempo para la improvisación. Es posible que decidáis acortar etapas o alargar alguna, puede que haya incidentes que os obliguen a rediseñar el plan establecido y, por muy estudiado que lo lleves, el Camino te regalará infinitas experiencias sorprendentes que no tenías previstas.

  1. Sírvete de la tecnología

Hasta hace pocos años, la planificación del Camino de Santiago era bastante analógica, pero actualmente disponemos de multitud de soluciones tecnológicas muy útiles antes y durante el peregrinaje. La web oficial del Camino de Santiago dispone de una app móvil gratuita con información de los trazados oficiales, la red de albergues, recursos turísticos, información meteorológica y un largo etcétera. Puedes descargarla aquí.

  1. No hagas caso a los ‘radicales’ del Camino

Antes de emprender tu aventura estarás sobreexcitado ante el reto que tienes por delante, pero algunas opiniones tratarán de restarle mérito a tu viaje. Muchos ciclistas (y caminantes) que han hecho el Camino de Santiago piensan que el suyo es el único válido. Existen multitud de caminos y opciones para completarlo. El Camino Francés es el más popular, pero cualquier alternativa es igual de ponderable (Portugués, de Madrid, Primitivo, del Norte, Vía de la Plata…).

Hacerlo a pie es muy duro, pero en bicicleta también es un auténtico desafío, todo depende de la exigencia que quieras imponer. Recuerda, cualquier opción es respetable y, lo más importante, cuando lo completes no te conviertas en un ‘radical’ del Camino.

  1. Lo mínimo imprescindible

Llega uno de los momentos críticos: preparar tu equipaje. Para definir nuestro consejo de la forma más descriptiva posible, tomamos prestada una frase de Juanjo Alonso, El Kapitán Pedales: “los por si acaso pesan un huevo”.

Cuando decimos que en las alforjas o mochila debes cargar lo mínimo imprescindible, los dos términos son igual de importantes. Es muy habitual acabar el Camino y hacer un repaso de la cantidad de cosas que has cargado todo el tiempo y no has recurrido a ellas en ningún momento.

Te sorprenderá descubrir lo poco que necesitas para pasar un día entero en bicicleta y visitando lugares nuevos. Limita tus pertenencias a lo que realmente pienses que vayas a necesitar de forma imprescindible y, si vas en grupo o pareja, dividid aquellos elementos que podáis compartir y no sea necesario repetir.

  1. Practica antes de salir

Llega el gran día, tienes tu bici y tus alforjas preparadas, te montas, intentas la primera pedalada y la bicicleta es ingobernable. Es un error muy común entre peregrinos en bici principiantes. Con todo el equipaje, la bicicleta puede llegar a pesar más de treinta kilos y además la adición del peso modifica por completo del centro de gravedad.

Esto supone que el manejo de la bici es mucho más complejo y requiere de cierta práctica. En cuanto encares las primeras rampas descubrirás que la bicicleta es más torpe y que se mueve con menos agilidad. Deberás subir sentado en el sillín la mayor parte del tiempo y, por el contrario, en bajadas rápidas tendrás mucho aplomo.

Practicar antes con la bicicleta y el equipaje te permitirá saber qué puedes meter dentro y qué debes dejar fuera y, además, podrás identificar si tus alforjas están preparadas para el viaje o si necesitan una revisión (o sustitución). Por cierto, recomendamos instalar un portabultos frontal, en el manillar o en el tubo horizontal, en el que introducir tus efectos personales más importantes que deberás llevar contigo en cada parada que hagas (móvil, cartera, etc.).

  1. Bridas como fuente de salvación (y dos accesorios globeros)

En tu lista de herramientas y accesorios de reparación habrá varios imprescindibles: cámaras de repuesto, desmontables, multiherramienta… Pero si hay algo que debes tener siempre en tus alforjas son las bridas.

Ocupan muy poco y su peso es imperceptible, pero pueden ser tu salvación en situaciones delicadas. Lo más común es recurrir a ellas para reforzar el anclaje de las alforjas si se han estropeado durante el viaje, pero también son útiles ante un cambio roto o para ajustar a la bici elementos que se hayan desprendido. Las usarás en situaciones que antes de comenzar no habrías imaginado.

Hay dos accesorios habitualmente relacionados con bicicletas de iniciación o urbanas y que recomendamos llevar contigo. El primero es un timbre. A lo largo de todo el Camino vas a encontrarte con otros peregrinos, la mayoría de ellos a pie, con un ritmo muy inferior al tuyo. Y en las últimas etapas, ya en territorio gallego, esta presencia se acrecienta, puesto que confluyen varios Caminos y muchos peregrinos optan por completar sólo los últimos kilómetros. Se formarán grupos y hasta tapones en los caminos marcados y, en este contexto, tienes que tener muy clara la obligatoriedad de respetar a los peregrinos más lentos y vulnerables.

Con el fin de facilitar la convivencia entre todos, un simple timbre (o un silbato) te ayudará a indicar tu presencia con antelación sin molestar.

El segundo de los accesorios ‘globeros’ que recomendamos se utiliza mucho menos en el Camino y es muy útil. Se trata de la tradicional pata de cabra. A lo largo de tu viaje vas a realizar muchas paradas: descansos, sellar tu credencial, visitar lugares, avituallamientos… En todas estas paradas deberás mover y apoyar una bicicleta que supera los 30 kilos de peso y con multitud de portabultos a los lados. Puedes acabar realmente harto de realizar esta maniobra varias veces todos los días y una simple pata de cabra preparada para soportar el peso te hará ganar tiempo y energía en cada descanso.

  1. Permanece fiel a la tradición del peregrino

Este punto puede entrar en conflicto con el cuarto (el radical del Camino), pero tiene sus matices. Hay varias formas de realizar el Camino de Santiago, y está claro que unas son más exigentes y sacrificadas que otras.

Insistimos en que es perfectamente válido hacerlo durmiendo en hoteles o contratando a empresas de guía que trasladen tu equipaje, pero por nuestra experiencia es mucho más satisfactorio hacer el Camino tratando de permanecer lo más fiel posible al tradicional peregrinaje, siempre que tus capacidades lo permitan. Mayor esfuerzo proporciona mayor recompensa y de este modo podrás conocer más gente con diferentes tipos de inquietudes.

  1. Completa la Credencial

En este sentido, recomendamos que completes tu Credencial durante el Camino, independientemente de cuál sea tu motivación para hacerlo. Hay quienes se aventuran por una fuerte convicción religiosa, otros se lo toman como un reto deportivo y hasta quienes lo ven como una divertida experiencia con amigos. En cualquier caso, completar la Credencial te permitirá conocer gente y lugares nuevos a los que pedirás que te pongan su sello, te servirá como motivación para llegar a un determinado lugar como próxima parada y, al final, te quedará un bonito recuerdo con el que rememorar anécdotas cuando estuviste en aquel hostal o en aquella preciosa ermita.

 

Y, por último, lo más importante. Sé atrevido, vas a conocer extraordinarios lugares que, de otro modo, jamás lo habrías hecho, y te vas a asombrar sobre cómo esta experiencia puede reunir a tanta gente con un origen y bagaje tan distinto. Diviértete, sé extrovertido, ayuda a los demás y no temas lanzarte a compartir experiencias con otros.

Una vez lo acabes, sabrás por qué hay tanta gente que repite.

¡Buen camino!

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