Los monumentos del ciclismo: por qué estas (y no otras) son las cinco carreras de un día más importantes
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Los monumentos del ciclismo: por qué estas (y no otras) son las cinco carreras de un día más importantes

A las puertas del primer gran monumento de la temporada ciclista, la Milán-San Remo, analizamos las características, recorridos y trayectoria histórica de todos los monumentos del ciclismo y las razones por las que han sido elevadas a esta categoría de carreras ‘intocables’ dentro del calendario profesional.

En las últimas semanas, con motivo de la celebración de la Strade Bianche, la carrera de un día italiana que combina carreteras de asfalto con caminos de tierra y grava, se avivó de nuevo un debate recurrente año tras año entre prensa y aficionados de todo el mundo, sobre si la prueba transalpina merecía ser catalogada por la UCI como sexto monumento del ciclismo.

Partiendo de que todo debate es legítimo y que la Strade Bianche es, por méritos propios, la carrera de un día de reciente creación que más ha crecido en la última década, y que merece ya un lugar privilegiado en el calendario, sí que es conveniente aclarar que la carrera aún no cumple dos requisitos fundamentales para ser considerada como monumento y que sí poseen, de forma plenamente contrastada, los cinco actuales: recorrido superior a los 200 km y trayectoria histórica consolidada.

Los 5 monumentos del ciclismo: las carreras centenarias más largas y duras

Paso por la cota de Saint-Roch en la Lieja-Bastoña-Lieja. // ASO / Gautier Demouveaux.

Y es que los monumentos, si por algo hacen honor a esta distinción, es por sus larguísimos recorridos. Los actuales tienen más de 250 km salvo el Giro de Lombardía, que desde 2015 ha reducido su distancia a 230-240 km, pero a cambio ha incluido más subidas y metros de desnivel acumulado para mantener su dureza y desgaste.

Aun así, los cinco monumentos del ciclismo sacan una enorme y crucial ventaja en kilómetros a la Strade Bianche. Carrera que, desde el año de su creación, 2007, no ha superado en ningún momento los 200 km. Una distancia en la que el físico y resistencia de un ciclista empieza a decaer y donde el cuerpo desafía sus propios límites.

Van Aert, entrando victorioso en la Via Roma, meta tradicional de la Milán-San Remo. / RCS.

Éste es un hándicap decisivo para que, de momento, no se pueda tratar a la Strade Bianche, al menos de manera oficial, como sexto monumento. Tampoco por su corta, aunque intensa, trayectoria histórica y palmarés, de sólo 15 años. Los cinco monumentos del ciclismo han celebrado más de cien ediciones y algunas de ellas tienen su origen a finales del S. XIX, como la Lieja-Bastoña-Lieja o la París-Roubaix, coincidiendo con los años inicios del ciclismo como deporte profesional. Una longevidad única que merece un tratamiento especial dentro del calendario.

Además de estas cualidades únicas de los monumentos, poseen también otros elementos propios que engrandecen su prestigio. Los analizamos en detalle carrera por carrera.

Milán-San Remo: la carrera de un día más larga y rápida

Ediciones: 111

Distancia: 299 km (ed. 2021)

Duración: 7 h.

Corredor con más victorias: Eddy Merckx (7)

El Poggio de San Remo, de 4 km al 3,7%, es la subida donde suele romperse la carrera para evitar el sprint masivo. / Luca Bettini (RCS).

La Milán-San Remo es la carrera ciclista de un día de mayor distancia del calendario ciclista actual y el primer monumento de la temporada de ciclismo, que se corre entre las regiones italianas de Lombardía y Liguria. La edición 2021, que se disputa este sábado 20 de marzo, tiene 299 km, aunque ha superado la barrera de los 300 km algunos años, como en la pasada edición 2020. Esto significa que la duración de la prueba supera las 7 horas.

Además de ser la carrera de un sólo día más larga, también es la más rápida, con una velocidad media que en las últimas ediciones ha superado los 43 km/h. Su recorrido, como el de cualquier monumento, se ha mantenido en el tiempo con pocas variaciones y sus puntos decisivos son el ascenso a las colinas de la Cipressa y el Poggio de San Remo, ambas dentro de los últimos 30 km.

