Tour de Francia (4ª): Pobre homenaje a Ocaña

Nos acostamos y despertamos pensando en Luis Ocaña, el segundo español que ganó el Tour. Fue en 1973, pero dos años antes ya lo mereció con un legendario ataque camino de Orcières-Merlette que sacó los colores al mismísimo Eddy Merckx. La carrera volvía al lugar de los hechos y se escribieron cientos de líneas en recuerdo de aquella jornada épica (me quedo con las de Xavi García Luque en La Vanguardia). En el ciclismo de hoy no hay sitio para heroicidades y la etapa se resolvió con un esprint de montaña, pobre homenaje a Ocaña.

Ha pasado casi medio siglo desde que El español de Mont-de-Marsan pusiera en jaque al mejor ciclista de la historia, intocable por aquel entonces. Las cosas han cambiado. Ahora parecen intocables el Jumbo-Visma neerlandés y su líder, el exsaltador de esquí esloveno Primoz Roglic. Ya le conocemos: en 2019 dominó el Giro hasta que se desfondó (acabó tercero), aprendió de sus errores y ganó la Vuelta en plan tirano.

El estilo de Roglic y su equipo es tan monótono como efectivo. Una legión de gregarios pone en fila india al pelotón del Tour, mención especial para el flamenco Wout Van Aert, chico para todo que se cansó de arrasar en el ciclocrós y que tanto gana la Strade Bianche y la Milán-San Remo como fatiga a los mejores escaladores a ritmo de locomotora. Aceleró definitivamente el sheriff Sepp Kuss, un estadounidense saltarín que vigila y ejerce de lanzador. Roglic es el rematador y culminó el trabajo con un cambio de ritmo a solo 250 metros de la llegada.

No ha descubierto la pólvora el Jumbo-Visma. Su táctica es una nueva vuelta de tuerca a lo que tan bien ejecutaban el US Postal de Lance Armstrong o el Sky (ahora Ineos) de Chris Froome. Al menos, el campeón desterrado y el africano blanco no esperaban hasta la pancarta del último kilómetro, atacaban desde lejos y abrían diferencias de segundos y minutos para dejar a sus rivales casi sin opciones en el primer día de montaña.

En Orcières-Merlette hasta quince ciclistas cruzaron la línea de meta con el mismo tiempo que Roglic. Segundo fue Tadej Pocagar, el Tour habla esloveno, y tercero, Guillaume Martin, otro enfant para esperanza del pueblo francés. Detrás, casi todos los favoritos, incluido el líder Alaphilippe. No estaban allí los andinos Sergio Higuita, Richard Carapaz Daniel Felipe Martínez o los españoles Enric Mas y Alejandro Valverde.

Es curioso el caso de Valverde: da pena verle lejos de los mejores en un final que hace unos años sería perfecto para él, pero ya no sorprende. A los 40 años y tras el duro confinamiento su chispa se apaga. Ya dijo hace unos días que no está en el Tour para hacer la general. No suena mal si se deja ir para buscar triunfos parciales.

1ª: Kristoff / 2ª: Alaphilippe / 3ª: Ewan / Clasificaciones

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