Tour de Francia (17ª): Supermán cambia el paisaje

La tercera semana no engaña. El pelotón se acerca a los 3000 kilómetros de competición. La fatiga se hace notar. Y la altitud de los Alpes también. Cambia hasta el paisaje. Lo que antes era un tren amarillo se convierte en una fila india naranja (papaya, dicen). El Bahrain-McLaren toma el mando en la Madeleine. Espera el ataque de su líder, el español Mikel Landa, un ataque que nunca llega en la Loze. Su luz se apaga, se enciende la de Supermán López, el ligero colombiano que gana a 2304 metros. Y resiste Roglic.

A Miguel Ángel López le apodan Supermán porque a los 17 años le intentaron robar la bicicleta mientras se entrenaba. Y se defendió a golpes. Volvió a casa con heridas, pero montado en su bici. No es tan joven como los Bernal o Pogacar, pero también ganó el Porvenir cuando Quintana ya luchaba por el amarillo. A los 26 años debuta en el Tour después de pisar el podio del Giro y la Vuelta. Y el cajón en París está más cerca.

Supermán ataca cuando se acaba el bosque y ya falta el aire. Se aparta el último Bahrain (honor a Mohoric, Poels, Bilbao y Caruso) y acelera De la Cruz para el aspirante Pogacar, que muestra su primer síntoma de debilidad en el Tour. Lo aprovecha López en la montaña ya pelada, sobre una senda hecha para deslizarse sobre la nieve a toda velocidad y no para subir en bicicleta. Las rampas que llevan al telesilla son infernales. Acaban de uno en uno.

El colombiano hereda la tercera posición del podio que deja Urán, otro caído, como Yates y Landa, en la batalla por el podio. Roglic no falla, se las arregla con su último hombre, uno de los mejores escaladores del Tour, el estadounidense Sepp Kuss. Incluso le permite irse a por la victoria, pero se frena para ayudar a su líder cuando Pogacar pide papas. No desfallece el niño maravilla, que se queda a 57 segundos del líder. Y a 1:26 está López.

Las diferencias, todavía exiguas, y, sobre todo, el cambio de paisaje, adivinan una última jornada de batalla en los Alpes. Sin un metro llano y con cinco subidas puntuables, las más duras son la primera, el Cormet de Roselend (18.6km al 6.1% de pendiente media), y la última, el Plateau de Glières (6km al 11.2%), que guarda una trampa de sterrato en la cima. Por si fuera poco espera el suave Fleuries (sin categorizar) antes de la bajada hacia meta. Terreno hay, no sobran las fuerzas, ¿y las ganas?

1ª: Kristoff / 2ª: Alaphilippe / 3ª: Ewan / 4ª: Roglic / 5ª: Van Aert / 6ª: Lutsenko / 7ª: Van Aert / 8ª: Peters / 9ª: Pogacar / 10ª: Bennett / 11ª: Ewan / 12ª: Hirschi / 13ª: Martínez / 14ª: Kragh Andersen / 15ª: Pogacar / 16ª: Kämna / Clasificaciones

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