Junto a una prueba de esfuerzo, un bikefitting o estudio biomecánico es una de aquellas cosas por las que deberíamos pasar todos los que montamos en bici con cierta frecuencia e intensidad. Para quien aún no lo tenga del todo claro y a grandes rasgos, un bikefitting consiste primero en un análisis de la posición del ciclista sobre la bici y, en segundo lugar, una toma de decisiones sobre cómo adaptar esta a las medidas morfológicas del deportista. ¿Cual es el objetivo de todo ello?

Los objetivos reales de un bikefitting

Una de las premisas es que el ciclista sea más eficiente sobre su bici, es decir que las fuerzas que aplica sobre los pedales superen en mayor medida a las que dificultan su avance (resistencia aerodinámica y de rozamiento). En este sentido, diremos que un buen bikefitting ayuda efectivamente a mejorar el rendimiento.

Pero no podemos olvidar que otra de las funciones de este tipo de análisis (y más importante si cabe que la del rendimiento) es la de preservar la salud del ciclista. Mediante las mediciones de la bicicleta y las de la anatomía del ciclista se consigue que esta se adapte a las necesidades particulares del biker y que, entre otras cosas, la posición sobre la bicicleta no suponga una situación de riesgo para la integridad física de quien pedalea.

Cuando la salud es primordial

La posición sobre la bicicleta puede obligar al biker a adoptar una posición que provoca una tensión excesiva en la zona lumbar o las cervicales. Un sillín demasiado bajo puede producir presión elevada en la zona anterior de las rodillas o una colocación de las manetas de freno que fuercen demasiado las muñecas… Estos son algunos ejemplos de los que ponen de manifiesto la importancia de un buen estudio biomecánico para que sigamos practicando mountain bike con salud y sin riesgo de lesionarnos.

Está claro, por tanto, que el bikefitting no es una cuestión secundaría que podamos dejar de lado y, por supuesto, que podamos escoger a la ligera. Es importante que sepamos optar por uno que ofrezca garantías, con un protocolo validado y personal formado de manera específica.

El protocolo más adecuado

En este ámbito de la biomecánica aplicada al ciclismo hay que reseñar que los pioneros fueron, allá por el año 1984, los fundadores de una empresa llamada BIKEFITTING.COM y que a la postre ha dado el nombre genérico a todo tipo de análisis biomecánico, algo así como lo que ocurrió con el iPod y los reproductores MP3. De todas maneras, hay que destacar que el sistema BIKEFITTING.COM, ahora propiedad de Shimano, es uno de los más contrastados y sólidos del mercado.

Con más de dos millones de mediciones registradas desde su puesta en marcha y un protocolo totalmente validado e informatizado. Posee una fuente de información brutal para cualquier biomecánico, por lo que a día de hoy es uno de los sistemas más reconocidos en su segmento. Sea como fuere, vamos a detallar a continuación los aspectos que deberían ser determinantes a la hora de elegir un buen estudio biomecánico o bikefitting, uno que ofrezca garantías mediante mediciones fiables y actuaciones que aseguren tu mejor posicionamiento posible sobre la bicicleta.

1) Estudio en movimiento

¿Por qué medir las distancias y ángulos de nuestro cuerpo sobre la bici cuando estamos parados? Lo lógico es tomar estas mediciones pedaleando, en movimiento, que es cuando realmente sufrimos tensiones o dolores por una posición inadecuada. En un bikefitting deben medirnos cuando estamos sobre el cicloergómetro dando pedales y comprobar así cómo actúan nuestros segmentos corporales, cómo se flexionan y extienden rodillas, tobillos, o cómo oscila nuestra cadera, por ejemplo.

Sistemas informatizados de medición dinámica o análisis en 3D de la pedalada como los de bikefitting pueden ser una de las mejores soluciones para que la medición en movimiento sea fiable y nos aporte datos reveladores. Por este motivo, este es sin duda un aspecto que debes exigir en tu estudio biomecánico.

2) Exploración física de base

Conocer nuestras medidas corporales y detectar posibles desequilibrios o dismetrías (unos segmentos o extremidades como piernas o brazos más largos que los otros) ayudará al biomecánico o técnico de bikefitting a adaptar mejor las medidas de la bicicleta a nuestras necesidades.

Una adaptación que, como hemos comentado anteriormente, debe ratificarse con una medición y observación posterior en movimiento. No lo olvides, es importante que tengan en cuenta aspectos como tu altura, flexibilidad, longitud de las piernas, etc.

3) ¿Quién nos hace el test?

El profesional que nos realice el estudio debe estar debidamente formado. Es evidente que debe tener experiencia práctica en bicicleta; ayuda en gran medida que sea o haya sido ciclista. Pero no podemos descuidar tampoco su base teórica y formativa.

Para empezar, debe tener la formación específica del protocolo que nos esté aplicando, la de bikefitting, por ejemplo. En segundo lugar, será un valor añadido y de gran relevancia que tenga estudios relacionados con la anatomía, fisioterapia o relacionados con las ciencias del deporte y el rendimiento.

4) Software

Es imprescindible que el estudio biomecánico posea un potente software que estandarice la observación y dé poco margen de error. El Shimano Dynamic Labs, por ejemplo en el sistema Bikefitting, goniómetros digitales o ajustadores láser son soluciones realmente efectivas que registran los ángulos en los que nuestras articulaciones giran durante el gesto de pedaleo, o en los que se flexionen zonas críticas como la cadera, cervicales, etc.

Estos programas nos darán información precisa de nuestra posición sobre la bicicleta, por comparación con valores referencia, y de las modificaciones que deberíamos hacer en las medidas de nuestra bici para acercarnos a la posición ideal.

5) Adaptación al uso de la bici

Otra cuestión que hay que tener en cuenta y que no todos los estudios biomecánicos contemplan es el tipo de uso que realizamos de nuestra bicicleta. Salvaguardando siempre las medidas que aseguren un buen rendimiento y nuestra integridad física, como hemos explicado antes, debemos tener en cuenta también si, por ejemplo, nuestra bici es de enduro, de descenso o cross country. En cada una de estas disciplinas el rendimiento óptimo se obtiene en posiciones específicas, por tanto, el bikefitting no puede darnos una posición genérica independientemente de la disciplina que practiquemos.

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