De nada servirá tener la última bici de montaña sino calzamos en nuestra salida unas buenas zapatillas, y cuando decimos buenas no estamos diciendo que tengan que ser las más caras, sino aquellas que se ajusten más al uso que vamos a hacer de ellas y a la morfología de nuestro pie. No requiere de las mismas zapatillas un biker que sale de vez en cuando y no se exige en exceso, que uno que sólo sale para mejorar su marca. Hay zapatillas, por ejemplo, que priman  su eficiencia especialmente en el pedaleo, y otras, más todo terreno, que priman el pedaleo y otros conceptos, como la comodidad y rendimiento de quien las calza a la hora de caminar, ya que no nos olvidemos que cuando salimos a practicar mountain bike rodamos, pero también hacemos tramos de mayor o menor longitud a pie.

Hecha esta premisa, vamos a dar cuatro consejos básicos para acertar en la elección de la zapatilla y en su correcto mantenimiento:

-Ni una talla más grande. La zapatilla elegida debe ser la de la talla apropiada. Vale la pena probarse diferentes tallas hasta estar seguros, y recordar el tipo de calcetín que utilizaremos cuando salgamos a rodar

-El cierre. En función del tipo de zapatilla elegida y del coste de la misma, ésta presentará un cierre u otro. Existen diferentes opciones, desde los cordones a las tiras de velcro, al cierre micromético o el tipo boa. Sea cuáls ea el que lleve nuestra zapatilla, tenemos que saber cómo funciona y no tener vergüenza si no conocemos su funcionamiento. Siempre hay una primera vez, y después ajustar las zapatillas a su justa medida. No hay que apretar en exceso la zapatilla

-Colocar de forma adecuada las calas en el caso de que queramos llevarlas, lo que siempre aconsejamos, ya que la efectividad del pedaleo siempre es mayor. En caso de no saber muy bien cómo colocarlas, consultar a un especialista

-Si llevamos calas y salimos con ellas por primera vez, dos cosas. Una, regular la fijación de las mismas al pedal en función de nuestro gusto, y asegurarnos antes de salir que sabemos y podemos enganchar y desenganchar la zapatilla de la cala de forma correcta y rápida, cuando toca

-Pensar también en la época del año que estamos. Los pies son una de nuestras extremidades y sufren mucho el frío. Deben protegernos al máximo del frío y de los elementos externos como el aire y la lluvia, además de evacuar bien el sudor. No es lo mismo compranos unas zapatillas para rodar en Burgos que en Alicante, donde los rigores del invierno son muy distintos

-Para una mayor higiene, lo conveniente sería extraer la plantilla de la zapatilla después de cada uso y/o lavado, lo que realmente hacemos poco

-Puede parecer una obviedad, pero las zapatillas de ciclismo no hay que meterlas en la lavadora ni lavarlas con el chorro de la karcher a toda presión. Si tienes que lavarlas, hazlo con agua y jabón. Piensa en el desastre que puede hacer un chorro de alta presión a las zapatillas

-Somos muchos los que tras una salida sacamos las zapatillas al balcón o a la terraza para que se aireen. Buena maniobra, pero hay que evitar que les de de forma continuada el sol con fuerza, ya que lastima las propiedades de las zapas, al igual que no hay que calentarlas, por ejemplo, delante de la estufa o encima de la misma antes de salir a rodar o para que se sequen antes

-La misma distancia con la fuente de calor hay que tener a la hora de guardar las zapatillas. Basta con dejarlas en un lugar aireado, a la sombra, pero no dentro de una bolsa de nylon, y mejor siempre si dejamos las zapatillas cerradas, pero sin apretarlas en exceso hasta la próxima vez que las vayamos a utilizar

Con estos pocos consejos, muy fáciles de cumplir, cuidaremos mejor de nuestras zapatillas, les sacaremos un mejor rendimiento, alargaremos su vida y, por tanto, disfrutaremos más del mountain bike, que es de lo que se trata.

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