“Classic issima”

Pocos fabricantes italianos son tan fieles a sus principios como Bianchi. Pocos pueden presumir de un estilo tan definido, cuyo característico azul celeste ha permanecido inalterable a través de los años. La Methanol es una buena muestra de ello. Una excelente combinación entre los nuevos tiempos y la pura esencia de la marca.

Como no podía ser de otra manera, hablar de una Bianchi tope de gama es siempre hacerlo de una bici 100 % racing como lo es esta Methanol SL2. Una bici para la que 2012 será su segundo año en el mercado tras haber recibido diversas mejoras en el cuadro respecto a la base que suponía el anterior Methanol SL.

La versión que probamos, la Team Replica, es la puesta en escena en la calle de la misma bicicleta que utiliza en competición el equipo TX Active de Bianchi en la Copa del Mundo de cross country. Obviamente, una bici orientada a la pura competición o bien a aquellos usuarios que buscan el máximo rendimiento en la medida de sus posibilidades.

esta Methanol no es una bici para pedalear relajado Tiene unos ángulos claramente deportivos, con 71 y 73° en los tubos de dirección y sillín, respectivamente. Parte, además, de la base de un cuadro muy rígido que sin ser espectacularmente ligero -8,54 kg en talla XL- aporta una agilidad más que notable en cualquier terreno.

Purasangre

Precisamente, la ligereza y la rigidez hacen que esta bici sea muy dinámica. Basta con ver la robustez de sus tirantes y vainas de elevada sección, con formas curvadas y asimétricas en la base, para comprender el porqué de su rigidez e inmediata respuesta cuando pedaleamos de pie. En ese mismo sentido, y antes de poder probarla, intuíamos que la Bianchi iba a ser también ciertamente incómoda, más aún teniendo una tija integrada de gran sección, con la escasa filtración de vibraciones que este tipo de estructuras suele acarrear. Sin embargo, nos sorprendió positivamente una vez en marcha.

Lo cierto es que resulta más confortable de lo que esperábamos en este sentido, siempre teniendo en cuenta, claro está, que hablamos de una bici rígida. Siguiendo con los aspectos positivos, se comporta como cabe esperar de una bici orientada a las carreras.

Aunque hubiéramos preferido un poco más de verticalidad en el tubo del sillín, creemos que se puede sacar más partido a una bici de XC si el ángulo de sillín se acerca más a los 74° que a los 73°; en todo caso es más que suficiente para obtener un gran rendimiento en subidas de mucha pendiente o pedalear al límite de tus fuerzas en tramos llanos. El feeling que proporciona el giro de las ruedas Fulcrum Red Metal Zero, con rodamientos de bolas en sus bujes y unos rapidísimos neumáticos Hutchinson, es brutal. La bici rueda, avanza con una facilidad inusitada, algo que es muy apreciado, cómo no, en una bici como ésta.

Top Level

Esta Methanol SL2 Team Replica es el modelo tope de gama, que, además, se puede adquirir en dos versiones diferentes con ruedas distintas: unas Fulcrum Red Metal 1 por un precio final de 6.499 euros o unas Metal Zero XRP como las de nuestra unidad de pruebas, que encarecen la bici por encima de los 7.100 euros. Siempre es difícil discriminar o aislar las sensaciones de unas ruedas, pero lo cierto es que esta Bianchi rueda de manera excepcional. Muy probablemente, las exclusivas Fulcrum con cuerpo de titanio tengan bastante culpa de ello. Sobre la bici, a altas velocidades y con cambios de ritmo, se experimenta que las ruedas giran con mucha facilidad y fluidez.

Una vez lanzados, los Magura MT 8 son capaces de detener la bici en cualquier circunstancia. Las palancas de freno, en carbono, son gruesas pero ergonómicas, y bien colocadas en el manillar quedan en una posición perfecta para frenar con potencia sin realizar demasiada fuerza. No son los más potentes del mercado, pero tienen un funcionamiento más que bueno, gran funcionalidad y un peso, eso sí, espectacular.

La combinación de platos, 42×27, no es apta para cualquier biker. Se necesita estar en cierto estado de forma para poder mover los desarrollos con soltura si salimos con ella por un lugar que acumule bastante desnivel. Sólo el casete de 10 velocidades y la corona grande de 36 dientes dan cierto respiro en las pendientes más fuertes.

La Methanol perfecta

La verdad es que pocas cosas le cambiaríamos a esta bici tal y como viene de serie, lo cual, en nuestra opinión, dice mucho acerca de lo acertado de sus especificaciones y el tino de Bianchi a la hora de situar una bici como ésta en el mercado. Queda claro que la filosofía de la marca no es fabricar bicis ultraligeras, la Methanol no lo es, pero sí bicicletas muy funcionales y con el valor añadido de la experiencia de Bianchi en competición. En definitiva, bicis con esencia y muy deportivas.

Lo único que le hubiéramos cambiado a esta bici es la tija integrada por un cuadro sin ella, aunque Bianchi permite cortarla y con un cierre de sillín convertir la Methanol en un cuadro más convencional. Creemos que este concepto de integrar la tija en la estructura puede aportar una estética más atractiva, aunque no necesariamente, pero por lo que respecta al rendimiento, no aporta nada o más bien poco, pues proporciona rigidez en un lugar donde no es estrictamente necesaria.

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