Tour de Francia (8ª): Pogacar no tiene miedo

«Es solo un minuto, más o menos. No es lo ideal, pero no estoy preocupado», declaró tranquilo Tadej Pogacar después de ceder el viernes en los abanicos. El joven esloveno solo necesito 24 horas para recuperar la mitad del tiempo perdido. A los 21 años se estrena en el Tour y no siente ese miedo que atenaza a otros favoritos. En el primer gran día de montaña, con el verde de los Pirineos como telón de fondo, atacó hasta que se marchó sin compañía. Ninguno de los gallos le siguió. ¿No querían o no podían?

El Tour del bloqueo se acabó en el puerto de Balès (1775 metros), un coloso de 11.7 kilómetros al 7.7% de pendiente media y con varios tramos por encima del 10%. El potente tren del Jumbo-Visma se cobró la primera víctima ilustre de la carrera: Thibaut Pinot. El ídolo francés se retorció y estiró mientras sus compañeros le consolaban y acompañaban en su particular viacrucis. En meta se dejó casi 20 minutos con los mejores. Las esperanzas locales pasan ahora por dos hombres de letras: Guillaume Martin y Romain Bardet.

De seleccionar el pelotón se encargó otra vez Wout Van Aert, que con dos etapas en el zurrón recuperó su rol de peón. Su rendimiento en puertos largos está siendo sorprendente. En cambio, no es extraño ver a Ilnur Zakarin sufrir en un descenso. El ruso era el más fuerte de la fuga, pero enterró sus opciones bajando Balés. Lo aprovechó el debutante Nans Peters: en 2019 ya ganó una etapa en las montañas del Giro y hoy se confirmó en el Tour: «He visto a Zakarin bajando como una cabra y eso me dio confianza», reconoció el francés.

Mientras Peters defendía su renta sobre Zakarin en el clásico Peyresourde (9.7km al 7.8%), los hombres fuertes del Tour se miraron pasmados. El Jumbo no es tan fiero como lo pintan y se quedó sin combustible tras el último relevo de Tom Dumoulin (no será su año, parece) con medio puerto por delante. Allí solo estaban los dorsales 1: el líder Adam Yates, el campeón Egan Bernal y el aspirante Primoz Roglic, además de Nairo Quintana, Miguel Ángel López, Rigoberto Urán, Mikel Landa, Richie Porte y los ya citados Bardet, Martin y Pogacar.

No esperó a nadie Pogacar, que le sacó la careta a más de uno, y se llevó con él a su paisano Roglic y a Quintana, los tres mejores del Tour en el momento de la verdad. No hubo acuerdo e insistió el valiente esloveno, Tadeo Sin Miedo. Los demás se pararon y juntaron, aceleraron y se volvieron a parar. Otra vez las dudas, otra vez el miedo. Lo intentaron Landa y Porte, dos de los damnificados en los abanicos. Y Martin, que durante unos metros levantó a Francia de sus asientos soñando con un enfant de amarillo. Y también Quintana, que lo intentó bajando.

Sufrió Bernal, que no está súper, pero tampoco lo estaba hace un año en los Pirineos y luego los remató a todos en los Alpes. Aguantó Urán, que a la chita callando está ahí, como en 2017, cuando fue segundo en el último Tour de Froome. Y López, también tapado, aunque no sea su estilo. Y Bardet y Yates, que venían a por etapas, pero siguen entre los mejores. En la general, los nueve primeros están en 13 segundos. Y luego está Pogacar, a 48, que ya piensa en las terrible pared del corto y explosivo Marie Blanque (7.7km al 8.6%).

1ª: Kristoff / 2ª: Alaphilippe / 3ª: Ewan / 4ª: Roglic / 5ª: Van Aert / 6ª: Lutsenko / 7ª: Van Aert / Clasificaciones

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