Es una prueba que tradicionalmente han ganado esprínters. Pero también acoge en su palmarés a otros perfiles más completos de ciclista, como clasicómanos o incluso ganadores de grandes vueltas, como Nibali, Fignon o el recordman de triunfos en San Remo, Eddy Merckx. Aunar velocidad, fondo físico y táctica son cualidades necesarias para ganar aquí.

Tour de Flandes: la prueba de las subidas adoquinadas

Ediciones: 104

Distancia: 263 km (ed. 2021)

Duración: 6 h.

Corredores con más victorias: Achiel Buysse, Fiorenzo Magni, Eric Leman, Johan Museeuw, Tom Boonen, Fabian Cancellara (todos con 3)

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=eGIa2649zrY]

La segunda cita del año con los monumentos es el Tour de Flandes. Una carrera de más de 250 km (263 km en la edición 2021) celebrada en Flandes, la región neerlandófona de Bélgica. Se celebra tradicionalmente el primer domingo de abril y sus señas de identidad son la inclusión de subidas de gran pendiente adoquinadas, los famosos ‘berg’. Estos, enlazados mediante carreteras asfaltadas estrechas y sinuosas, son los puntos donde se rompe y selecciona la carrera.

No obstante, ha habido ediciones que se han resuelto en sprints de grupos reducidos, donde el componente táctico y dominar el sprint eran fundamentales para ganar. Tras los cambios sustanciales del recorrido en 2012, el Tour de Flandes se volvió un monumento más selectivo, que favorece más a corredores explosivos con mejores habilidades para subir los muros, en detrimento del perfil de corredor más rodador o esprínter.

Paso de los ciclistas por el Kapelmuur (muro de la capilla) uno de las cotas adoquinadas más duras del Tour de Flandes. /  Photonews.

No obstante, estos últimos siguen ganando la carrera y haciendo podios, como es el caso de Alexander Kristoff, consumado velocista, ganador de la edición 2015 y 3º en 2019 y 2020. Para ganar el Tour de Flandes hay que dominar casi todas las artes del ciclismo: resistencia física, buena colocación, táctica, escalada y sprint.

París-Roubaix: la carrera del pavés

Ediciones: 117

Distancia: 257 km (ed. 2021)

Duración: 6 h.

Corredores con más victorias: Roger de Vlaeminck, Tom Boonen (4)

monumentos del ciclismo
Paso por el bosque de Arenberg, el sector de pavés donde se hace la primera selección del pelotón. // ASO / Pauline Ballet.

Quien se considere seguidor del ciclismo profesional debe tener siempre marcada en rojo en el calendario la fecha de la París-Roubaix. Se trata del único monumento celebrado en Francia, país donde nació el ciclismo, concretamente en los departamentos del norte del país (Oise, Nord, Pas-de-Calais), y su historia se remonta a 1896, año de su primera edición.

Hasta 1966 salía de París y terminaba en la ciudad de Roubaix, con meta en el mítico velódromo. Pero posteriormente ha partido desde Chantilly (a 50 km de la capital francesa) y Compiègne (a 65 km), localidad que actualmente acoge la salida. La meta se ha seguido manteniendo dentro del óvalo de Roubaix.

Se celebra siempre el segundo domingo de abril, siete días después del Tour de Flandes. Está considerada como la prueba con tramos de pavés o adoquines más dura del calendario. París-Roubaix también se denomina popularmente el ‘infierno del norte’, un apodo que define perfectamente lo que es esta carrera.

París-Roubaix es la única carrera del calendario profesional que termina dentro de un velódromo. // ASO / Pauline Ballet.

Suele constar de 30 tramos de carretera adoquinada que en total suman 50 km. Todos se suceden en los últimos 150 km. El tipo de adoquín, más roto e irregular que los de las clásicas de Flandes, añade un extra de dificultad técnica y física. En los sectores de pavés, especialmente el del bosque de Arenberg, a 100 km de meta, es donde se suele romper el pelotón y seleccionarse al ganador o grupo de aspirantes a la victoria.

