Hoy en día no existe un sistema más extendido que la utilización de neumáticos sin cámara, ya sean Tubeless Ready o UST, los que no requieren de líquido para su sellado.

Es sin duda el sistema más fiable (no infalible) para lograr un buen compromiso entre rendimiento, confort, peso y fiabilidad. Pero como decíamos, no son indestructibles, no son infalibles. Especialmente los Tubeless Ready son propensos a sufrir cortes o pinchazos, y no por ello debemos hacernos con otro neumático.

Prevenir es curar

Ni que decir cabe que lo mejor que podemos hacer para prevenir un pinchazo es obviamente minimizar las posibilidades de tenerlo. Ya que, estaréis de acuerdo con nosotros, hay usuarios que compran demasiados números ya sea por su dejadez o puro desconocimiento.

Neumáticos que no son ni Tubeless Ready, de baja calidad, de peso pluma, a presiones excesivamente bajas, con líquido sellante inexistente, reseco o caduco y trazando a lo bruto, por ejemplo, suelen ser variables que disparan las posibilidades de sufrir un corte en el neumático tubeless. Un mal uso puede deteriorar cualquier cubierta por buena que sea. Aunque resulte obvio, lo mejor que podemos hacer es minimizar los riesgos.

Reparar, más fácil y económico de lo que parece

Además, reparar un neumático tubeless no es tan complicado. Puede parecerlo, pero no lo es. Especialmente si lo hacemos en casa y no en medio del fragor de una prueba perdido en casa Dios cuando los nervios y el desconocimiento nos puede jugar una mala pasada.

Cinco soluciones

En la actualidad ya existen diversas maneras de poder reparar tu neumático tubeless con el consiguiente ahorro que conlleva. Sustituir un neumático tubeless siempre será más costoso que repararlo, generalmente por encima de los cuarenta euros de PVP.

Por ello este mes os presentamos cinco soluciones, las más populares, algunas más sofisticadas y otras más caseras, para poder resucitar tu neumático tubeless.

Seguramente existirá alguna opción más, nos habría gustado contar con unos polvos que vulcanizan la cubierta, por ejemplo, pero estas cinco alternativas son las más comunes y recomendadas por los mecánicos expertos.

1. LÍQUIDO SELLANTE

El primero de ello, no podía ser de otra manera dada su popularidad, es el líquido sellante, un líquido diseñado para tapar pequeños agujeros en la carcasa de un neumático y evitar así las perforaciones.

Existen innumerables marcas que lo comercializan, y dar con el apropiado dependerá de nuestra experiencia y tipo de neumático, pues algunas recomiendan específicamente algunos líquidos exentos de amoníaco, por ejemplo.

Estos líquidos sellantes funcionan un poco como la coagulación de la sangre, para evitar que perdamos aire a través de un poro o pequeño corte en la cubierta.

Principalmente se comercializan dos tipos de líquido sellante: con látex y libre de látex. Este último es mucho más sostenible con el medio ambiente, pero, por nuestra experiencia, normalmente no son tan eficaces, ya que la mayoría de los sellantes usan las propiedades de coagulación del látex natural para obstruir las perforaciones.

El látex actúa como una dispersión de polímeros en agua o en una solución a base de agua de amoníaco. Dentro de un agujero en el neumático, la presión del aire baja y hay una ráfaga de aire. Esto hace que la solución de agua/amoníaco se evapore y deje que las moléculas de látex se unan taponando así el orificio.

Debemos tener presente que el látex se evapora lentamente, especialmente con las altas temperaturas del verano, y al resecarse puede no sellar los pinchazos. Por ello debemos rellenar con periodicidad según cada fabricante. Oscilará entre dos o tres meses y un máximo de medio año.

2. CIANOACRILATO

Aunque a simple vista pueda parecer un remiendo casero, existen fabricantes que lo recomiendan para subsanar un pequeño pinchazo, siempre que este no sea de grandes dimensiones.

Suele funcionar muy bien ante pequeños cortes o poros. Todos tenemos por casa algún Super Glue o similar, así que suele ser una de las opciones más económicas y pragmáticas.

Generalmente basta con aplicar una gota por ambas caras. No deberemos excedernos, pues ello dificultará el secado. Evidentemente, es una solución que solemos aplicar en casa, aunque para los que llevan mochila o están de ruta no está de más incluir en el pack de básicos cianoacrilato, que dadas sus dimensiones ocupa muy poco espacio y apenas incrementa el peso en nuestra mochila.

