Tour de Francia (3ª): Siestón en Sisteron

No hemos pasado tanto tiempo esperando el Tour para quedarnos dormidos. O sí. Porque el Tour también son etapas largas y aburridas. Y es así desde hace muchos años, pero ahora nos quejamos más (las malditas redes sociales, ese gran altavoz de odiadores). No nos gustan los ciclistas conformistas, queremos espectáculo cada día. Ya no se valora una buena siesta con el sonido del helicóptero o los chistes malos de Perico al fondo.

La queja es lícita, otra cosa es acertar con los culpables de semejante sopor: ¿organización, equipos, corredores? El Tour planteó una tercera etapa de inicio quebrado y final más favorable para los bloques con velocistas, una trampa para los aventureros. Hace mucho que las aventuras están pactadas en la carrera francesa: los equipos con galones mandan en la confección de la fuga y su resolución. La regla es dejar ir a dos o tres ciclistas (Oliver Naesen era el cuarto camino de Sisteron hasta que paró) para tenerlos controlados.

En ese bloqueo juegan un papel clave dos o tres equipos. Cuando dan el visto bueno a la escapada cierran a lo ancho para evitar la rebelión. Y si algún valiente se enfrenta a ellos, responden con malas artes. El domingo fue Tony Martin, que se va a quedar sin amigos. Y si no es él, son los graciosos malotes del Deceuninck. La historia más famosa, sin embargo, la protagonizó Lance Armstrong con Filippo Simeoni en 2004 sin esprint de por medio.

Sin fuga numerosa no hay peligro para los esprinters. El desarrollo de la etapa suele ser un auténtico tostón. Y el tostón es bueno para los ciclistas como Caleb Ewan, el más rápido del pelotón en estos días. El australiano es como un cohete de bolsillo (Pocket Rocket, le llaman), por su tamaño y su posición aerodinámica sobre la bicicleta. En Sisteron no necesitó ni llegar bien colocado. Cuando arrancó Peter Sagan, demasiado pronto, estaba entre la 10ª y 15ª posición, pero culebreó a toda velocidad para llegar hasta la cabeza. No será su última victoria.

En la general no hay cambios y sigue líder Julian Alaphilippe. Defenderá el amarillo en la cuarta etapa, primer final en alto de este Tour, Orcières-Merlette (7.1km al 6.7%), allí donde Luis Ocaña puso contra las cuerdas a Eddy Merckx en 1971. No llevará el maillot de lunares el francés de sangre andaluza Anthony Perez, que se ganó el derecho sobre la carretera hasta que se rompió la clavícula en una caída mientras nos echábamos la siesta.

1ª: Kristoff / 2ª: Alaphilippe / Clasificaciones

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