Entre dos orillas, antes de que el hombre poblara estas tierras, ya estaba él allí, el Tajo, el río más largo de la península Ibérica, durante años modelando a su gusto con la fuerza de sus aguas el paisaje que le circunda, convirtiéndose en la columna vertebral de todos los caminos, pueblos y valles de esta comarca.

Hasta hace apenas una veintena de años, españoles y portugueses se habían habituado a vivir de espaldas, pero algo empezaba a fraguarse, el hecho de formar parte de la Unión Europea comenzó a cambiar las conciencias de una y otra orilla, ambos pueblos empezaron a hablar y pensar en proyectos comunes, naciendo en 2012 el Parque Internacional Tajo-Tejo, parte español y parte portugués, pero cien por cien natural y el protagonista de esta aventura.

Indagando por mi Facebook contacté con Gonzalo, un enamorado de la bicicleta, de Alcántara y del Tajo Internacional. Me invitó a acompañarle junto con la grupeta de Alcántara en una de sus salidas de fin de semana, así que dicho y hecho, cuatro amigos desde Cáceres quedamos con ellos el sábado siguiente en las proximidades del puente romano de Alcántara, ¡qué mejor lugar para empezar y terminar una jornada épica de ciclismo entre apasionados de la bicicleta!, a tan solo 68 kilómetros de la ciudad de Cáceres.

El puente romano de Alcántara te impresiona por su porte y majestuosidad. Al verlo, nos sobrecogimos olvidándonos por un momento de las bicicletas, y en estado de shock comenzamos a percibir toda la historia que esta construcción transmite ante su presencia. ¡Qué mezcla de emociones llega a inspirar este puente; esos locos romanos no llegaron a imaginar la magia que iban a provocar durante siglos y siglos!

Ya estábamos preparados cuando apareció la grupeta de alcantareños liderada por nuestro amigo Gonzalo; cruce de manos, presentaciones y a pedalear… Nuestra primera parada sería la piscina natural de La Cantera, un lago con claras aguas de manantial, formado tras el abandono de una cantera y con un gran valor ornitológico dado que en sus riscos ahora anidan cigüeñas negras, alimoches y buitres.

Seguimos la ruta bordeando la orilla norte del manso Tajo, entre caminos y dehesas hasta llegar a otro lugar enigmático, el Menhir del Cabezo, uno de los más bellos y espectaculares de Extremadura, datado en más de 5.000 años. De nuevo nos sentimos explorando nuestro pasado y entre todos conectamos con esta piedra larga.

Continuamos y, tras atravesar la localidad de Piedras Albas, llegamos a Peña Buraca, declarada Bien de Interés Cultural. Se trata de un conjunto arqueológico integrado por tumbas antropomorfas, cistas y cubetas. Nos permitimos curiosearla por los cuatro costados, rogando mil disculpas si algún alma se sintió ofendida por nuestro sacrilegio.

Nos habíamos alejado de nuestro río, tocaba volver y lo hicimos buscando las orillas de uno de sus afluentes, el Alagón, que es remansado junto a su padre Tajo por la presa de José María de Oriol. Desde allí pudimos contemplar la Peña Cepeda, una gran roca que emerge en medio del agua, repleta de buitres leonados. Por caminos y sendas técnicas regresamos al puente que vio comenzar la jornada, lo cruzamos de nuevo escuchando su caudaloso río y abandonamos Alcántara por una fuerte pendiente que nos permitió contemplar su recinto amurallado y los baluartes del mismo y que provocó que nuestro corazón superase las 170 pulsaciones y que nos sintiéramos una especie de guerreros dispuestos a conquistar esta fortaleza.

Pronto llegamos al mirador El Balcón del Mundo, que nos regaló poder contemplar el cañón del Tajo con el puente romano al fondo. En este momento todo el grupo de gladiadores de la bicicleta compartimos un profundo bienestar.

Continuamos por el sendero GR Camino Natural del Tajo, una gran ruta que comienza en el nacimiento del Tajo y termina en Lisboa. Se trata de un itinerario bien señalizado, pero no penséis que es un camino de rosas, ya que tiene partes técnicas que dan un toque de emoción y zonas donde el camino se confunde con la naturaleza hasta hacerte sentir parte de ella junto a un variado recorrido de subidas y bajadas dominado por estepas de cereales.

Abandonamos el Camino Natural del Tajo para completar la jornada haciendo una ruta circular que nos llevó a atravesar las bellas poblaciones de Villa del Rey y Mata de Alcántara, y a introducirnos en una densa dehesa de encinas y alcornoques donde sus sombras vinieron a refrescar nuestro pedalear en las horas de sol cenital.

Pero la guinda final estaba por llegar, el último tramo discurre serpenteando las aguas amansadas del Tajo hasta llegar de nuevo a nuestro admirado puente romano, al que sorprendimos abarrotado de gente celebrando el Día de la Mormentera; fiesta que promociona la gastronomía local tomando como base un delicioso dulce árabe que se elabora desde hace siglos de manera totalmente artesanal y del que dimos cuenta y saboreamos como premio a tanto esfuerzo.

Nos despedimos, no sin antes planear con Gonzalo una futura jornada de exploración del Tajo Internacional, pero, esta vez, con el objetivo de acercarnos a la frontera portuguesa considerando la posibilidad de incluir en la ruta un tramo a bordo del barco que navega por el Tajo. Dicho y hecho, apenas pasaron un par de semanas y nuestra nueva aventura arrancó en Carbajo, adonde llegamos en coche, pero esta vez éramos tres: Ana, Gonzalo y de nuevo un servidor con las bicis y las costillas cargadas de cámaras, de las de fotos. Nuestro plan fue seguir todo el Camino Natural del Tajo hasta Cedillo, pasando por los municipios de Santiago y Herrera de Alcántara.

Una dura etapa todoterreno que tuvo como recompensa regresar de una forma relajante navegando en el barco del Tajo, desde Cedillo hasta Herrera de Alcántara.

Un trayecto memorable, surcando las orillas de España y Portugal, disfrutando de la exuberante vegetación de bosque mediterráneo, salpicada de nidos de buitres, alimoches y otras aves; en definitiva, un gran premio para nuestra sangre aventurera.

Tras la original recuperación únicamente nos tocaba ascender el último puerto que nos llevaría desde el embarcadero de Herrera de Alcántara hasta su núcleo de población, donde nos esperaba un coche para llevarnos de nuevo hasta Carbajo. Solo nos queda despedirnos y emplazaros a una tercera ruta en la que ya contaremos con el futuro Centro BTT Tajo Internacional, que en breve será una realidad. ¡Hasta pronto, nos vemos en los caminos!

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Texto y fotos: Dirección General de Turismo. Junta de Extremadura

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