Aventura bikepacking desde Vilafranca del Penedès hasta Cuenca

Aventura bikepacking: 500 km desde Vilafranca del Penedès hasta Cuenca

A los redactores de Solo Bici, si nos conocen por algo es por practicar mucho ciclismo. Carretera, mountain bike, gravel, etc. Vaya, un poquito de todo. Y como somos muy aventureros, muy de hacer deporte y de no parar de pedalear incluso en las vacaciones, el pasado verano de 2021 decidimos adentrarnos en una nueva aventura aprovechando para hacer otra ruta de turismo deportivo y nacional.

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El recorrido: Vilafranca del Penedès – Cuenca

Una ruta que partía muy cerca de casa puesto que salimos desde el mismo portal de nuestro piso en Vilafranca del Penedès (Cataluña). Eso sí, el final estaba un poquito más lejos, concretamente a a más de 500 kilómetros… ¿Adivináis cuál era nuestro destino?

En este caso hemos optado por un destino con una importante historia y «quizás» algo inusual: Cuenca, en la Comunidad Autónoma de Castilla la Mancha. Y lo ponemos entre comillas porque seguramente no se escoja habitualmente como un destino veraniego en el que relajarse, debido a que gran parte de la población acude a las playas. Pero sí que es una ciudad de la que aprender y también desconectar, sobre todo para los amantes de la naturaleza, la tranquilidad y la aventura.

Se trata de una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conservando el paisaje urbano original, así como su arquitectura civil y religiosa de los siglos XII-XVIII. Además, es una ciudad rodeada de montañas como las que podemos encontrar en el Parque Natural de la Serranía de Cuenca, lugar de nacimiento del Río Cuervo.

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Por lo tanto, dejamos por unos cuantos días las tierras de viñedos, llanas de por sí, para encontrarnos un recorrido muy variopinto. La llanura inicial prácticamente hasta la zona de Castellón de la Plana, deja paso a la zona montañosa cuando cambiamos el rumbo hacia Teruel para afrontar los últimos 150 kilómetros de nuestra ruta por terreno de montaña más salvaje y con desnivel constante.

Una ruta con un total de 555 kilómetros, 6.150 metros de desnivel positivo y 5.440 metros de desnivel negativo acumulado que hemos realizado en 4 días completos en formato bikepacking. Los datos de cada uno de los días fueron registrados con un reloj Garmin Fénix 6 PRO para así utilizar el Garmin Edge solamente para seguir el track.

A lo largo de esta travesía cruzamos aldeas, pueblos, ciudades, montañas, playas y parajes naturales espectaculares. No tiene desperdicio si lo que te gusta es la exploración y descubrir nuevos lugares.

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¿Queréis saber cómo fue nuestro viaje? A continuación os resumimos nuestro diario…

Día 1: Surgen los primeros imprevistos

Día 1: Martes 17 de agosto de 2021.
Inicio: Vilafranca del Penedès
Final: Amposta
Distancia y desnivel: 155kms + 1.558m
Duración: 11h49’
Tiempo en movimiento: 7h19’

Empezamos nuestra aventura a las 7:30h de la mañana, con una foto de rigor frente la puerta de nuestro piso y bien desayunados, para así no hacer una parada larga hasta el mediodía. Eso sí, llevando barritas energéticas y algún que otro gel por si acaso.

Por delante, la ruta del primer día con 139 kms previstos y alguna que otra trampa escondida que hizo acumular más desnivel de lo previsto.

Una primera etapa con kilómetros por carretera nacional, carril bici, carreteras secundarias y entre viñedos, además de las calles de distintas poblaciones por las que pasamos como L’Arboç, El Vendrell, Torredembarra, Tarragona o Amposta, entre otras. También hubo parte de pista, con algún que otro sendero apto para una bicicleta gravel, pero durante tramos muy cortos.

Avanzamos a muy buen ritmo y sin apenas dificultades durante la primera mitad de la etapa, en la que descendemos de los 200 y poco metros de Vilafranca del Penedès hasta nivel del mar. Los primeros 80 kilómetros nuestra media fue de 20km/h con viento moderado en contra pero al ser por pavimento, pudimos avanzar a buen ritmo.

Por Salou y Cambrils el recorrido transcurría por el carril bici del paseo marítimo, por lo que tuvimos que andar con cuidado para esquivar los bañistas que cruzaban hacia la playa.

