Tour de Francia (11ª): Ewan y la cruz de Sagan

No hemos hablado demasiado de Caleb Ewan en el Tour. En la tercera etapa nos despertó de la siesta con un esprint supersónico y hoy ganó en el final más ajustado hasta el momento. Australiano de madre coreana, le llaman Pocket Rocket por su tamaño (1.65m y 67kg) y por las velocidades que alcanza en la volata. El truco está en la posición: utiliza su corta estatura para tumbarse sobre la parte delantera de la bicicleta, con el torso inclinado por encima del manillar y la cabeza baja, pura aerodinámica. Como un cohete, supera los 70km/h.

Curiosamente no fue la llegada más estética de Ewan en su carrera. Ni el esprint más organizado que se recuerda. Una escaramuza de Lukas Pöstlberger a seis kilómetros del final, seguido por Kasper Asgreen y Bon Jungels –los lobos, siempre al acecho–, rompió el orden y reinó el caos. En el cara a cara no ganó el que se lanzó primero –se precipitó Wout Van Aert– ni el más salvaje –Peter Sagan se abrió hueco con un cabezazo–, ganó el más rápido. Y ese fue Ewan, que apareció a la izquierda de Sam Bennett para rematar sobre la línea.

El cohete de bolsillo vale los millones que le paga Lotto Soudal. Es su segunda participación en el Tour y ya suma cinco victorias de etapa, tres el año pasado y dos en esta edición. El de Poitiers fue, probablemente, el último esprint de la carrera hasta París –la 19ª etapa, entre los Alpes y la contrarreloj final, parece difícil de controlar– y en los Campos Elíseos será el rival a batir. De los velocistas puros, Ewan es el que más ha ganado. Van Aert, también con un doblete, no cuenta. Es difícil colgarle una etiqueta.

Sagan tiene una cruz. Es el ciclista en activo que más veces (46) ha terminado entre los tres mejores del Tour y solo le superan Eddy Merckx (63), André Leducq (57), Erik Zabel (53) y Nicolas Frantz (50). Cuando se presentó en la Grande Boucle con 22 años ganó tres etapas y arrasó en el maillot verde. Se dijo que iba a batir todos los récords, pero cada año que pasa le cuesta más vencer. En 2020 no ha levantado los brazos y se le nota nervioso, tanto que en Poitiers fue sancionado por un cabezazo a Van Aert que pudo acabar en desgracia.

El castigo dejó a Sagan sin puntos en la meta y favorece a Bennett en la clasificación de la regularidad. El irlandés de Flandes es líder con 68 puntos de ventaja, pero en los próximos días cambiará el paisaje, mucho más escarpado, y a buen seguro que el eslovaco intentará meterse en las fugas para recortar la diferencia. Mañana, el esprint bonificado se encuentra tras coronar un repecho y, aunque está en la parte inicial del recorrido, se adivina un nuevo capítulo de la batalla entre Deceuninck-Quick Step y BORA-hansgrohe.

La 12ª etapa será, con 218 kilómetros, la más larga del Tour y se adentra en el Macizo Central, territorio comanche y propicio para las aventuras. Se espera pelea por la escapada, no como hoy –Mathieu Ladagnous penó 124km en solitario, récord en este Tour–, y allí estarán los sopechosos habituales: Alaphilippe, De Gendt, Hirschi o Van Avermaet. Los favoritos para la general, entre ellos el líder Roglic, deberían guardar fuerzas pensando en el viernes, día con 4.400m de desnivel positivo y final en el Puy Mary, y el domingo, que espera el Grand Colombier.

1ª: Kristoff / 2ª: Alaphilippe / 3ª: Ewan / 4ª: Roglic / 5ª: Van Aert / 6ª: Lutsenko / 7ª: Van Aert / 8ª: Peters / 9ª: Pogacar / 10ª: Bennett / Clasificaciones

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