Tour de Francia (5ª): Alaphilippe se duerme en el día de Van Aert

Mantenerse despierto es todo un hito en esta primera semana de Tour. De siesta en siesta, la carrera más importante del planeta, que no la mejor, adormece a los propios ciclistas. Le pasó a Julian Alaphilippe, que se ganó el maillot amarillo con un gran ataque en los Alpes Marítimos y lo perdió por un tonto despiste por tierras de la Provenza. «Era una etapa larga y aburrida. No era consciente de que estaba cometiendo una infracción», reconoció el francés, penalizado con 20 segundos por avituallarse en los últimos 20 kilómetros, zona prohibida.

En el tedioso camino hacia Privas no hubo fuga (los más viejos no recuerdan un día sin escapados) ni abanicos (los equipos estaban alerta, pero el mistral no sopló lo debido). El pelotón rodó por debajo del horario más lento previsto por la organización durante muchos kilómetros. La victoria fue para Wout Van Aert, el mejor ciclista del momento, y Adam Yates heredó el liderato de Alaphilippe: «Nadie quiere ponerse el maillot de esta manera».

Volvamos con Van Aert, chico para todo del Jumbo-Visma y que encarna a la perfección el término ‘gregario de lujo’. Solo 24 horas después de asfixiar a los livianos escaladores en Orcières-Merlette, se pasó por la piedra a los potentes y pesados velocistas. El belga fue el más listo y el más fuerte en una llegada ratonera y tras varios kilómetros en ligera cuesta arriba. Aprovechó el tren de los Sunweb para el neerlandés Cees Bol y le remató sobre la línea. «Ha sido una de las etapas más fáciles en mi carrera», se sinceró.

Los puristas del ciclocrós, esa modalidad que dominó durante años con permiso de Mathieu van der Poel, reprochan a Van Aert su huída del barro. Otros celebramos su paso a la carretera, por actitud, talento y porque los mejores tienen que estar en los grandes escenarios. En 2019 ya se estrenó en el Tour con una victoria en un día de viento en Albi y el año de la pandemia es el de su definitiva explosión: conquistó la Strade Bianche, la Milán-San Remo y una etapa en el Dauphiné. Si no está en la pelea por el maillot verde es porque no le dejan.

Los últimos de la etapa fueron dos amigos: Omar Fraile, de Santurtzi, y Jonathan Castroviejo, de Getxo. Cruzaron la meta a nueve minutos del ganador. Guardan sus piernas para la sexta etapa, otro examen parcial para los favoritos, con 26 de los últimos 34 kilómetros en ascensión. Destacan los 11.7 al 7.3% de pendiente media de la inédita Lusette antes de afrontar el tendido Monte Aigoual (8.3km al 4%) donde se sitúa el final.

1ª: Kristoff / 2ª: Alaphilippe / 3ª: Ewan / 4ª: Roglic / Clasificaciones

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