No hay tregua

Ésta es la primera frase que nos vino a la cabeza montados sobre la Ultimate 9.9. Una bici que no engaña a nadie. Hecha para correr, nacida para competir. Pedalear con ella es sentir en primera persona las sensaciones de la alta competición, la velocidad terminal de las carreras. Prepárate para volar, pero también para sufrir, porque te podemos asegurar que esta bici no da tregua.

La numeración 9.9 da vida a la versión tope de gama de la hardtail de BH orientada al usuario de XC más competitivo y exigente con su bici. Un modelo destinado efectivamente a quien busca una bici de carreras rígida, ligera y, por qué no, exclusiva. Así lo ha entendido BH al elegir para ella un equipamiento que va un poco más allá del de casi cualquier bici tope de gama del mercado. La muestra está en algunas especificaciones realmente elitistas que la convierten en una bici de XC cinco estrellas.

Con experiencia

La historia de esta bici se comienza a escribir, de manera pública, a finales del año 2009, cuando fue presentada en sociedad dentro del catálogo BH de 2010. Con ella, BH dio un salto cualitativo al crear una bici como esta Ultimate, con un elevadísimo nivel tecnológico y estándares y soluciones técnicas realmente punteros para aquella época. Hoy, casi cuatro años después de su presentación, gran parte de sus características siguen vigentes. Las bicicletas de alta gama apuestan por pedalieres como el BB30 o Press Fit, dirección tapered o cableado interno, características que la Ultimate posee desde el mismo instante de su aparición en el mercado.

En todo este tiempo, esta bicicleta ha acumulado horas en la más alta competición a través del equipo oficial BH Suntour. Una experiencia de la que, a buen seguro, el departamento técnico de BH recoge una buena información para ser tenida en cuenta en futuras e inminentes evoluciones. A lo largo de estos años no podemos pasar por alto triunfos con esta Ultimate como el pasado Campeonato del Mundo femenino sub-23 de la mano de la francesa Julliet Bresset. Por tanto, estamos ante una bicicleta que cuenta con los galones del maillot arcoíris, el máximo distintivo en el mundo del ciclismo. ¿Se puede pedir más a una bicicleta?

Así es el cuadro

Con los 1.280 g de peso declarado en talla S podemos decir que este cuadro es ligero, pero tampoco de manera extraordinaria, pues en el mercado existen opciones bastante más livianas aun teniendo en cuenta que, como ocurre con este cuadro BH, no incorporan la tija del sillín. El mayor argumento de esta bici, en cambio, se encuentra en la construcción y la utilización del carbono para conseguir un conjunto realmente rígido y reactivo en competición.

Se han empleado fibras de alto módulo, mucho más manipulables que las convencionales, y se han dispuesto en diferentes direcciones y disposiciones para optimizar el rendimiento del cuadro. La construcción se basa en una estructura tubo a tubo para poder optimizar el peso y la rigidez de los puntos de unión entre ellos. Éste es el método de construcción de los cuadros más avanzados del mercado, pues permiten un mayor margen para conseguir las propiedades exactas del cuadro que se pretenden. El inconveniente es que técnicamente son más complejos de desarrollar y, lógicamente, eso se refleja en el coste final del cuadro y la bicicleta.

Evidente

Lo más característico del cuadro Ultimate es su tija integrada. Un concepto que ya cuestionamos en la edición nº 229 de Solo Bici, cuando probamos por primera vez este modelo, y lo seguimos haciendo ahora. La mejor muestra de su escasa practicidad es que ya a día de hoy la mayoría de los principales fabricantes de bicis para MTB han desestimado esta opción. Aporta rigidez en una zona del cuadro donde no la necesitamos y más problemas que ventajas a la hora de ajustar la altura de sillín, venderla a un segundo usuario o meterla en determinados coches, por ejemplo.

A cambio, este cuadro tiene muchas cosas positivas. La polivalencia del eje de pedalier, compatible con BB30 o Press Fit gracias a la utilización de una pieza metálica que aumenta o disminuye el diámetro y características internas de la caja de pedalier, la dirección tapered, algo prácticamente obligado a día de hoy pero a lo que BH ya se adelantó hace ahora 4 años.

