Tour de Francia (15ª): Pogacar y el ciclismo moderno

Egan Bernal conquistó en 2017 el Tour del Porvenir. Dos años después acabó de amarillo en París con los mayores. Tadej Pogacar ganó también el Porvenir en 2018 y ahora quiere más. «La idea es ganar el Tour», proclama el niño maravilla del ciclismo esloveno tras su victoria en el Grand Colombier. A una semana de los Campos Elíseos parece la única alternativa al líder Roglic, su compatriota, que ya no le sonríe como a un perro fiel, si no que le teme como a una fiera.

Bernal (23 años) y Pogacar (21) son hijos del nuevo ciclismo, el de los vatios por kilo, esos números que dicen si uno está preparado para las grandes ligas. Los dos serán protagonistas de futuros duelos en el Tour, con permiso de Remco Evenepoel, claro, pero este año todavía no. No al menos el fenómeno colombiano, que hace un año estaba llamado a marcar una época y en el Jura sucumbió al tren del Jumbo-Visma, otro ejemplo del ciclismo moderno.

“He perdido unos tres años de vida. Iba a tope esperando un milagro que nunca pasó”, se sinceró Bernal, que cruzó la meta a más de siete minutos del dúo esloveno. El milagro se llama Wout Van Aert, campeón en el barro y que en la carretera es un Transformer: clasicómano, contrarrelojista, esprinter o escalador, depende del día. Con sus 1.87m y 78kg aceleró en el Grand Colombier hasta que reventaron Bernal y Quintana, dos de los mejores trepadores en otra galaxia cualquiera.

El relevo de Van Aert duró casi diez kilómetros. Cuando se apartó esperaban Bennett, efímero, Dumoulin, sacrificado, y Kuss, inédito. A su rueda, el líder Roglic, el aspirante Pogacar y una legión de sufridores, entre ellos cuatro españoles: Mikel Landa –sin ataques no desata pasiones–, Enric Mas –descubre el Tour a su ritmo, de menos a más–, Alejandro Valverde –con 40 años compite hasta donde puede– y Pello Bilbao –amigo y compañero de Landa desde la factoría Euskaltel–.

El tren del Jumbo es el tren del infierno y del aburrimiento. “No tenía sentido atacar”, declaró Pogacar, que esperó a otro esprint de montaña. Los únicos que discutieron el orden establecido fueron Adam Yates y Richie Porte, aunque tímidamente. Curiosamente, el británico correrá el año próximo en el INEOS y el australiano, gregario de lujo en la dinastía Sky, también suena como refuerzo para la estructura que ganó los últimos cinco Tours y en 2020 no pisará ni el podio.

Mañana toca jornada de descanso y reflexión. Roglic y el Jumbo no tienen mucho en lo que pensar: su estrategia funciona, por ahora. Pogacar, a 40 segundos, examinará en el libro de ruta las tres próximas etapas de las altas montañas de los Alpes. Tiene que haber un lugar donde poner la carrera patas arriba. El Tour se irá para Eslovenia, o eso parece.

1ª: Kristoff / 2ª: Alaphilippe / 3ª: Ewan / 4ª: Roglic / 5ª: Van Aert / 6ª: Lutsenko / 7ª: Van Aert / 8ª: Peters / 9ª: Pogacar / 10ª: Bennett / 11ª: Ewan / 12ª: Hirschi / 13ª: Martínez / 14ª: Kragh Andersen / Clasificaciones

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