Dejamos atrás Cambrils y avanzamos por la N-340 hasta el kilómetro 85, punto en el que tuvimos el primer contratiempo. Pinchazo en la gravel. Llevábamos 1 cámara de recambio (ya sabéis como está el tema de recambios en el ciclismo durante este verano), y aprovechando que tenemos un amigo en Montroig del Camp decidimos visitarle para comprar una cámara de aire extra y cambiar la que montaba la rueda pinchada. Con esto, sumamos 12 kilómetros y algo de desnivel a la distancia original de 139 kms.

A las 14h decidimos parar a comer y así dejar pasar las horas de pleno calor. Llevamos poco más de 100 kilómetros. Nos encontramos en Miami Platja y aprovechamos que hay varios bares para reponer fuerzas. Bocadillo de tortilla, un par de Coca-Colas para cada uno y botellas de agua fresquita con hielo para rellenar los bidones. Pero antes de proseguir la marcha, nos detuvimos en una heladería. ¡El dulce nos pudo! Pero también las altas temperaturas y de esta forma pasan las horas centrales del día.

Alrededor de las 16h montamos otra vez sobre la bici para continuar, siguiendo por la N-340 hasta la altura de Calafat, pueblo en el que hay un circuito de velocidad y en el que nosotros nos desviamos para ir por un vial de servicio con continuos subibaja. Siempre a nuestro lado izquierdo, la autopista y el Mar Mediterráneo.

Sobre el kilómetro 129, primera sorpresa. El track nos manda por el GR 92, un sendero que nos lleva a la Platja de l’Illot con tramos no ciclables. Así que nos tocó andar un poco hasta volver a encontrar el camino. Las vistas de las calas, el mar y el buen día ayudaron a pasar mejor este momento de frustración que nos obligó a bajarnos de las bicis.

A partir de este punto, carreteras secundarias, caminos rurales pavimentados a través de campos de arroz y pequeños huertos, cruzando urbanizaciones costeras hasta llegar a Amposta, con un total apenas superó los 155 kms. Concretamente pasamos 7h19 minutos en movimiento y cerca de 12h en total, entre paradas e imprevistos.

¿Dónde dormimos? Plantamos nuestro campamento a las afueras. Un campamento más bien pobre ya que dormimos con esterilla y saco de dormir, sin tienda. ¡Bivouac en toda regla! Aunque no sin antes ir a comprar a un supermercado algo para cenar y darnos una ducha con una pequeña bolsa para camping que rellenamos con agua. ¡No necesitamos más!

Día 2: Llegada a la Comunidad Valenciana

Día 2: Miércoles 18 de agosto de 2021.
Inicio: Amposta
Final: Onda
Distancia y desnivel: 144kms + 1.650m
Duración: 11h10’
Tiempo en movimiento: 7h23’

Empezamos la segunda jornada con las piernas algo cansadas pero aptas para pedalear a un ritmo llevadero y cómodo. Salimos de Amposta dirección al destino del día, Onda, rumbo sud-oeste en una jornada muy lineal y rectilínea (ayuda saber que no damos vueltas porque sí).

Pero de primeras arrancamos con otro imprevisto: nos olvidamos de comprar desayuno. Así que para aprovechar las primeras horas del día en las que no hace tanto calor, decidimos tirar en ayunas un par de horas. Estamos acostumbrados a ello, así que nuestro cuerpo pudo aguantar hasta llegar a algún pueblo grande en el que desayunar.

Nos alejamos del Mediterráneo para avanzar por carreteras secundarias entre pequeños pueblos más de interior y por caminos rurales asfaltados. Saltamos de la provincia de Tarragona a la de Castellón y, por tanto, dejamos atrás Cataluña para entrar en la Comunitat Valenciana.

Tras 2 horas en movimiento y con ya 40 kilómetros completados, paramos en Traiguera, un pequeño pueblo de la provincia de Castellón para desayunar. Bocadillo de tortilla, un par de Coca-Colas para cada uno y botellas de agua fresquita con hielo para rellenar los bidones, repitiendo la misma dinámica de comida que el primer día.

El recorrido sigue y el asfalto y pavimento de los primeros kilómetros de segundo día dejan paso paulatinamente a pistas forestales anchas y fáciles entre campos de olivos. Una zona muy poblada y conocida por los Olivos Milenarios, formada por árboles con centenares de años.

Cerca de los 55 kilómetros llegamos a Sant Mateu, un pequeño pueblo que conserva una parte de su muralla romana en muy buenas condiciones y con una plaza central que invita a pararse a visitar. Desafortunadamente, nosotros vamos por faena y no visitamos el centro. En esta pequeña población iniciamos un tramo de la Vía Augusta, de unos 10 kilómetros. Esta vía, en sus inicios, iba de Girona hasta Cádiz. Nosotros no vamos a entrar en asuntos de historia, pero por si alguien quiere indagar, ahí lo dejamos.

