Vuelta a España (15ª): Philipsen y el trabajo invisible

El cambio generacional ya es definitivo. En el año de la pandemia una cuadrilla de veinteañeros ha asaltado la élite del ciclismo. Y pocos equipos aglutinan tanto talento joven como el UAE-Emirates, desde Pogacar hasta Jasper Philipsen, ganador de la etapa más larga de la Vuelta en Puebla de Sanabria. A los 22 años, los mismos que el campeón del Tour, el belga estrenó su palmarés en una grande. Y lo hizo en un día de perros: 236 kilómetros, 4000 metros de desnivel positivo, viento de cara, lluvia y frío, mucho frío.

Philipsen acabó abrazado a su compañero Ivo Oliveira, otras dos promesas surgidas del Hagens Berman Axeon, y a su jefe, el español Joxean Matxin, conocedor como pocos de las categorías júnior y sub-23. Entre la hipotermia y la felicidad, celebraron a gritos una victoria de equipo y con acento portugués, justo el día que la Vuelta debía cruzar al país vecino. Rui Costa, freno en la fuga, Rui Oliveira, al frente del pelotón, y su hermano Ivo, último hombre de Philipsen, no salen en la foto, pero su trabajo invisible lo merece.

Remató un belga de Mol, del mismo lugar donde nació Tom Boonen, mito del ciclismo flamenco, que a los 22 años ya había pisado el podio de la Roubaix. Se retiró con cuatro adoquines, tres victorias en Flandes y Mundial, entre sus 122 éxitos. No es mal ejemplo para Philipsen, que desde juveniles apuntaba a las grandes clásicas, pero que en profesionales todavía no había despegado en grandes escenarios.

Velocista para finales de cierta exigencia, en el repecho de Puebla de Sanabria sacó lo mejor de sí tras un día muy duro para los ciclistas. Desde la salida, batalla a toda velocidad para cazar la fuga buena y viento de cara a orillas del río Miño, como las lampreas que remontan sus aguas para el desove. Al cuarto intento de escapada, y ya en un terreno quebrado, al sur de Ourense, tierra de chorizos y carnaval, se marchó por delante un grupo de trece ciclistas con algunos de los sospechosos habituales.

La aventura llegó a acariciar seis minutos de ventaja, pero varios equipos enjugaron la distancia camino de la Canda y el Padornelo, dos pasos que comunican Galicia con Castilla y León. El día se cerró: niebla, lluvia y frío. Y allí brilló el italiano Mattia Cattaneo, como huyendo de la maldición de su dorsal, el número 13. Por un momento la etapa parecía suya, pero el viento de cara y un largo tramo de carretera nacional favorecieron al pelotón en la persecución. En el final, en ligera cuesta arriba, irrumpió el joven Philipsen.

Entre los favoritos, una jornada larga y dura, pero sin consecuencias en la general pese al inerte ataque de Carapaz a 180 kilómetros de la llegada. La organización decidió tomar los tiempos antes de entrar a Puebla de Sanabria porque una mancha de aceite obligó a estrechar la ruta. El líder Roglic y sus rivales se dejaron ir. El desgaste de hoy pasará factura mañana y, sobre todo, el sábado. Todas las miradas apuntan a La Covatilla.

1ª: Roglic / 2ª: Soler / 3ª: Dan Martin / 4ª: Bennett / 5ª: Wellens / 6ª: Ion Izagirre / 7ª: Woods / 8ª: Roglic / 9ª: Ackermann / 10ª: Roglic / 11ª: Gaudu / 12ª: Carthy / 13ª: Roglic / 14ª: WellensClasificaciones / Recorrido

Foto: Photogomez Sport

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