Texto: Rubén Pérez – Fotos: Jesús Andrés Fernández

¿CÓMO VA?

Durante estas últimas semanas hemos estado trasteando y probando el nuevo sensor óptico de Polar, el OH1, la alternativa a las clásicas cintas pectorales. Esta posee la ventaja de que es menos aparatosa, tan solo diecisiete gramos de peso, 5 g del sensor y 12 g del brazalete, que se ajusta perfectamente al brazo, de forma cómoda y discreta. La banda está hecha de un material textil suave y se puede lavar a máquina. Es sumergible hasta 30 metros… así que el sudor no supone un problema. Grosso modo, el nuevo sensor óptico de Polar posee dos modos de uso: como sensor asociado a un dispositivo o bien como sensor independiente. Nosotros lo hemos asociado a nuestro ciclocomputador Polar M460, para poder comprobar en directo la calidad y precisión de la medición de nuestras pulsaciones durante el ejercicio.

Emparejar ambos dispositivos no puede ser más sencillo, ya que no es necesario establecer ningún modo de emparejamiento, tan solo realizar una búsqueda de sensores. La calidad y precisión de los datos de pulso que proporciona es muy buena. No ha perdido conectividad en ninguna de nuestras actividades por el monte (trail running y MTB). Porque al sensor óptico parece no afectarle las vibraciones que provienen del manillar y que canalizamos a través de nuestras articulaciones superiores (una de nuestras principales preocupaciones). Podemos afirmar que su fiabilidad es total.

¿PARA QUIÉN ES?

Para todos aquellos usuarios que disponen de dispositivos, cylcing computers y pulsómetros de Polar que cuenten con conectividad Bluetooth. Partiendo de esta premisa, creemos que resulta especialmente interesante para los bikers que utilizan mochila durante sus salidas porque evita que los cierres de seguridad frontales de la mochila opriman o rocen con la banda pectoral. La OH1, al poderla llevar cómodamente en el antebrazo, evita cualquier molestia. Además, transmite la frecuencia cardíaca en tiempo real a muchas aplicaciones de fitness muy populares, tanto en teléfonos iOS como Android.

¿QUÉ FALTA?

Si eres de los que te gusta perderte por los senderos más cerrados, el brazalete, que no el sensor, está algo más expuesto a golpes, arañazos y enganchones si lo comparamos con las bandas pectorales. No obstante, el inconveniente más importante es que no tiene conexión ANT+, lo que impide conectividad con otros dispositivos que utilicen esta tecnología de conexión. Por otro lado, nos gustaría que cuando estamos registrando una actividad sin estar conectado a otro dispositivo, en caso de parar a desayunar, por ejemplo, pudiéramos pausar el registro para no gastar innecesariamente ni batería ni almacenamiento de datos.

VALORACIÓN: ****

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS:
Precio: 80 euros –  Peso: Sensor 5 g, brazalete 12 g – Compatibilidad: Para dispositivos móviles iOS: iPhone 4S y posteriores, dispositivos móviles Android con Bluetooth 4.0 y Android 4.3 o posteriores – Tallas disponibles: De la M a la XXL – Actualizaciones: A través de Polar Flow Memoria: 4 MB (hasta 200 horas de entrenamiento) – Batería: Recargable de polímero de litio de 45 mAh – Resistencia al agua: Hasta 30 metros – Distribuidor: Polar Electro Ibérica, tel. +34 902 159 951 Web: www.polar.com

 

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