Pasamos Salzadella y sobre el kilómetro 65 seguimos por la carretera CV-10 durante un largo rato. Pequeños núcleos urbanos como Les Coves de Vinromà, La Torre d’en Doménec o Vilanova d’Alcolea son los que se van sucediendo en nuestra aventura. Y es justamente en Vilanova d’Alcolea donde dejamos la CV-10 para volver al camino de los romanos, pasando muy cerca del Aeropuerto de Castellón.

A las 15:00h el hambre aprieta así que decidimos detenernos en el primer pueblo que vemos: La Pobla Tornesa. Recorridos 100 kilómetros, es algo tarde y buscamos sitios con terraza para vigilar las bicicletas, hasta dar con uno ideal: terraza en la sombra y mesa libre. Preguntamos para que nos preparen algo y lo único que pueden ofrecernos es una fideuada (fideuá). ¡Suerte que nos quedamos allí! ¡Estaba buenísima! Genial para recargar hidratos y azúcares con la Coca-Cola de rigor y el helado de postre. Esto hasta las 16:30h cuando decidimos movernos.

Desde el kilómetro 104 hasta el 131 circulamos por un carril bici. ¡Y vaya carril bici! Amplio, bien delimitado, muy bien señalizado y con tendencia hacia abajo (en nuestro sentido). Son cerca de 30 kilómetros que los realizamos en apenas 1 hora hasta el Apeadero de Bechi, yendo paralelos en todo momento a la Autovía de la Plana y pasando por el pueblo de Borriol.

El carril bici se termina en un polígono y hasta nuestro destino, Onda, enlazamos pista con caminos rurales asfaltados. Al kilómetro 144 llegamos a nuestra nueva población en la que «alojarnos». Buscamos un lugar en el que dormir y en cuánto encontramos uno idóneo decidimos ir a la piscina municipal de Onda para ducharnos por un módico precio. ¡El agua fresquita de la ducha sentó da fábula! Así que una vez relajados, fuimos a cenar una buena pizza en un italiano, seguida de un trozo de tarta.

Terminados ya era tarde y estábamos cansados, así que era hora de cepillarse los dientes e irse a dormir. Por cierto, se me había olvidado que me picó una avispa. Contratiempos de la aventura.

Día 3: Afrontando pendientes infernales

Día 3: Jueves 19 de agosto de 2021.
Inicio: Onda
Final: Riodeva
Distancia y desnivel: 119kms + 2.810m
Duración: 9h39’
Tiempo en movimiento: 7h10’

Pistoletazo de salida a la etapa reina de la travesía y, como no, con imprevistos iniciales ya que a las 05:00h empezaron a caer cuatro gotas. Por lo que movimos el campamento a un lugar cubierto, momento en el cual me di cuenta de que no tenía el culote. Lo debí perder la noche anterior, así que me puse a recorrer las calles de Onda en bici. Tras unas cuantas vueltas con la luz frontal (aún era oscuro), no obtuve el resultado esperado así que no me quedó otra que esperar a que abrieran una tienda de ciclismo, obligando a empezar la salida más tarde.

Lo bueno es que el supermercado abría antes y aprovechamos para comprar un café para llevar, un par de plátanos, frutos secos y desayunamos un poco para salir con energía. Finalmente, logré comprar un culote aunque ya eran las 10h… Por cierto, si alguien ha encontrado un culote Castelli Competizione color negro con tirantes rojos por las calles de Onda, es mío. Agradecería que me lo hiciera llegar (jajaja).

Nos esperaba una etapa larga, con más o menos 5 puertos de montaña. No sería fácil. El primer puerto nos llevó de Onda hasta Ayódar por una carretera realmente bonita. De esas estrechas, bien pavimentadas y con algo especial: rampas de hasta el 9,4%. Suerte que el día estaba fresquito y chispeaba un poquitín.

En este pueblo encontramos otro imprevisto ya que el track nos envió por un sendero muy cerrado, con mucha pendiente y piedras. Vaya, un tramo no demasiado apto para gravel. Así que decidimos buscar una alternativa y ésta nos llevó por otro puerto de montaña empalmando con el trayecto previsto hasta el Alto de las Horcas, poco antes de Torralba del Pinar. Este puerto lo estaban reasfaltando, haciéndolo más ancho y quizás el motivo sea que quieren hacer pasar La Vuelta (si lo recordáis, Onda fue ciudad inicio de etapa en 2019). ¡Sería un puerto realmente bonito para hacer pasar el pelotón!

