Vuelta a España (12ª): Carthy el candidato

Ni Roglic, ni Carapaz, el protagonista en L’Angliru fue un espigado inglés que no entraba en ninguna quiniela antes de empezar la Vuelta. Se llama Hugh Carthy, nació en Preston hace 26 años y presenta su candidatura. El puerto más duro del mundo –o eso nos quieren hacer creer– no abrió las diferencias esperadas entre los favoritos, pero fueron suficientes para cambiar el orden en la clasificación: Carapaz, de nuevo líder, ganó 10 segundos sobre Roglic, Carthy es tercero a 32 y Dan Martin, cuarto a 35.

La Vuelta se despidió de la montaña asturiana con una jornada por los valles mineros, kilometraje más propio de juveniles (109) y final en las terribles pendientes de L’Angliru, sobre todo los seis últimos kilómetros, un porcentaje medio del 13,7% y rampas que superan el 23%, una auténtica pared para los ciclistas, que se retuercen y echan la lengua a no más de 8km/h. El espectáculo era esto –tan bien nos lo venden que alguno se lo cree–, pero pasaron más cosas antes que en la subida final.

Otra vez se peleó la fuga y otra vez se filtró Guillaume Martin, el filósofo escalador, que al final del día dejó prácticamente sentenciada la clasificación de la montaña. Movistar puso a trabajar a todos sus peones desde la Mozqueta, tensando especialmente en el descenso, aunque no sacó tajada. Chris Froome apartó a los telefónicos en el Cordal y se llevó a Carapaz a su rueda, pero el lanzamiento no fue tal y el Jumbo-Visma se hizo con el control recordando al potente tren que luego descarriló en el Tour.

Por segundo día consecutivo el danés Jonas Vingegaard puso orden en el pelotón, que al llegar a la parte más dura de L’Angliru no era más que un grupo de diez unidades. Entre ellos, el primero que se movió fue Enric Mas, el heredero de Contador, la esperanza española, el maillot blanco de mejor joven, aunque tiene 25 años y no parece tan joven al lado de los prodigiosos Bernal (23), Pogacar (22) o Evenepoel (20). El mallorquín abrió un hueco de cinco o diez metros, mientras Kuss le controlaba por detrás.

Fue precisamente el ritmo de Sepp Kuss el que despertó la debilidad de Roglic. En un puerto que la rueda no sirve y cada uno sube a su ritmo, el esloveno sufrió para mantenerse al lado de su compañero. Olieron la sangre Carthy, que salió a por Mas en la Cueña les Cabres, la rampa más empinada, y luego Carapaz. Otra vez, huecos de cinco, diez segundos, poco más, chepazos y caras de sufrimiento. Sin el aliento del público –la pandemia obliga– los ciclistas se batieron contra sí mismos y sus límites.

El inglés Carthy fue el mejor y Mas pidió perdón. Roglic cedió la Roja, pero sigue siendo el favorito. Los diez segundos de ventaja para Carapaz parecen insuficientes de cara a la contrarreloj del martes: 33,7km en la Costa da Morte gallega –ojo al viento–, con salida en Muros y final en el Mirador de Ézaro, una especie de L’Angliru en miniatura, de solo 1800 metros al 14% de pendiente media. La lucha contra el crono y La Covatilla, el próximo sábado si la nieve lo permite, definirán el podio final de Madrid.

1ª: Roglic / 2ª: Soler / 3ª: Dan Martin / 4ª: Bennett / 5ª: Wellens / 6ª: Ion Izagirre / 7ª: Woods / 8ª: Roglic / 9ª: Ackermann / 10ª: Roglic / 11ª: Gaudu / Clasificaciones / Recorrido

Foto: Photogomez Sport

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