Desde los inicios, la participación de chicas en la Titan Desert ha sido un auténtico reto. Quizás la dureza y el entorno inhóspito del desierto habían retraído a muchas féminas a decidirse por vivir esta aventura. En los último años en cambio y ante el auge del ciclismo femenino, esta situación ha ido cambiando. No solo cada vez las chicas se han ido introduciendo en nuestro deporte, sino que otras tantas deciden embarcarse en retos y experiencias tan especiales como la Gaes Titan Desert by Garmin.

Más chicas en bici

A la par del auge social de deportes como el ciclismo y la participación de las chicas en él, han aparecido también infinidad de iniciativas que incitan todavía más a que las mujeres vivan plenamente la pasión por las bicis. Un ejemplo de ellos es el grupo de más de 30 chicas que la tienda especializada Doménica, ubicada en Barcelona, ha traído en esta edición a la prueba. Pero además de estas acciones puntuales, se nota en todo caso que las féminas son cada vez más en un mundo tradicionalmente, dominado por los hombres.

¿Qué las anima a venir a la Titan?

Evidentemente, no hemos podido hacer un seguimiento a las más de 70 mujeres que en esta decimotercera edición de la Gaes Titan Desert by Garmin han tomado la salida, pero si que paseando por el campamento y a modo de muestra representativa del colectivo femenino, hemos querido conocer a algunas de ellas, sus historias y motivaciones para participar este año en la Titan Desert.

Mónica Minguet, 49 años, empresaria

Esta barcelonesa, afincada en Sitjes, es una auténtica veterana de la Titan Desert. No en vano, con esta edición de 2018 lleva ya 5 participaciones en la prueba. En todas ellas ha participado en categoría Dúo Mixto, en la que Mónica, asegura sentirse más cómoda. Nos confiesa que cada año intenta entrenar todo lo que puede, consciente de la exigencia de la prueba y las largas jornadas en el desierto, pero debido a su apretada agenda profesional, no siempre consigue el nivel de forma que le gustaría. Este año por ejemplo, ha tenido muchos compromisos profesionales previos a la celebración de la Titan, así que ha tenido que conformarse con muy poco entrenamiento. Por ese motivo, ha venido concienciada en tomarse la prueba como unos días dedicados a disfrutar del paisaje, de la compañía y el entorno, descartando al mismo tiempo acercarse al podio de su categoría.

El reto personal por finalizar la prueba y el paisaje son los principales motivos que, confiesa Mónica, le han enganchado año tras año a la Titan Desert.

Misha, 33 años, vendedora

Esta madre soltera que hemos conocido en la haima del restaurante, asegura que con un niño de cinco años tiene serias dificultades para llevar un entrenamiento regular. A pesar de ello y debido, dice, a ser muy cabezona, ha conseguido salir en bici tres días cada semana y acumular así nada menos que unos 6.000 kilómetros antes de comenzar esta edición de la Titan Desert. Misha dice ser muy competitiva y ante su primera participación en la Titan, además de querer conocer el ambiente y vivir la experiencia, tiene esperanzas de colarse entre las 25 primeras clasificadas de la general de féminas.

Un viaje que realizó por Marruecos en 2015 sobre una bici con timbre y cesta en el manillar le cautivó. Quedó impregnada por el encanto del país y cuando conoció la existencia de la Titan, no dudó en venir, aunque en esta ocasión a competir.

Mayalen Noriega, 36 años, Ingeniera industrial

Noriega es una de las participantes más “PRO” entre las chicas que toman parte en la Titan Desert, además de ser una de las que más experiencia atesorta en la prueba con cinco participaciones. Mejicana, aunque viva en España desde los 22 años, Mayalen ha sido ciclista profesional de carretera y ahora compite en varias disciplinas, aunque las pruebas de mountain bike por etapas son sus favoritas. En esta edición su objetivo se centra en conseguir una victoria parcial, en alguna etapa, aunque no descarta asaltar la general, preparación para ello, además de cualidades no le faltan. Nos confiesa haber entrenado una media de 20 a 25 horas semanales durante los últimos meses de cara a esta cita.

Mayalen alude a la huella interior que esta prueba siempre le ha dejado como para repetir cada vez que su agenda se lo permite. Está enamorada del desierto.

Angélica Rodríguez, 49 años, Médico

Esta edición de 2018 supone para Angélica su primera participación en la Titan Desert. Ella es una de las 30 chicas que han venido de la mano de Doménica y de momento, está encantada con la experiencia y de la convivencia con sus compañeras de aventura. Tiene claro que con su participación también quiere contribuir en reivindicar la figura y la presencia de la mujer en este tipo de eventos deportivos de tanta dureza, en los que tradicionalmente, siempre se ha considerado que la mujer no tenía cabida.

El objetivo de Angélica este año es el de ser finisher, vivir la experiencia y quizás lo más importante, volver a recuperar la confianza en si misma tras un mal momento personal del pasado.

Inés Rodríguez, 32 años, maestra de primaria

Esta joven profesora se estrena también en este 2018 en la Titan Desert, de la que siempre oyó hablar pero nunca había encontrado el momento para participar. Desde luego, se ha tomado la cita en serio, pues consciente de la exigencia de las etapas y su ambición por hacerlo lo mejor posible, se ha intentado preparar a conciencia. Nada menos que unas 20 horas semanales de entrenamiento semanales han sido su plan de trabajo rutinario con el objetivo de acabar entre las 10 primeras clasificadas de su categoría.

Además del desafío de situarse entre las primeras clasificadas, Inés confiesa que espera de esta Titan llevarse una gran experiencia, única y personal.

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