Tras 28,7kms por asfalto desde el inicio de etapa, le tocó el turno a la pista (o eso pensábamos) ya que el asfalto seguía por una carretera entre las montañas. Los repechos se iban sucediendo, siendo un continuo subibaja a lo largo de esta carretera hasta llegar a Montán en el km 41, después de un poco de descenso continuado y sin sorpresas desagradables. Porque lo desagradable iba a ser después de este pueblo

Nada más dejar Montán atrás nos encaramos con las rampas más duras de toda la jornada. Pendientes que superan el 14% en ocasiones puntuales por una carretera secundaria en la que nos espereban, y no es broma, prácticamente 60 kilómetros de subida continua (podéis comprobarlo en la gráfica). Aunque la mayoría de estos fueron por asfalto, hasta pasar por Fuente la Reina y Villanueva del Viver, cuando lo dejamos y nos adentramos en puro terreno gravel, con una pista ancha, lisa y bien compacta.

Paramos para comer con menos kilómetros recorridos por culpa de haber salido más tarde, así que nos encontramos en el km 64, en Ventas del Aire, a las 15:05h. Nos zampamos una ensalada (sí, nos apetecía algo verde) con un pincho de tortilla, un arroz al horno y un par de latas. Nuestro menú del tercer día. Con el paso de los días, cada bocado nos iba sabiendo mejor.

Salimos del restaurante y nos tocó uno de los tramos que más ganas teníamos desde el inicio de la travesía: la Vía Verde Ojos Negros. Una ruta ideal para hacer con niños gracias a que solamente es accesible con bicicleta o a pie , con un recorrido llano, bien conservado y sin vehículos. Tiene una longitud total de 167 kms, siendo la más larga de toda España y uniendo Santa Eulalia con Albalat dels Tarongers.

De esta forma, avanzamos a piñón fijo y devoramos los kilómetros como si nada con la ayuda del viento de cola hasta el km 90, en la Antigua Estación de la Puebla de Valverde. A partir de aquí, y hasta el final en Ríodeva (el pequeño pueblo en el que dormiremos), todo fue por carretera.

Los primeros kilómetros tras dejar la V.V. Ojos Negros, por la A-2520, fueron por la carretera que algunos conoceréis porque lleva a la estación de esquí de Javalambre. Yo, sinceramente, la desconocía. Justo en el desvío hacia las pistas dejamos la A-2520.

Si durante el día nos habíamos escapado de la lluvia, aquí apareció Murphy. Una fuerte lluvia en la cota más alta de toda nuestra aventura hizo acto de presencia, justo en el kilómetro 100 del día. Decidimos no parar y empezar el descenso hasta Camarena de la Sierra con una lluvia que se nos clavaba en la piel como agujas y una bajada brusca de la temperatura, haciendo que fuera un descenso algo peligroso.

Por ello no quisimos jugárnosla y preferimos ir con cuidado hasta el pueblo y poder resguardarnos un poco. Y adivinad que pasó… Llegamos y justo cesó la lluvia. Pues nada, decidimos seguir que se nos hacía tarde. Por cierto, Camarena de la Sierra tiene un castillo espectacular, tenéis que ir a visitarlo.

Afrontamos la última subida del día con 105 kms en las piernas, algo que en una gravel se hace difícil, pero nos gusta la aventura y había que seguir. Un camino forestal pavimentado con alguna que otra trampa que en su inicio nos deleitó con las increíbles vistas del pueblo, la cara de la montaña por la que habíamos bajado y la carretera que lleva a Teruel. Pasados los primeros kilómetros entramos en un bosque muy frondoso, con un verde que cuesta de creer que sea así en pleno agosto, pero lo era.

A través de una carretera en buen estado, con falsos llanos y curvas divertidas de trazar llegamos a nuestro destino. No sin antes un último descenso con fuertes inclinaciones. En el total del día recorrimos 119 kms y 2.810 metros de desnivel positivo en 7h y 10 minutos de movimiento.

Tercer día superado. Cuenca cada vez estaba más cerca.

Día 4: La recta final

Día 4: Viernes 20 de agosto de 2021.
Inicio: Riodeva
Final: Cuenca
Distancia y desnivel: 137kms + 1.884m
Duración: 6h44’
Tiempo en movimiento: 8h17’

Cuarta y última etapa. Empezamos a las 8:06h nuestro último día con muchas ganas de llegar al destino. Así que recogimos el campamento (que habíamos plantado en la Iglesia de Riodeva), nos vestimos y partimos. Otro día en ayunas que no llenaríamos hasta Cañete, en el km 58 y tras tres horas de actividad.