Rara vez ha llegado un grupo numeroso a jugarse el triunfo en el último kilómetro, debido al desgaste y dureza de los 260 km de carrera, que la hace ser verdaderamente selectiva. En París-Roubaix hace falta una gran forma física, técnica, fuerza mental, experiencia previa en la carrera y dotes de gran rodador para vencer.

Lieja-Bastoña-Lieja: la decana de las clásicas

Ediciones: 106

Distancia: 259 km (ed. 2021)

Duración: 6:30 h.

Corredores con más victorias: Eddy Merckx (5)

Los corredores en la cota de la Redoute, situada a 40 km de meta y donde tradicionalmente se producían los primeros ataques. // ASO / Gautier Demouveaux.

El siguiente monumento también se celebra en abril, concretamente en el cuarto domingo de este mes. Se trata de la Lieja-Bastoña-Lieja, la decana de las clásicas, cuya primera edición tuvo lugar en 1892. La carrera ciclista más antigua del calendario actual, aunque no la que tiene más ediciones. Se celebra al sureste de Bélgica, en la región de Valonia.

El recorrido aprovecha la orografía accidentada de esta región para realizar un recorrido de ida y vuelta circular, el único de los monumentos con este tipo de trazado. Se sale de Lieja dirección sur hasta Bastogne y desde ahí se regresa a la misma ciudad 6 horas y media después, aunque salida y meta se sitúan en lugares diferentes. Durante la prueba, se superan hasta 11 subidas de corta distancia, las famosas cotas de la Lieja (Saint-Roch, La Redoute o la Roche-aux-Faucons) todas asfaltadas, pero con pendientes duras y constantes.

Es la clásica de perfil quebrado por excelencia y cambia el perfil de ciclista favorito de los monumentos anteriores, de más rodador a escalador. No obstante, la Lieja-Bastoña-Lieja tradicionalmente ha estado a reservada a clasicómanos puros. Ciclistas todoterreno que son capaces de moverse bien tanto en el llano, subiendo o resolviendo la carrera al sprint.

Giro de Lombardía: el monumento más montañoso

Ediciones: 114

Distancia: 231 km (ed. 2020)

Duración: 5:30 h.

Corredores con más victorias: Eddy Merckx (5)

La ascensión a Sormano, un infernal muro de 2 km con rampas del 21% de pendiente. / RCS.

El último monumento del ciclismo de la temporada es el único que se celebra fuera de la primavera. El Giro de Lombardía es el que más ha variado su recorrido a lo largo de la historia, así como de fechas, aunque la mayoría de ediciones se han disputado el segundo domingo de octubre. Se la conoce como ‘clásica de las hojas muertas’ y su celebración supone la conclusión de la temporada ciclista.

Es el monumento con las subidas más duras y largas de los cinco y el que más desnivel acumulado tiene (por encima de los 4.000 m en las últimas ediciones). El recorrido está completamente asfaltado y en él han ganado corredores de muy diferentes perfiles, clasicómanos, hombres-vuelta o escaladores. Aunque casi todos tenían buenas dotes para las subidas.

El paso por la Madonna del Ghisallo, la iglesia que alberga a la patrona de los ciclistas y un museo del ciclismo. / RCS.

El recorrido varía sus localidades de salida y meta cada ciertos años. Pero el trazado siempre se mantiene acotado a la región de Lombardía, en el norte de Italia. Ciudades como Milán, Bérgamo, Lecco o Como (que actualmente acoge la meta) han sido sede tanto la salida como de la llegada de la prueba.

Como curiosidad, la subida a la Madonna del Ghisallo, el punto donde suele hacerse la primera selección de la carrera, tiene en su cima una iglesia dedicada a la virgen homónima, que es considerada la patrona de los ciclistas. Cada vez que los corredores coronan la cota, el campanario de la iglesia hace sonar sus campanas.

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