Cables por dentro y mucho más

La estética del cuadro es realmente limpia, con el cableado de cambio y desviador guiado por el interior. Nos sorprende, por otro lado, que el eje delantero carezca de eje pasante; DT Swiss no tiene versión de su horquilla XRC en esta medida, cuando el eje de la rueda trasera sí que es pasante de 12 mm. No criticamos la elección del eje trasero, que nos parece correcto y acorde con los tiempos, sino la del delantero, donde se necesita, si nos apuran, más rigidez que en la parte trasera de la bicicleta a efectos de conseguir más precisión en la conducción.

Los pequeños detalles

Un cuadro como el de esta BH Ultimate se merece un nivel de acabos algo superior. No entramos a valorar la calidad del cuadro en sí, que es soberbia, sino la elección de los gráficos y los acabados de estos mismos. La transición de colores del triángulo trasero al delantero es algo incoherente, con un corte brusco que pasa del negro “carbono” al gris y blanco que predominan en la parte delantera de la bicicleta. Respecto a los componentes, también tenemos que reseñar el caso de la potencia, una Titan de buena apariencia pero que adolece de rigidez, con una abrazadera del tubo de la horquilla un tanto baja y que no ayuda a transmitir sensación de firmeza.

Auténtica F1

Desde el primer golpe de pedal, la Ultimate responde de manera inmediata. Con un ángulo de sillín más que correcto para una bici de este tipo -73°, aunque podría ser incluso superior-, la sensación de agilidad es francamente buena, y viene acompañada, obviamente, por la firmeza del cuadro y la robustez de las vainas y tirantes, muy a tener en cuenta. En este sentido, la bicicleta es perfecta para correr en circuitos y terrenos revirados, en donde es necesario acelerar en muchas ocasiones. También a la hora de pasar repechos cortos y duros, donde nos ponemos de pie y pedaleamos con energía, la bici se muestra muy efectiva y rápida de reacciones.

En el mismo sentido, de las sensaciones propias de carrera, la Ultimate transmite un tacto seco y reactivo, con poca capacidad de absorción. Y estamos convencidos de que la tija integrada tiene buena parte de la responsabilidad en esto. Tanta dureza puede ser incluso positiva si quieres esta bici para salidas, entrenamientos o competiciones de una hora y media, pero se vuelve en nuestra contra si pretendemos hacer salidas de varias horas, pues resulta poco confortable y, eso sí, siempre tendremos que jugar con la presión de los neumáticos, aunque no monte tubeless de serie, si queremos un poco más de absorción.

Frenos, horquilla y ruedas

Componentes tan importantes como éstos merecen una reflexión individual en esta bici de competición.

Comenzando por los frenos, los Formula R1 Racing nos gustaron por su potencia, y aunque son algo bruscos, característica de Formula, cuando te adaptas y comienzas a tocarlos con cierta sensibilidad, puedes sacarles el máximo partido. Además, la estética es muy atractiva. Con todo ello, creemos que son una excepcional alternativa a los Avid XX, mucho más extendidos en el mercado, pero menos funcionales como frenos de gama alta.

La horquilla es ligera, menos de 1.300 g. Ideal para bikers ligeros y que no ponen el material al límite de su resistencia mecánica. Lo decimos porque la horquilla penaliza en rigidez lateral y frontal, con unas barras de 28,6 mm. A esto se añade la utilización de un simple cierre rápido con eje de 9 mm que hace que la bici sea menos rígida de lo deseable en la rueda delantera.

Las ruedas tienen un comportamiento magnífico, con una buena ratio peso-rigidez y unos bujes simplemente espectaculares por funcionamiento y durabilidad; aquí DT Swiss es imbatible. Sólo le faltan ser compatibles con tubeless.

El comportamiento para su uso objetivo es bueno, muy aceptable. Es rígida y rápida, aunque ganaría enteros respecto a su competencia si fuera más rígida y precisa en las trazadas con un conjunto horquilla-rueda delantera más firme. Nos sobra la tija integrada y echamos en falta algo más de esmero o acierto en los gráficos y colores de una bici que, no lo olvidemos, cuesta 7.000 euros.

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