3. KITS DE REPARACIÓN DE MECHA DE CAUCHO

Es uno de las soluciones más extendidas en la actualidad. Heredada del mundo de las dos ruedas motorizadas, consiste en una tira de caucho y un punzón. Una de sus principales ventajas es que lo podemos reparar directamente en el camino.

Existen algunos que podemos transportarlos embutidos ingeniosamente dentro del manillar, para así siempre tenerlo a mano en caso de desgracia.

Tan solo debemos localizar el corte y limpiar el área dañada. Posteriormente presionamos con el punzón enhebrado con la mecha de caucho y lo retiramos cuidadosamente para que quede fija y vulcanice. Bombeamos algo de aire, volvemos a comprobar si hay fugas y, si disponemos de unos pequeñas alicates o herramienta de corte, nos deshacemos de la parte sobrante.

Esta es una solución muy en boga en las pruebas por etapas, ya que nos permite subsanar en cualquier lugar y circunstancia. El único hándicap es que se ha de tener un poco de maña para realizar la operación limpiamente. No es para nada complicado, pero siempre es recomendable practicar en casa con algún neumático viejo para llegar con los deberes hechos a las situaciones más críticas.

4. SPRAY SELLANTE

Muy popular hoy en día, prácticamente no hay una sola marca de neumáticos que no disponga de uno. Si bien nosotros, dada nuestra experiencia, no somos muy fans, ya que suele ser mucho más efectivo para reparar cámaras que cortes importantes en los neumáticos tubeless.

Además, incluso cuando los repara, con los kilómetros pierden sus propiedades. Te puede salvar de un apuro y es muy fácil de transportar, generalmente los podemos fijar en la cara posterior de nuestra tija, pero suele ser pan para hoy y hambre para mañana.

Existen diversas fórmulas y líquidos, pero generalmente es una espuma tipo de afeitar que aplicamos a través de la válvula (algunas requieren de adaptador) y que se extiende gracias al aire comprimido.

Resulta práctico en los cortes y pequeños poros cuando el líquido tubeless, generalmente porque se ha resecado, no actúa. Por sus características, cuando funciona es muy práctico, limpio y fácil de aplicar. En apenas medio minuto podemos reemprender la marcha.

Debemos tener en cuenta que para reparar con éxito el neumático debe estar totalmente desinflado para evitar que cuando hinchemos la presión no empuje la espuma hacia el exterior.

5. PARCHES O SETAS

Todo un clásico. Los hay de mayor o menor diámetro y con forma de seta, como podéis ver en la fotografía (los hay con vástagos de distintos milímetros). Es una opción también muy económica.

Deben de ser específicos para neumáticos tubeless para que estos se adhieran correctamente sobre el compuesto de los neumáticos.

En ambos casos deberemos previamente localizar y limpiar el orificio. Es recomendable rascarlo para que se adhiera mejor. Previamente le echamos el pegamento y esperamos a que esté medio seco. Le podemos aplicar al final un poco más de pegamento una vez instalado.

Uno de los hándicaps que tiene este sistema es que requiere que llevemos una bombona de CO2 si queremos reparar en marcha y no estamos en casa, donde podemos ayudarnos de un compresor o bien una mancha específica de taller.

CÁMARA Y PROTECTOR

La clásica, el salvavidas: la cámara. Si alguna de estas soluciones que te hemos propuesto no te funciona, siempre puedes llevar una cámara.

Para ello conviene transportarla en una bolsa, protegida de los elementos externos, para que no pierda propiedades, junto a una bomba de mano o en su defecto CO2, al menos un desmontable y, aquí el consejo, un trozo de cámara, que es el que te servirá para colocar donde hayas rajado el neumático.

Si es en un flanco, se puede producir el efecto hernia, que sobresale la cámara y podemos volver a pincharla con facilidad. Para ello existen otras alternativas caseras al trozo de cámara (que es el mejor). Aquí ya dependiendo del ingenio o de imaginación de cada uno, o podemos utilizar el envoltorio de una barrita de alimentación, el de un gel o incluso, para los más sobrados, un billete. Remiendos caseros pero efectivos.

Si aun así volvemos a pinchar la cámara, el típico día negro, nos queda una última alternativa. Cortar la cámara por donde se ha producido el corte y realizar un nudo. Aunque obviamente no es método ortodoxo ni cómodo, pues la rueda no queda uniforme, nos puedes servir para tener algunos kilómetros más de autonomía.

Fotos: Jesús Andrés Fernández

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