Salimos de Riodeva con una fresca matinal para empezar por la carretera que nos llevaría a encontrar el Rio Turia en su paso por Torrealta y Torrebaja. En esta cuarta etapa casi todo fue por carretera, y más después de no poder circular por cierta zona no apta para gravel (os lo contaremos más adelante).

Así que tocaba carretera y si sabéis el punto en el que nos encontramos y que nos dirigimos hacia Cuenca, seguro que sabéis lo que toca afrontar.: El puerto de Hontanar de 1302 m de altura por la Nacional de Córdoba a Tarragona por Cuenca. Un puerto de montaña de 12 kms de longitud con un 5% de pendiente de media.

Lo malo de esta carretera no es el pavimento, que se encuentra en excelente estado, ni el tráfico, muy escaso. Lo malo es el sol. No hubo ni un a sola zona de sombra en toda la subida. Empezamos a subir en el kilómetro 21 y no paramos de subir hasta el 33. No quedaba otra que tomarlo con filosofía y algo de hambre.

Por suerte, coronamos en el Alto de Hontanar y empezamos el descenso hasta nuestro siguiente punto de destino, Cañete. Antes pasamos por Casas Nuevas, Salvacañete y Salinas del Manzano a través de una carretera con un paisaje espectacular, en excelentes condiciones y con un día de lo más motivante.

Así, y con 58 kilómetros en ayunas, llegamos a Cañete para desayunar un montado de tortilla a la francesa con queso y unas cuantas latas, llenar los bidones con hielo y agua fresca para lo que venía y proseguir la marcha.

El track nos llevó por más carretera en dirección a Campillos-Sierra para proseguir luego hacia Valdemoro Sierra (no confundir con Valdemorillo de la Sierra). Kilómetros y más kilómetros de carretera que no dejaremos por culpa de un tramo prácticamente impracticable en gravel y que hizo cambiar nuestro recorrido por uno más fácil y cómodo, como la carretera hacia Cañada del Hoyo.

Antes, eso sí, nos detuvimos en las Lagunas de la Cañada para yo observar las cosas tan magníficas que produce la naturaleza. Y es que estas lagunas tienen de particular su color. Hay unas cuantas, pero yo pude ver tres. Una con un color verdoso, otra de color azulado y la última de color negro. Esto es debido a las plantas que ocupan el fondo y el perímetro del agua.

Justo después de visitar las lagunas, nos desviamos para no transitar por carreteras con tráfico así que nos metimos de lleno en la carretera de los Palancares para así hacer esta pista forestal pavimentada e ir más cómodos. Aunque eso de cómodos es relativo ya que el sol estaba en su punto más alto y el calor ya era bastante insoportable.

Esta carretera tiene aproximadamente 21 kms y a los 7 kilómetros de entrar en ella, nos quedamos sin agua. Por suerte mi cuñado se lo conocía y de ahí que decidiéramos optar por una carretera alternativa, para encontrar en el kilómetro 16 una fuente con un agua bien fría. Momento que aprovechamos para mojarnos la cabeza para afrontar los últimos kilómetros de la aventura.

Cabe apuntar que en esta carretera de los Palancares hay otros monumentos naturales como son las Torcas de los Palancares y Tierra Muerta (buen nombre si vas agotado). Las torcas son hundimientos de tierra que se produjeron hace más de 80 millones de años, cuando se retiraron las aguas del mar de Thetys y la acción del agua carbónica sobre la roca caliza produjo el derrumbamiento del terreno, dando lugar a unas depresiones con formas más o menos circulares. Existen unas 20 torcas, muy interesantes de ver.

Ya con 117kms recorridos durante el día, afrontamos los últimos 10 kilómetros hasta la capital conquense por la N-420. Cuando vimos el cartel de Cuenca nos inundó una gran emoción por haber sido capaces de unir dos poblaciones tan lejanas en bicicleta. ¡Una aventura hecha realidad!

Cruzamos la ciudad de punta a punta por la Avenida Juan Carlos I, Calle Hermanos Becerril y Avenida de la República Argentina aprovechando para ver el Parque de los Moralejos y seguir hacia casa, en la que nos esperaba una buena ducha, buena comida y una noche para descansar y reponer fuerzas en una cama.

Fueron un total de 555 kilómetros completamos en 4 días. Con calor, frío, lluvia, imprevistos, pocas horas de sueño, risas y sin enfados. Porque cuando haces lo que más te gusta, no hay espacio para enfadarse.

Ya solo quedaba hacer algo de turismo por Cuenca y sus alrededores. Aunque esto no toca explicarlo, para ello podéis visitar la página de turismo de Cuenca si tenéis pensado venir a esta hermosa ciudad.

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