Cuando a finales de febrero, el Bora-Hansgrohe notificó a Sam Bennett que no iba a estar en el Giro, el irlandés se cogió un enfado de campeonato. Y con toda la razón, porque hasta ahora había tenido mejores resultados tanto en la ronda italiana como al principio de esta temporada que Pascal Ackermann, el hombre por el que ha apostado el equipo.

Pero en la primera etapa en línea de este Giro de Italia, el germano ha justificado ya la decisión de su equipo. Ackermann ha ganado en Fucecchio además de una forma maravillosa. Cogiendo la medida al tren que había podido liderar el pelotón de cara al sprint y, después, saliendo por la izquierda para sobrepasarlos a todos.

De hecho, la apuesta del Bora-Hansgrohe por él era tan clara que los germanos han sido los encargados de perseguir a la numerosa fuga que se formó casi de salida, y de la que cuatro ciclistas han resistido hasta los últimos ocho kilómetros.

Segundo en la etapa ha sido Viviani, que no parece al nivel del año pasado -aunque sí está más que competitivo y seguramente ‘mojará’- y detrás ha entrado Ewan. Quizás el fallo ha residido en que el tren no estaba del todo bien montado, con Kluge como penúltimo lanzador y De Buyst al final, que ha perdido cierta inercia y ha permitido el ‘sorpasso’ desde atrás.

Sea como fuere, a Bora-Hansgrohe se le ha desaparecido un problema. Si Ackermann no rindiese en este Giro, Bennett tendría motivos más que suficientes para enfadarse. El irlandés, por cierto, acaba contrato a final de temporada. Hasta ahora, habían sabido alternarse bien el calendario obedeciendo a sus intereses y respetando, a la vez, la parcela de Sagan. Habrá que ver si renueva o no, pero desde luego ofertas no le van a faltar.

 

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