Tan importante es usar el casco como lo es también el colocárselo correctamente. La forma en la que nos queda fijado en la cabeza o la superficie de ésta que nos cubre es fundamental para que este accesorio, indispensable, nos ofrezca la máxima seguridad en caso de impacto. Por ese motivo, vamos a explicaros algunos aspectos básicos que debéis tener en cuenta a la hora de la elección de vuestro nuevo caso y por supuesto, también a la hora de colocarlo.

La talla, el primer paso

Lo primero que hay que considerar para un buen ajuste es elegir la talla adecuada. Obviamente, no todos tenemos la cabeza ni de la misma medida ni siquiera con la misma forma. Por ese motivo, la mayoría de fabricantes de cascos ofrecen diversas tallas en todos sus modelos. La numeración en las tallas de cascos hacen referencia al perímetro de nuestra cabeza y generalmente en adultos, va desde los 44-46 cm a los 56-58. Dentro de ese rango, cada fabricante divide sus tallas. Algunas únicamente en dos, la mayoría en tres (S, M y L) y algunos lo segmentan hasta en cuatro talas diferentes. Medir con una cinta métrica el perímetro de tu cabeza, a la altura de la frente, te permitirá saber qué talla debes usar en cada fabricante de cascos.

El ajuste de las correas

Una vez tenemos el casco con la talla adecuada, debemos saber cómo ajustarlo a nuestra cabeza. Para ello, el primer elemento a tener en cuenta es el de las correas y su ajuste. Las correas tienen, generalmente, dos puntos de regulación o ajuste. Uno en la unión de las dos correas que bajan del casco en cada uno de los lados (derecho e izquierdo) y se unen bajo la oreja y otro punto justo en la unión de las correas de ambos lados de la cabeza y que se abrochan debajo de nuestra garganta, cerca de la barbilla. La tensión de estas correas, regulable en estos puntos que acabamos de citar, debe ser la justa como para que el casco no se mueva pero al mismo tiempo, que estas correas no nos aprieten en exceso y el casco resulte por tanto, confortable.

Ajuste posterior

El otro elemento crítico para el ajuste es el tensor posterior, generalmente, representado por una roldana que gira sobre sí misma o dos pestañas que se presionan entre sí (las marcas más importantes poseen sus propios sistemas). Con este sistema , se consigue que el casco se fije correctamente en la parte posterior de la cabeza y junto a las correas, que no se mueva o lo haga lo menos posible, en caso de impacto. Al igual que ocurre en las correas, la tensión de este punto de ajuste debe ser el suficiente para conseguir una buena sujeción, pero no excesivo, pues nos puede provocar, incluso, dolor de cabeza si lo llevamos demasiado apretado.

Casco recto o torcido

Si hemos elegido la talla correcta y el ajuste de las correas y el sistema posterior es el adecuado, el casco nos va a quedar perfectamente adaptado. No obstante, debemos asegurarnos que nos queda recto y no torcido sobre la cabeza. Y no sólo poor un tema estético, sino para conseguir una protección homogénea en toda la cabeza y que nos cubra las pates más vulnerables de ésta, que entre otras cosas, es para lo que se diseña el caso. Si éste queda retrasado, nuestra frente queda automáticamente demasiado expuesta a los impactos. Si lo adelantamos mucho, perdemos protección en la zona de la nuca u occipital y si por ejemplo nos queda ladeado, estamos pedaleando con la zona de las sienes desprotegidas. Tenlo en cuenta y mírate al espejo para ver cómo tienes el casco de recto sobre tu cabeza.

 

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