Vuelta a España (1ª): Roglic enseña el dorsal

Empezó la Vuelta de la pandemia igual que el año pasado terminó en Madrid la última grande en un mundo entonces libre de coronavirus. Primoz Roglic llegó vestido de rojo al Paseo de la Castellana en un atardecer de verano, plagado de aficionados a la caza de una foto o un regalo y de medios de comunicación listos para contar la vida del nuevo campeón. En Arrate, una tarde fría y lluviosa, se volvió a poner la Roja, pero nadie le jaleó y solo habló para los canales oficiales de la carrera, con mascarilla y distancia de seguridad, claro.

Hay cosas que no cambian: Roglic es insaciable, un ciclista que corre para ganar (casi) siempre que se pone un dorsal. Y aquí es el número 1, el que vieron sus rivales en el último kilómetro del rápido y técnico descenso hacia el Santuario de Arrate, el mismo lugar donde hace dos años conquistó la Itzulia, su primera general en el World Tour. Desde entonces suma siete victorias en once vueltas por etapas, pero las derrotas son difíciles de olvidar, sobre todo la del pasado Tour en la La Planche des Belles Filles.

Roglic no piensa en el pasado y mira hacia el futuro: “Ya lo he asumido. Después gané la Lieja –Alaphilippe mediante– y mi objetivo era alargar la forma para llegar aquí de la mejor manera. Lo que quiero es ser líder en la última etapa, no en la primera”, avisó. Su pico de forma parece interminable: el 21 de junio se proclamó campeón nacional de Eslovenia y, desde entonces, ha conseguido otros siete triunfos en 121 días.

Volvamos a la Itzulia del 18, la que ganó Roglic y donde se destapó un tal Enric Mas. El escalador balear logró precisamente en Arrate su primer gran éxito como profesional. Y ese mismo año fue segundo en la Vuelta. Ahora vuelve a la carrera de casa con ambición y la chispa que le faltó en el Tour (5º). En la subida cerró todos los cortes con facilidad, pero en el descenso no sujetó el potente ataque final de Roglic.

La primera etapa dejó varias cosas claras: el exsaltador de esquí es el líder del Jumbo-Visma, aunque Dumoulin no está descartado. Perdió 51 segundos, los mismos que Valverde. Lo peor es que fue el quinto de su equipo por detrás de Roglic, el alegre Kuss, que hizo la selección final, Bennett y Gesink. Tampoco hay dudas con la jefatura del Ineos-Grenadiers: Richard Carapaz fue segundo en la etapa y Froome perdió 11:12 en la meta. El fin de ciclo se escenificó en un puerto de 3ª categoría: el africano blanco penaba mientras su equipo tiraba del pelotón.

Froome no fue el único damnificado en la dura jornada inaugural por los montes de Gipuzkoa. Varios ilustres se vieron afectados por las caídas, el caso de Woods (18:29) o Izagirre (11:12), la falta de fuerzas, como Pinot (9:56) y Vlasov (4:31), o la combinación de ambos factores, que lastró a Dani Martínez (4:29). Todos ellos se despiden de una general limpia de polvo y paja en otro día para el ciclismo esloveno: Roglic ganó en la Vuelta y Jan Tratnik en el Giro. Solo dos millones de habitantes y son una potencia mundial.

Clasificaciones / Recorrido

Foto: Photogomez Sport

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